viernes, julio 11, 2008

El Alma De Mugler


Vuelve Thierry Mugler. Pero su vuelta ha suscitado dos poderosas polémicas y una lluvia incesante de titulares. Los ochenta vuelven, es una tendencia clara, tanto en los excesos de las estrellas del rock como en las ampulosas reacciones que la moda, ese horrible engendro que debe cambiar cada seis meses como diría Oscar Wilde, provoca y comercializa. Figura exagerada en la que los hombros se desequilibran para crear la ilusión de la femineidad entendida a golpe de masculinidad e inspirada en el futurismo casi maquiavélico y con tintes violentos que comprende el presente como el futuro y, el pasado como la inexistente realidad que debe superar el hoy. Progreso, poder, cambio parece ser el lema de los ochenta junto con exceso, dinero y neoliberalismo. Vuelven los ochenta pero, ¿de qué manera?


Realmente vuelven. Vuelven las mujeres de hombros marcados, cintura de avispa y faldas tubo a la rodilla; vuelven las mujeres poderosas, que cumplen aquella sentencia de Chanel que rezaba “sé una oruga de día y una mariposa de noche” y, completando el “tengo una mente para las finanzas y un cuerpo para el deseo” que dijera Tess de Armas de Mujer. Mujeres de negocios con cartera y traje sastre, o tacones en el bolso y playeros recorriendo la ciudad; y glamoamazonas envueltas en látex, PVC y cuero por la noche. Dos extremos de la misma moneda. Vuelven también aquellas esperadas tendencias que, venían firmadas por Mugler.


Vuelve el incesante compás del sonar de los tacones, vienen los pasos que suenan a éxito y a competencia, se oye el rumor de lo alzado y lo caído y, llegan los ochenta. No es que sea Mugler el que hace que el fenómeno vuelva es que, es la propia línea del tiempo de la moda, el ciclo de la moda de Poiret que aún sigue vigente y que se surca por todas las casas del mundo de la moda sin ser, ellas mismas, conscientes de que lo hacen. Una serie de casualidades avecinan los ochenta, sus ideales y su cánon estético. Ya se sabe, excesos.


En los tiempos de crisis hay delirios. En la guerra se ponen de moda y resurgen las imponentes Verónica Lake o Rita Hayworth y, por eso se venden pintalabios de color rojo. Se quiere ver esplendor donde no lo hay. Y ahora, es tiempo de crisis y vuelve Mugler. La verdadera pregunta es ¿Qué Mugler vuelve? Mugler solo vuelve porque vuelven los ochenta y, no vuelven los ochenta porque vuelva Mugler.


Ahora Thierry Mugler es una firma icónica y popular. Por un lado, el artista, ha creado su leyenda en el mundo de la moda. Un drama con drogas, alcohol y vigorexia. Una tragedia con el fin del diseño, el cierre de la casa de Costura y la catarsis. Al mismo tiempo ha escrito su nombre en letras de oro en el tiempo, en la línea cronológica de la sociología y ha unido su nombre al logo de los ochenta sellando un pacto con la eternidad y con el tiempo. Es un emblema.


Thierry Mugler ha conseguido una desgracia y un milagro: renacer. Si durante años sus perfumes le han reportado millones, su fragancia Angel es una de las más vendidas del mundo; también le firmaron su sentencia de muerte. Si sólo los perfumes son rentables quizás sólo valga la pena hacer perfumes. Algo parecido a Rochas. Ahora, su nombre es conocido para el gran público. Es como Jean Paul Gaultier que es conocido por sus perfumes perniciosos que rinden homenaje, y superan, a Mae West y Schiapparelli o, a, incluso, la botella de Coca Cola. A Gaultier ya no le conocen como el enfant terrible sino como el hombre de los perfumes con forma de corsé y, hasta han olvidado que él es el artífice de una Madonna excomulgada. Mugler, enterrado y elevado.


Además de un tiempo para acá, las creaciones de Mugler son oportunamente revisadas, McQueen con sus mujeres envueltas en plumas y con corsés años ochenta calzando plataformas y con peinados imposibles y estampados; Galliano con sus visiones futuristas y sus universos airados en medio del rococó francés o del exceso Versallesco e incluso, en sus guerreras vestidas de cultura envueltas cual luna y sol, casi patrióticas, rozando el alarde de ingenio o de absurdo lirismo; Gaultier y Karl Lagerfeld para Chanel cuando se decantan por enmarcar algunos rostros de los pases de sus creaciones cuando tienen delirios de vírgenes o, incluso Marc Jacobs con sus colecciones de “sana” diversión.


El Mugler que vuelve es el Versace de Donatella. Descafeinado, desalmado y sin esencia. Thierry Mugler vuelve, dicen. Lo que vuelve es otra cosa. Ni Balenciaga ha vuelto, ni Versace, ni Chanel, ni Dior, ni Fendi, ni Louis Vuitton, ni Lanvin. No vuelven, son otros. Y eso no es Thierry Mugler. Mugler era grande y espléndido, ahora… Ahora es otro tiempo.

24 comentarios:

X dijo...

Dios mío Holly...

Te conozco y siempre sorprendes, cuando se te ve llegar ya se ve que eres diferente al resto y que emanas pureza, algo elevado, clase y distinción.

Tienes aura.

Por cierto, para el domingo llámame a las seis y te recojo.

X

Hummingbird dijo...

perdona holly pero X me ha desconcentrado. iba también a decir maravillas de este post pero sonarán a placebo al lado de su comentario....en fin, mi placebo: el análisis de los ochenta es certero y sí que ahora vuelven, despúes de unos 3 años de intentos fatuos. no sabía (ni sé) la historia de mugler con el tama de los perfumes tienes razón que ni presté atención a su desaparición como diseñador. clickearé un poco por tu post, hay muchas cosas para ver. muchos XX!

Pau dijo...

Hola Holly, me pregunto la razón del regreso o retorno de Mugler a la moda,salvo por el tema económico o salir de un letargo creativo, el caso es que su decisión no me parece la más acertada...
Como bien dices ha conseguido amasar una fortuna con los perfumes, el último un horror para los sentidos,seguiré atenta tu blog para saber más de este modisto.
Un beso

Raquel dijo...

mas que los ochenta, lo que vuelve es esa mujer ochentera estilosa, la working girl sofisticada y cosmopolita. Y lo que se va definitivamente son los ochenta de la movida madrileña. Y lo que entra de lleno son los noventa grunge, sin duda para contentar a los que les gusta el look sucio.

Como siempre gran post.

Te añado a mis links.

Holly Golightly dijo...

X. Gracias. Luego te llamo. Un beso

Hummingbird. Gracias. El tema de Mugler es fascinante, uan leyenda de la moda. Un beso

Pau. Muchas gracias. El problema es que ya ni diseña Mugler... Un beso

Raquel. Es que el ciclo de la moda se acorta. Un beso

Señor Quinquillero dijo...

Claro, lo que desde hace un año y medio está quemado son los ochenta de las calaveras, la movida, los comecocos y el look juvenil de H&M, carne de fotolog. Los ochenta que vuelven son los de las oficinistas rollo ARmas de mujer y también un poco look gym de Kamali, esos que se meten en los noventa hasta 1992 para pasar al grunge que también vuelve.

QUE ASCO DE MODAS, por dios. Me centro en Mugler, grande, poderoso y el que mejores shows ha ofrecido de toda la vida. Y es tan grande que su fragancia Angel es best seller es muchísimos sitios.

Un saludo ;)

Trapiello dijo...

A mi los ochenta no me gustan....

Patri dijo...

Viví los ochenta...y es como un reencuentro con patronajes de le época. Mugler nunca fue adorado por mi, pero hay que estar atenta. Sus perfumes...nunca fueron tampoco una devoción. Un abrazo.
Gracias por lo del correo. Como tú lo veas. Te iré informando. Abrazos

Holly Golightly dijo...

Señor Quinquillero. Personalmente me encanta Thierry Mugler porque desprende fuerza, pasión y poder pero, al mismo tiempo frialdad y lejanía. Un beso

Trapiello. Es que los ochenta, por su proximidad, aún nos resultan repulsivos. Es debido a que hay mucha gente que los ha vivido y se acuerda de lo que llevaba en aquella época y, además, casi todo el mundo reniega de sus años de adolescencia. Un beso

Patri. Un beso. Ya te contaré.

Pau dijo...

Hola Holly, reconozco que tengo adicción a tu blog, no sólo tienes un impresionante conocimiento sobre la moda sino que va unido con una tremenda facilidad de palabra, es dificil expresar un color, una sensación, un sentimiento, pero tú lo consigues ....
Gracias

Holly Golightly dijo...

Pau. Muchas gracias. De verdad. Un beso

Palbo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
alterego dijo...

Esperemos que por lo menos valga la pena la vuelta, que con este nunca se sabe. Yo despues de ver sus fotos de vigoréxico ya no me fío. Eso sí: qué bueno era cuando era bueno. Muy grande Mugler.

Saludos, Holly.

Holly Golightly dijo...

Palbo. Gracias por la información pero, en mi opinión, roza lo grotesco y lo vulgar y no se encuentra en el tono de comentarios del blog por lo que he borrado tu comentario.

Cualquier tipo de comentario que quieras hacer, hazlo pero si lo considero obsceno, un insulto, irrespetuoso o poco acorde con las circunstancias, lo borraré. Gracias.

Seguramente en Internet puedas encontrar otros espacios para hablar de tu sexualidad. Un beso

Alterego. Un beso

telmartina dijo...

El exceso se desvirtua de la realidad. Grotesco e inverosimil.

Parece increible q para hacerse un hueco en el mundo de la moda haya q llevar a cabo este tipo de trabajos. Si lo q quería era q se hablase de su colección, lo ha conseguido.

Saludos

Holly Golightly dijo...

Telmartina. Mugler es excepcional. Un beso

Anónimo dijo...

holly, supongo que lo de las 6 es broma, pues tu y yo...creo recordar haber quedado el domingo...¿¡no entiendo nada!? ¿quien es mr.x?
besotes holly
yz

Di dijo...

Mugler fue muy grande, lo de ahora, ya veremos.

Holly Golightly dijo...

YZ. Mr X es un amigo mío. ¿Quien es Mr YZ? Un beso

Di. Grande, Mugler. Ahora ya ni es Mugler. Un beso

Anónimo dijo...

holly, ¡olvídate! era sólo una broma
yankee zulu(yz)

Holly Golightly dijo...

YZ. Es que el domingo fuimos a un cóctel y, dada mi habilidad -extrema- con los coches, necesito que me transporten. Un beso :)

Archi dijo...

A mi siempre me pareció maravilloso, aunque creo que es una moda imponible, pero los shows de sus desfiles no tienen igual.
Celebro su regreso.
XX

Holly Golightly dijo...

Archi. Impresionante. Un show de Mugler te dejaba atónito. Un beso

Anónimo dijo...

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