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miércoles, septiembre 29, 2010

Los Años De La Margarita


Hay que pensar más en los setenta. Me cuentan por ahí que los editores de moda y gente del mundillo está empeñada en hacer un come back de los 90 y que por eso todo el mundo habla tan bien de desfiles que vuelven al tema de la sencillez, los bloques de color, la cosa esa de Calvin Klein entremezclada con ir a un estreno en vaqueros, las tribus urbanas, los tatuajes, los plumas y el ser bastante respetable o parecerlo. Pero lo que a mí me interesa, en este momento, son los 70s.

Sí ya sé que Mad Men, que Jackie Kennedy y que Sue Kaufman y sus Amas de casa desquiciadas. Ya sé que el alcohol-sexo-humo está muy bien y que Betty Drapper aka January Jones es una rubita de Hitch, el que quería maltratar -algo más- a las mujeres y que ató pajarracos a Tippy Hedrenn en el vestido y se mostraba cándido como una ovejita con una Grace Kelly a la que amaba por encima de todo. Pero qué demonios, los 70s fueron mejores.

Vivimos la idealización de los 50s que son el tiempo sacrosanto por excelencia. No hay guerra en el mundo -la Guerra Fría no cuenta porque dió asco, seamos sinceros- empieza a haber abrelatas eléctricos, tele, !tele!, y Dior hace vestidos. Ellas llevan enaguas de algodón y camisones de seda y ellos son viriles, cínicos e inteligentes y, además, siempre llevan traje. Ellos aún llevan sombrero y ellas aún llevan el pelo recogido a diario. ¿A quién no le gusta?

No obstante, los 70s fueron muy interesantes. Aquel jaleo de Woodstock ya se vió que era fenomenal y toda una forma de vida. Eso de "libera tu mente y después tu ropa" es algo en lo que pensar. Y Marianne Faithfull compró un traje de pitón de serpiente azul y no preguntó el precio en Ossie Clarck. A Marc Jacobs también le gustan y, le inspiran, pero la verdad es que Balmain -icono 80s, putones de Versace igual de caros pero con mucho menos talento y un montón de tachuelas y demás etc- ya vió los pantalones desteñidos en una autopista con Kate Moss y con unas vueltas de campana demás con estampado tye dye producto de una borrachera y un colocón.


Los 90s también fueron un poco así. Pero con menos gracia y con más prendas extrañas. No obstante, reconozco que ver viejos desfiles de los 90s es bastante comfortante: casi todo es, bueno, casi todo podría tener otra oportunidad. La madre de Dios si volvieron las hombreras, y Michael Jackson murió.
 
No es un secreto que me gusta el flower power. Pantalones pata de elefante, muy ajustados, caftanes, pañuelos por el pelo, abrigos sueltos, botas altas hasta el muslo, bolsos de paja, Jane Birkin paseándose en el futuro por Hermès, uñas pintadas de colores, explanadas de hierbas, aún no tiburones ni viejos yuppies nuevos y aún esperanza y el mejora tu vida y rock and roll y todo eso.
 
Y Twiggy y Penelope Tree y hay fiebre del sábado noche y Hendrix tocando la guitarra. El verano del amor en San Francisco en el 67 y la Era Acuario con Rabane y los chalecos de ante, los vestidos metálicos, el símbolo de la paz y de la victoria y un montón de sonrisas. Me gustan las sonrisas la verdad. En los ochenta las caras eran más serias y en los cincuenta tenían mucha fachada. Courrèges, Mary Quant en minifalda con las cinco puntas -ja- e YSL. Por favor YSL.

jueves, abril 22, 2010

Detalles



Se trata de pequeñas cosas.
Una flor en la solapa.
Una carta de amor.
Un zapato de terciopelo.
Una pequeña rosa.

O eso de Marx (Groucho, claro) "la vida está hecha de pequeñas cosas, una pequeña mansión, una pequeña fortuna..."

viernes, abril 16, 2010

El Instinto


Eva.
El pecado.
Lo llevan en la sangre sea como sea.
El pecado no está en los vestidos de Versace sacado del imaginario de un hombre fascinado por las putas, por el clima exasperado de Italia, por las bajas pasiones sino que se haya en las mujeres que lo llevan y en la mente del que lo ve.
Un vestido es un vestido, sea del XIX, del XV o del XXI, por mucho que hayan cambiado las zonas erógenas, por mucho que cambie el concepto de sexo, por mucho que cambien hábitos y costumbres. Y quién lo convierte en objeto de deseo es el que lo lleva.
Sobre todo cuando es una mujer. Todo sexo o algo plano. Depende del portador, como el arte depende del ojo que mira y el amor del corazón que siente.
Ella ha llegado a la playa, como Afrodita de Botticelli con la espuma del mar azotando sus muslos, el aire húmedo rizando su cabello, la arena en contacto con lo nacarado, lo limpio, lo puro... y se ha dejado llevar.
Dejarse llevar, ahí está la clave. No viste de Versce... ¿quién ve el Versace?

miércoles, marzo 17, 2010

Mis Desesperadas


Lo reconozco.
Sigo sin comprender a quien deja de comer por comprar Prada.
Debe ser cuestión de actitud.
Aunque tiene algo de sobrecogedor el comprender la dimensión que tiene el deseo. Porque se trata sólo de eso. Del deseo. De lo que el corazón dicta y debe conquistar. Y los motivadores más absolutos de ese deseo irracional que se cuelga de nosotros y nos hace arder. Ya se trate de hombres, mujeres o artículos y que consigue que nos arrebatemos de una obcecación ciega. Esa misma que los antiguos llamaban afe y que envíaban los dioses a los mortales.
Extirpados de nuestra voluntad obedecíamos, prácticamente como ahora. ¿Quién genera la ley de las tendencias, cuál es la causa primera que hace que hoy sea negro y no azul, perlas en vez de marfil, pantalón en vez de vestido y 2.55 en lugar de LV? Antaño decían que los dioses. Si se piensa bien, hoy también son los dioses. Los dioses de hoy. Menos deificados pero igualmente adorados porque, ¿a quién le importa que quede bien?

domingo, noviembre 22, 2009

viernes, noviembre 06, 2009

Sobre El Buen Gusto Y El Malo

Sobre el exceso y la carencia.

Diana Vreeland decía que "demasiado buen gusto cansa". Como estamos cansados de tanto buen gusto, de tanto savoir faire, de tanto vestidito negro, de tanta blusa blanca, de tanto twin set beige, de tanto abrigo de visón, de tanto maquillaje nude y pendientitos diminutos, de tantos solitarios desmembrados, de tantas amantes resumidas, de tantas starlettes venidas a menos, de tanto genio con fecha de caducidad pronta...

A veces nos va la marcha y escogemos la catarsis.

miércoles, septiembre 23, 2009

It Works


Ocurre en las semanas de pasarelas. Siempre. De la misma forma que ocurre en las fiestas y en las celebraciones y con el típico vestido negro. También con el vestuario de oficina. Con eso que se llama fondo de armario. Con los novios. Con la comida. Con los trabajos. Con las expectativas. Con las personas.

Les pasa incluso hasta a los grandes. Miuccia Prada hizo toda una colección a base de turbantes y blusas sin mangas de raso brillante porque, bueno, porque no estaba contenta con el resultado y decidió no incluir partes de abajo. Eran malas. Así que opto por unos microminishorts. De donde no hay, no se puede sacar.

Quizás tiene que ver con la mediocridad o quizás con la regularidad y la genialidad. Eso de que uno es genial una vez y no siempre. Eso del autoplagio. Chanel con los minivestidos negros, Hermés con los pañuelos, Hervé Leger con vestidos de tiras elásticas, Halston con los vestidos holgados arabescos o Dior con sus chaquetas Bar. Vuitton con sus maletas estampadas, Gucci con sus bolsos cuajados de “G” o, Cavalli con los minivestidos escotados, prietos y ceñidos. Esa fina línea entre el autoplagia y la seña de identidad.

El “it Works” parece ser la clave para no enfrentarse con la realidad y esforzarse. Una colección está Ok y pasa. Y se olvida. Probablemente de eso viene el pasar y pasar de las tendencias. Que son fruto del aceptable significa genial y no del está bien pero podemos y debemos mejorar.

Debe ser cosa de nuestra mentalidad de la misma forma que la mayor parte de la gente hace las cosas para pasar. Y, si no, siempre queda el extravagante polo opuesto. El del escándalo. Chicas desnudas, carne, tacones imposibles, corsés fetichistas o hombres con pintalabios y ligueros. Siluetas de androide, pelucas de payaso o llámalo x para que una Annadelloruso de la vida se lo compre y The Sartorialist lo fotografíe, a ser posible, en la Semana De La Moda de París antes de que esté en las tiendas.

Antes las cosas no se hacían con el It Works. Se hacían basándose en que la gente que iba a gastarse lo que el francés medio ganaba en medio año no pretendía que la ropa, al mes, estuviera quemada. Vista en Vogue, GQ, Instyle, Elle, VMagazine, Bazaar, Vanity Fair y en una centena de blogs en la red. Y manoseada por críos de diez años y por Bridget Jones con un blog que leen ella y sus dos amigas que se creen Coco Chanel en 1.80 y caucásica. Con su talento y el físico de Gisele. Ejem.

Antes la necesidad era la madre de la creación .¿Cómo conseguir que alguien quiera un tuxedo cada temporada? Ahora sólo necesitas tatuar una marca y venderá. Mmmmm… si ya han quitado las bolsas de plástico, ¿quitarán la ropa de usar y tirar por algo que no sea un mero placebo?

No siempre el Ok vale. Porque en la escala hay diez y, el cinco es suficiente pero no Suficiente.

lunes, septiembre 07, 2009

Muerte



Cuando una persona puede sorprenderse y fruncir el ceño porque un diseñador de veinte años pasee, tan campante, entre firmas de moda y, en sus prometedores fracasos, sea relegado de chico it a olvidado por la industria voraz, cruel y taimada de la moda; uno puede sorprenderse e interesarse por cualquier cosa.


En primer lugar, la moda es un subproducto de la cultura actual y pasada. Algo positivamente marcado de forma negativa en el je ne sais quois del ADN humano. Si desde las primeras tribus hasta nuestra compleja estructura sociocultural la moda ha ocupado un papel tan relevante, cualquier cosa es posible.


En segundo lugar, la moda es para todo el mundo. Los que quieren saber quién es Ghesquiére, los que quieren ser el nuevo Esteban Cortázar prehundimiento en Ungaro, los que quieren comprar Balmain en Colette y salir en The Sartorialist y Garance Doré, los que quieren "partir el pan" en la facultad de derecho y pescar a un médico para siempre, las señoritas que quieren ser modelos pese a tener los tobillos gordos, medir 1.50 y usar una 50 -espero que nadie se me ofenda- y ven esas series de televisión que tratan sobre el mundo de la moda ¿? que debe estar paralelo en alguna burbuja supra o infra real.


Y para las aspirantes a estilistas que estudian moda en Badajoz -!saludos a los de Badajoz! y, disculpenme por la vulgaridad porque Badajoz es una ciudad y provincia preciosa, nunca he estado pero seguro que es preciosa, pero no acaba de encajar en mi idea de metropoli y de ahí el ejemplo. Otra vez, para ahorrarme esta interrupción, diré un pueblecito perdido cerca de Cracovia.- Y para las pijas -o pseudopijas- cuyo Basto conocimiento de moda que ellas creen Vasto se reduce a Tous, Carolina Herrera y Ralph Lauren con cosméticos de Dior y perfume de Chanel en los mejores casos. Y para los rojos -con este post estoy haciendo amigos, ¿eh?- que dicen que ellos pasan con cualquier cosa.


Porque la moda es una cosa para todo el mundo. Porque nadie puede salir fuera de la moda. Porque la moda es algo horrible que nos tiraniza pero que, existe. Como existe el azul del cielo aunque haya daltónicos.


Y en tercer y, último lugar, todo el mundo es una víctima de la moda.


¿Y porqué? Me dirán mis queridos lectores para con los que polarizo pues, unos me adoran y otros me adoran menos -por decirlo de alguna forma-. Pues porque está demostrado que los suicidas que usan un arma de fuego apuntan de formas diferentes. ¿Qué? ¿Qué?. Sí, si es hombre, apunta a la cabeza. Tiro certero, muerte rápìda y de forma poco cruel.


Si es mujer, apunta al corazón. ¿Por? Para no desfigurarse... Muerta pero coqueta. Algo así como "jodido pero contento".

martes, febrero 03, 2009

Motivaciones


Cambia el mundo aunque no queramos. Cambian las instantáneas. Cambian las tendencias. Cambian las estrellas. Cambian las grandes damas custodias de la moda. Cambian los fotógrafos y los fotografíados. Y, hoy, ésto sólo es una gran Polaroid. Y, por cierto, como la Polaroid, desaparecerá.

¿Motivación? ¿Qué motivación? o, ¿Cuál mejor?

jueves, enero 22, 2009

La Paleontología De La Moda


Detesto la paleontología de la moda como si fuera una ciencia muerta y fosilizada. Como si Rubens volviese a enfrentarse con Tiziano ante el Rapto de Europa, como si Vulcano se enfrentase con Apolo por la dignidad de las artes, como si Palas Atenea vengase su pérdida convirtiendo a la hábil Aracne en el organismo dueño de su tela y su laberinto.

La moda está viva. Es sangre, humanidad, mito desmitificado y Dioses del Olimpo. Es el dueto de la belleza y el amor, la ópera prima del constructor sueños enfrentando la bella creación divina, Eva, con la resolución divina a la vanidad humana.

La moda es, movimiento. La moda es, no hay mejor definición, que la imagen.

martes, diciembre 16, 2008

Paradojas


La moda es un tema estrella. Como todo el mundo se viste, todos pueden opinar de ella. Ahora vive un auge inmundo en el que la moda es más moda que nunca. Hay cientos de revistas: ediciones internacionales, nacionales y publicaciones que traspasan fronteras. Hay cientos de diseñadores, presentando colecciones en diferentes semanas de la moda, presentando primeras, segundas y terceras líneas. Sumándose a la vieja tradición de la Costura. También hay debutantes, diseñadores nóveles, pasarelas para los diseñadores jóvenes. Hay estilistas, estrellas con estilistas, Alfombra Roja con estilistas, estilistas de editoriales. Hay un millón de blogs que se dedican desde el Streetstyle al rescate de archivos y análisis ultra crítico de todo. Hay un millón de idiotas y otro millón de ineptos. Y, luego hay, unos pocos genios. Y es que de la misma forma que todos se visten, todos tienen acceso a Internet, la moda se ha puesto de moda.

La moda goza de un momento en el que todo es bonanza económica, todo es resplandor y todo es interés. Pero, también es un momento de sobrexposición. Franco Moschino ya lanzó un bolso devorado por el logo, casi insultando a los compradores ansiosos de estatus por encima del estilo pero, luego, no contento, lanzó un bolso que era un helado y parecía decir ¿os atrevéis a comeros esto?. No es oro todo lo que reluce, como en cualquier sitio, claro. Pero, aunque Enrique Loewe diga que tildar a la moda de vacía y de superficial es “paleto y atrasado” lo cierto es que, hay muchas cabezas huecas que sólo se dedican a lo vacío y a lo superficial. Ningún problema. No lo hay, realmente no lo hay. Nadie pide haber leído a Nietzsche para comprar un vestido de Dior o el mítico 2.55 de Chanel por lo que, puede haber todo tipo de criaturas de cabellos largos e ideas cortas que, lo compren. El verdadero problema es, cuando, esa gran empresa mundial que es la moda, y sus cerebros se dedican a vaciarla.

De repente, de un par de años para acá todo es el universo del postmodernismo neomoderno. El engendro de Vattimo, sin dudarlo. La estética sobre la ética y el mero reconocimiento estético, no como placer desinteresado sino como verborrea demagógica que presagia el fin de lo efímero y el reinado de lo vacío, de lo desalmado, de lo estúpido. La moda no tiene nada de frívola. ¿No?. O sí. La moda en el fondo es una gran frivolidad, nos diferencia, básicamente y se inicia como “una necesidad que empieza donde termina la necesidad” como diría Madame Gabrielle Chanel y como afirmaría Maslow en su pirámide de necesidades.

Todo es Cory Kennedy, todo es el universo fotolog.com y todo es estética vacía. La moda está de moda, se autodevora. No hay Zeus que luche contra Cronos, no hay titán más malévolo y más malvado que la muerte de las tendencias que, las asesina antes de que nazcan. Suenan campanas de muerte antes que campanas de alumbramiento. Es el fenómeno de la moda de usar y tirar, eso que tan de moda ha puesto Zara, de los iconos que se erigen con la misma facilidad que se derrumban y de los mitos, las leyendas, los nombres grabados en la historia del tiempo que se borran pues, la tinta será dorada pero, desde luego, no es indeleble.

Es el reinado de las tribus urbanas. El fenómeno de la identidad cultural por medio del auto determinismo, la socialización anárquica del ego y su democratización. Es el reinado de tribus urbanas que, lejos del ideal que nunca muere como diría el héroe V, de Vendetta, cual Guy Fawkes; vive de la estética vacía y estéril que muere asesinada puesto que nada pasa de moda más pronto que lo que está en la onda. La onda ya es una emisora, un satélite que desdibuja las tendencias ampliando su abanico y, en el fondo, resumiéndolas a una: “eres lo que vistes” que diría Vivienne Westwood pero, ésta vez, sin identidad propia siendo más bien un títere que, un estandarte. Siendo peón en vez de Maquiavello y, claro, siendo más esclavo que tirano.

La moda es política, es sociología y es poder. Es identidad y es manada. También es caducidad. Dicen que en el mundo de las altas esferas de la moda se habla de vender “sueños”; de que algo es muy “deseable”… cuando lo que quieren decir es que hay que vender y hacerlo bien visible. Exagerado, excesivo y un reinado de la mediocridad. ¿Originalidad?, ¿Estilo?, ¿Identidad?, ¿Ego?, ¿Vanidad?. Una carcajada sonora y una patada en el trasero. Eso es lo que les da la moda. Tanto fotologer venido a más es lo que tiene. Tanto mediocre alzado por una sociedad que anhela genios y eleva a cretinos. Tribus urbanas: modernos, neomodernos, viejos punks, redimidos, fashionistas, fashion victims, zoebots, Wasps, Emos, pijos…

La verdad es que antes todo era diferente. Se suele mirar al pasado con nostalgia pero, lo cierto es que, ahora la democratización del ego, de la socialización marxista de la vanidad sume al mundo de la moda en la pura moda. Caduca, finita, ridículamente frívola. Iconos que mueren antes de eclosionar y estrellas sin brillo y sin fulgor. Y, nunca ha habido más moda que ahora. ¿Paradoja?

jueves, mayo 29, 2008

El Trazo De La Vida


Dicen que hay pocos modistos que dibujen en los tiempos que corren, Alber Elbaz para Lanvin dibuja sus maniquíes con grandes ojos y cuerpo escurridos sobre los que caen, a la francesa, los esbozos de las prendas que luego recorrerán la vibrante pasarela. Madame Vionnet directamente sobre la prenda pero, a escala reducida por el elevado coste de la tela; Gabrielle Chanel sólo escribía y todo su taller de costureras y “modistillas” interpretaban sus palabras como si fueran los versos más bellos jamás escritos y sabían exactamente qué deseaba La Dama De La Moda; quizás por eso, tras su muerte hubo Chanel de Gabrielle sin Chanel…


Ahora sólo Karl Lagerfeld dibuja, colorea compulsivamente y crea, a trazos fuertes y seguros con rotulador permanente, colorea el satén con tippex o viceversa e impone su grandeza en un gran trazo irregular que se transformará en cisne. Consuelo C., la doña de la pequeña Marni coloca en cajas todo lo que encuentra: conchas, collares, retales, fotos, imágenes, recortes etc, para servir de inspiración a su colección. ¿Han cambiado los tiempos o sólo la moda?


Antes Balenciaga fue “eliminado” por sus engendros, los bocetos estaban tachados y escritos y, al mismo tiempo, en Dior decidieron quitarle a Saint Laurent las pizarras porque no querían que sus bocetos fueran borrados por su maestría. Ahora nadie dibuja, bueno, Saint Laurent sigue dibujando; a veces se sienta en su antiguo despacho y dibuja pantalones amplios y hombros marcados sobre finísimas cinturas de los inertes maniquíes. Antes, las colecciones se dibujaban; las portadas se dibujaban; las modelos se dibujaba; las publicidades se dibujaban y, ahora…. ¿Quién dibuja? Nadie y todos.


Lo más curioso es que un boceto es tan personal e íntimo como un segmento de la vida de su autor. Saint Laurent fue primero príncipe, después maharajá, luego desnudez, luego negro, luego brillante, luego fugas y, luego, tesoro patrio y; eso en sus bocetos se notaba. Es como el trazo de la vida, el delirio inerte del lápiz; la palabra escrita e irrefutable, la verdad perdida y la respetabilidad perdida.



Dicen que ya la gente no escribe a mano porque es demasiado cansado, poco perfecto y porque el ordenador ha sustituido al buen hacer de la mano pero, a mí me gusta. La letra es un reflejo de la personalidad, una mezcla de influjo y efluvio imbuido de otros tiempos, demasiado complejo, demasiado difícil de leer, demasiado antigua y con un complejo deja vu a otros tiempos. Al dibujo le ocurre lo mismo, no tiene un trazo claro, es imperfecto técnicamente hablando pero tiene un toque personal. C´est la vie. Es el precio de los tiempos de la modernité.


A veces se puede ver, en lo que escribe el creador, el argumento de su colección. En Chanel es una sutil etiqeuta tipográfica; en Sonia Rykiel la creadora explica el porqué sus mujeres sonríen y se divierten; en Dior, Galliano colorea y escribe, vapuleando las palabras con un grueso rotulador negro el qué de Dior; en Prada, no escriben. En Cavalli, lo sellan en dorado -quizás porque aún no se puede escribir en leopardo- y en Valentino, con una estilográfica egra. Anna Wintour firma con Montblanc; Carine, escribe con un Bic. C´est la vie, c´est Carine.


El boceto es una declaración de intenciones; el dossier escrito es una confesión. Antes en los desfiles sólo se podía escribir, era un sacrilegio dibujar pues era como traicionar a un creador y, eso en un mundo de moral reputada y laxa, al mismo tiempo, como es la moda era terrible. Ahora, ¿A quién le importa?. Quince minutos después del desfile, la imagen, el vídeo y el dossier de prensa está en la calle o, por lo menos, en la red. Antes el valor del dibujo era, sencillamente, rutilante e imponente; ahora es tímido y poco comercial o, comercial hasta caer en lo anecdótico. La Dama Del Galgo dicen, otros tiempos sentencian. Una firma lo sella y, el lacre lo encierra.

sábado, mayo 10, 2008

Dama, No Mujer


Decía Christian Dior que en sus desfiles, más importante que el vestido era el sombrero. Ahora, eso se ha olvidado. Y también se han olvidado las pitilleras doradas, las medias con costura, los guantes abotonados, el cambio de ropa tres veces al día, los moños de día, las enaguas, la combinación, el pintalabios carmín, la boquilla de nácar y el tocador con unas zapatillas de plumas de marabú. Enterrados en el olvido, renacidos en el sueño.

viernes, febrero 15, 2008

Pureza De Balenciaga


El negro de Balenciaga dejaba en ridículo a los otros tonos de negro, era negro puro, negro aterciopelado, negro exultante. Cualquier otro negro a su lado, parecía gris.