Mostrando entradas con la etiqueta Tiffanys. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tiffanys. Mostrar todas las entradas

martes, enero 04, 2011

Reyes


Es gratificante recibir regalos.
Sin duda.
Lo más significativo de las grandes marcas de lujo es la forma de envolver.
En Hermés es todo naranja.
En Chanel, el papel de seda blanco y negro, la cinta estampada y la bolsa rígida son la clave.
Y en Cartier hace años envolvían los accesorios de oro con pétalos de rosa y canela.

Y bueno, si todo el mundo sabe que el mejor regalo viene en la caja más pequeña... la azul de Tiffanys es, sin duda, la mejor.

jueves, noviembre 04, 2010

Tópicos


Holly le contaba a Paul que iba a Tiffany´s a calmarse los dias que tenía un día rojo. Él se sorprendía porque no lo entendía. ¿Rojo? Será negro... ¿no?. No, dice ella, un día negro es cualquiera, lo tienes por cualquier cosa, te engordas o no te dan las cuentas lo que deberían, es igual. Pero los días rojos, tienes miedo de todo y no sabes porqué y sólo te puedes calmar al ir a Tiffanys y respirar el ambiente tranquilo que allí hay porque nada malo puede pasarte allí.

La mayor parte de la gente estaría de acuerdo con este Paul inicial que piensa que los días malos, son los negros. Y no los rojos. Otra loca más, aunque no más loca que cualquier otra persona, que decide cambiarle el color al mal humor. Pero, lo curioso de todo, es que, por ejemplo, cuando estás enamorado se dice que se ve todo de color de rosa.

A Holly le pasa lo contrario. Los malos días, son de color rosa.
¿Qué quiere decir eso?
Al final, sólo hay que ir a Tiffanys.
Nada malo te puede pasar allí.
Hay diamantes.

miércoles, marzo 17, 2010

Venezuela


“No quiero dormir, no quiero morir, sólo quiero seguir viajando por los prados del cielo”.

Holly Golightly en Desayuno con Diamantes de Capote escribe en su tarjeta de presentación encargada a Tiffany´s -"para hacer gasto y no por necesidad"- la palabra "viajera" con una letra cursiva, digna de las joyas de Chaumet o del buen gusto, la esencia, la refinada y fria, el sofisticado comfort que se respira en Tiffanys ese lugar donde nada malo te puede pasar y todo es siempre fantástico.

Los motivos que le llevan a escribir esto, son el desconocimiento de la ubicación en la que se encontrará como dama y la indisponibilidad para asegurar a los demás cuál será su futuro paradero. Quién sabe en qué lugar de Sudamérica tendrá como hogar -el lugar donde al final te sientes agusto- o en qué rancho de Mexico criará caballos.
Por lo que a mí respecta. Tengo ganas de ir a Venezuela. Y de llevar pañuelos blancos en el pelo, vestidos de lunares azules y blancos, zapatos de salón años 50s, gafas de sol de carey, vestidos de noche blancos con orquídeas -la flor nacional- en la melena. Vestidos camiseros y zapatos de Ferragamo en tonos café con bolsos de lona y cuero entremezclados. Un ramito de violetas de la mano. Una bombonera de nácar y una falda de gasa del azul turquesa del mar. Joyas esmaltadas, diamantes no gracias -los encuentro divinos para las señoras mayores pero no para mí- y chaquetas de punto y vestidos de punto de seda del color de la arena -tierra batida- y perderme.

sábado, enero 16, 2010

Cajón De Sastre


El principio de las grandes cosas es insignificante.
Un cajón con hilos teje los mejores sueños.
Sueños de color de rosa, rojo y carmesí.
Y, si no, siempre queda Tiffanys.

jueves, agosto 27, 2009

Desayuno Con Diamantes


A veces los comentarios sobran.

Sobre todo cuando la protagonista lleva vestido de Givenchy, moño frances y ristras de perlas y visita Tiffany para saciar las penas de su alma.

sábado, mayo 30, 2009

La Calle Del Medio



Pasajeros de la calle del medio, esa que no es ni de un lado ni del otro.

Ayer alguien me hizo una pregunta estúpida pero que me hizo recordar la calle del medio.

¿Podrías nombrar a diez premios Nobel, cinco ganaderos de Oscar o tres músicos geniales?

Dije que sí, la pregunta no era tan difícil.

Y la cosa siguió.

¿Dos escritores de talla histórica, un inventor célebre?

Volví a asentir. No era tan díficil...

Y siguió.

Hasta que fue más difícil y se hizo el silencio...

Nómbrame un amigo, un profesor que te marcase, una canción que te gustase...

Y se hizo relativamente fácil responder.

Y, entonces llegó la pregunta estúpida:

¿Prefieres ser un triunfador de esos que se acaban olvidando o vivir para siempre en el corazón de alguien?

Y, entonces, empecé a pensar en la gente de la calle del medio.

Y ¿No se puede ser los dos?

O, ¿Hay que escoger?

Quizás la pregunta no era tan estúpida así que me quede paseando por la calle sin saber muy bien qué acera era la mía.  Quizá la de Tiffany´s sea la nuestra.