Mostrando entradas con la etiqueta Nadja Auermann. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nadja Auermann. Mostrar todas las entradas

viernes, octubre 25, 2013

Bazaar, Las Portadas









 




























Las portadas de Harper´s Bazaar, siempre en competición con Vogue para ser la cabecera insignia de la moda, a menudo pasan desapercibidas. Sin embargo, tienen portadas que me impresionan, también y no sólo. Hay portadas de Bazaar míticas, quizá tienen ese punto menos transgresor que Vogue que siempre han sido un poco más grotescas y dementes ("insane"), pero la imagen actual de Bazaar es sumamente convencional. Yo estoy muy de acuerdo con el sopor general que provocan las portadas protagonizadas en serie por actrices en promoción ese mes de Vogue USA, dirigidas por Anna Wintour y preferentemente fotografiadas por Testino, pero aún más sopor me provoca el Bazaar americano que es como de muñecas recortables: señorita en primer plano o de cuerpo entero sobre fondo blanco con vestidos extraños, tocados extraños y tal.

Es verdad, sin embargo, que las portadas de Bazaar España son fabulosas en general (pese a esos titulares, que son de locura. Eso sí que es insane) y que hubo un tiempo, inmediatamente posterior al lanzamiento de Bazaar en España, que Vogue España se puso las pilas y subió el nivel de sus portadas para ganar el duelo (porque el de titulares nunca está a la altura, eso es así). 

Pero al margen de estas cosas de la contemporaneidad, las portadas de Harper´s Bazaar hay un archivo fotográfico fabuloso. Está Diana, vestida de Versace y fabulosa con el pelo para atrás -fotografiada por el inefable Testino-, Madonna, Uma Thurman y Nadja Auermann con primerísimos primeros planos imposibles, Linda Evangelista que tiene las mejores portadas de su trayectoria (sobre todo la del encaje negro y en la que se ven sus maravillosos ojos azules y ella todo de amarillo, como quinceañera mexicana o reina del baile del instituto envuelta en un pastel -que es mi portada favorita de Harper´s Bazaar-), la Schiffer fabulosa, pero también Steve McQueen -en una portada fabulosa- y sobre todo Lauren Bacall en la portada que llevó a Slim Keith, señora de Howard Hughes, a hacerla actriz de cine. Portadas sin ton ni son, también, pero qué portadas. Qué maravilla.

miércoles, septiembre 26, 2012

Escayolas Y Armaduras


A Helmut Newton le chifló ver a Von Stroheim con su escayola y tal. También le interesó la Historia de O y los collares de cuero, con candado, muy prietos. Era inevitable que las prótesis aparecieran en su obra, sobre todo, porque Newton era un devoto de los maniquíes para sus fotos. A algunos incluso los añadía vello púbico para que parecieran más reales. 


Así, en 1995, Helmut Newton fotografió para Vogue a la maravillosa Nadja, el ángel azul de interminables piernas, con un bastón, tacones de infarto, una escalera y pierna ortopédica. 


Anna Wintour y Testino parecen citar a Helmut Newton en versión americana en Vogue USA en octubre de 2012, descafeinada y un poco ñoña pero el Chanel HC con el que aparece Keira Knightley en portada y, sobre todo, sus guanteletes metálicos me chiflan. El cine y la ortopedia, que podría ser el título. 


Para rematar y, aunque no tenga mucho que ver, Laetitia Casta aparece en Vogue Turquía de octubre de 2012. En esta ocasión, son piernas y no ojos, pero fascina igual. Es puramente newtoniana: el cruce de piernas, las medias, la mano reptando por el muslo y la mirada velada. Newton, probablemente, la habría abierto más de piernas pero no se puede tener todo. 

Y, como muestra, un botón. De Newton, por supuesto, y con Nadja, por supuesto que sí:


viernes, junio 26, 2009

Fashion For Men



El sexo vende de la misma forma que el vestido negro es el favorito temporada tras temporada y, el que más admiración despierta sobre la pasarela. Hay tópicos que nunca dejan de funcionar. Como el del “sexo débil”. También el del escote, la falda tubo y los tacones. Para la mayoría de féminas que pueblan la jungla de asfalto los hombres carecen de gusto. Para la mayoría de los insiders de la moda, “sólo los hombres pueden diseñar”, para otros, se dedican a torturar a deliciosas cieguecitas que cumplen a rajatabla con sus cabezas vacías de cabellos largos los dictámines de un pequeño tirano que decide que hoy el rojo es el nuevo negro -sigh-.

Para otros, seguidores y acólitos de Gabrielle Chanel, “sólo las mujeres pueden diseñar” pues ellas saben qué quieren ellas. Exactamente y sin corsés de por medio. Nada de jaulas de pájaros. Pero para los mortales comunes y corrientes de la sociedad pequeño-burguesa que desayunan leyendo el periódico y tomando cafés, almuerzan deambulando por Zara (sección clon) y cenan en italianos discretos los viernes por la noche esto es algo totalmente ajeno. ¿A quién le importa?

A nadie. Mis niñas no tan niñas tienen esquemas mentales -bueno llámenlo X- por los que “ellas” y su grupo de amigas (compran el sábado por la mañana y combinan un, digamos, pañuelo de Hermés con vaqueros de Zara) son ideales -agh- y sus novios -maridos, pareja, compañero de cama, quien paga a medias las facturas etc…- reducen sus conocimientos sobre nada en particular a coches-fútbol-algo aburrido, carecen de esos conocimientos tan profundos, tan extensos, tan b-v-astos que ellas tiene. Que ellas sí que tienen.

Aún así el macho alfa tiene mucho que contar respecto a la moda. Y, eso es lo que hoy -ahora- me interesa.

Qué les gusta y qué no. Qué funciona y qué no. Es algo así como porqué es más sexy alguien con ropa interior que desnudo. Un insondable misterio de la mente masculina que probablemente nadie llegue nunca a descubrir jamás porque es más interesante saber los hábitos sexuales de las focas que los recónditos y oscuros pliegues perversos-muy perversos-semiperversos-0 perversos de las personas. C´est la vie.

Sí a los tacones, sí al vestido negro, sí a los escotes. No a las fashion victims, no a las estridencias, no a las femmes fatales. De alguna forma quieren a alguien de la que puedan presumir pero no que llame la atención. Quieren poder alardear de lo -sorry- que llevan cogido del brazo pero sin quedar relegados a un segundo plano que diga -eh, ella te ha escogido no-me-explico-cómo qué suerte-.

Aunque también creo que a los hombres les interesa más el proceso de desvestir que el de vestir.

De cualquier forma a todo el mundo le gustan las personas que no se disfrazan de nada más que de ellos mismos. Hombres y mujeres.

¿Y porqué no?