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lunes, enero 09, 2012

La América Profunda


Así comienzan las historias, y no sólo en Vogue China enero de 2012 con Lara Stone espiada por Lindbergh. Chica desesperada huye de su pasado por carretera, quizá incluso por la Ruta 66,  y se para en un bar a reflexionar. Antes ha contado el dinero que le ha dado tiempo a coger cuando escapó con la moto de él, claro. No mucho. Apenas lo suficiente para tomar un café. Y, desde luego, no lo bastante como para empezar el futuro dejando el pasado atrás. Y una se pone a pensar y, como siempre, aparece un nuevo "él".


Uno de esos viejos vaqueros de la América Profunda que son un repicar de espuelas y un hacerse a sí mismo continuo. Manos callosas tazadas por la soga. Olor a hierba y a prado. El caballo bebiendo agua a un par de millas y cansancio surcando el rostro de quien ha trabajado de sol a sol y ha dormido bajo el manto de las estrellas, al raso, noche tras noche. ¿Y por qué no? No siempre somos lo que los otros esperan. Pero a veces da lo mismo.


Hay futuros que no tienen futuro y futuros que sólo tienen pasado. ¿Me equivoco, Rubia? No, ya sabía yo que no. Que se lo digan a Virginia Dare. Sin embargo, todos tenemos derecho a buscar la felicidad incluso aunque esté en un sitio tan extraño como el Dorado o envuelta entre alpaca y polvo.


¿Cómo son los tratos que cerramos en vida? Nunca lo sabemos. A veces nos encontramos fuera del tiempo y del espacio y, sin embargo, nos parece que todo está en su sitio. La paz interior es efímera por definición y a veces se esconde donde nunca podemos alcanzarla. Ya sea porque se interpone la muerte, ya sea por los años que no hemos vivido juntos, ya sea por la mala suerte o por la buena estrella...

 
Y, a veces, aunque nuestro destino sea bueno con nosotros, no hacemos sino enredarnos en un eterno laberinto en el que los demás siguen viniendo de frente. En nuestra busca. Y la peor desdicha es que cuando somos felices solo podemos pensar en que no lo somos, en que antes lo éramos más, en que parece que nunca lo seremos... 
 

 El problema del perdido es encontrarse.Y que le encuentren es el del fugado. Pero ¿tienen hogar las bestias salvajes? Sin duda. Son de donde se marcharon. Por eso se tienen que volver a ir para seguir siendo.


Adios querido, hasta otra. Hasta la siguiente mala racha. Ya volveré del siguiente. Porque siempre hay otro. Otra más. Y luego otro más.

miércoles, julio 28, 2010

Texas


Espontaneidad.


Volver a casa.


Estar en casa.


Sentirse en casa.


Y ser feliz.


Bajo el ir y venir de la marea.


Del tiempo.


De los amigos.


De la naturaleza.


Y en verano, las barras bailan con las estrellas.


Apostamos con la bola blanca.


Y nos jugamos la vida con la estrella, sheriff.


En cada rodeo.


Vaquera.


Con la familia.


Con lo despreocupado.


Lo que pasa.


El ir y venir de la vida.


Con un coche rápido.


Una cerveza.


Y un helado frío.


Para recorrer el mundo por los caminos.


Que aparecen para nosotros.


Con la música a todo volumen.


Y el corazón en calma.


Porque nuestra casa es el lugar que amamos.


Donde nos aman.



Donde esperamos amar.


Y donde dejamos la vida.

domingo, mayo 16, 2010

The Simple Life


Erin Wasson.
Su otra casa era de madera. Con una cocina mugrienta.
Aire skater. Hippie.
Zapatos tirados por todas partes. Y demás.
Y sí, otra vez The Selby.

Si a las francesas se las ve de lejos.
Las orquídeas y esas cosas suyas.
A las americanas, de Texas, se las nota.

Aire despreocupado.
Cachivaches.
Desorden.
Pocos muebles.
Limpio.
Cómodo.
Jovial.

Moderna.
Joven.
Sexy.
Guapa.
Y a la moda.

Una bici y un cuadro de 50.000 dólares.
Una lucecita minúscula.
Un sofa lleno de rotos.
Suelo cómodo para ir descalzo.
Y máscaras extrañas.

Una puerte churretosa en un bonito loft.
Chic. Pero de otra forma a la francesa.
Muy americana.

Tiene ese punto rancio americano.


Y ese punto joven. Despreocupado.
Romántico. Bohemio.
Desaliñado y detallista.

Minucioso pero sin muchas preocupaciones.
Una vez pagado, se vive.
Sin más.

Un domingo uno se siente gaviota.
Y al siguiente quiere arroparse con una manta.
En la misma casa.

Cables tirados por el suelo.
Cosas que no veríamos en la casa de Julia o de Inés.
Mucho espacio libre.
Cosa que tampoco se ve en Europa.


Y "arte" -jum- sacado de un callejero.
Un mapa con rotulador rojo.
Un trueque con un vendedor.
Y una charla con un mendigo.


No, por ello,deja de tener ese aire de intelectualidad demasiado forzada.
Un poco de !oh qué original!
Un poco lo que los de Ikea quieren conseguir.


Algún tópico obligado.
Para un texana sana acompañada de papá a los desfiles que hace surf, va en skate y se rompe los vaqueros.


Y, también, The Selby y sus casas tienen un extraño querer por las cosas "abiertas de piernas".


Bueno, y el sofá como mejor invento del siglo.
Como antes la chimenea.
El tabaco.
O el té inglés.


Narcisismo pero barato.


Un poco de progresismo carca.


De buenas vibraciones.
De encanto.
De juventud...

De caos.


De protesta.
De idealismo.
De humor.
Y de independencia.

De sencillez.
De calidez hogareña aunque con propio estilo.
Y...

Al fin y al cabo, de normalidad.
Rayana normalidad pero, eh, nada mediocre.
Y que les zurzan a los originales.
Echarse en un sofá arena, con vaqueros y el techo blanco.
Pero qué dama echada.