Mostrando entradas con la etiqueta Berlín. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Berlín. Mostrar todas las entradas

viernes, abril 03, 2009

Ciudades, Berlín



Berlín es un mundo mágico totalmente sacado del tiempo. Berlín es una ciudad oscura, con una luz tenebrista y aterciopelada que mima a sus objetos más que a sus ciudadanos. Que concede distracciones para las noches oscuras y profundas y consuelos para los días fríos, ventosos de cielos blancos y erigidos sobre la escisión del antiguo Berlín en la tierra de nadie.

En otoño, Berlín es una ciudad que sabe a poetas malditos y a intelectuales. Sabe a noches estrelladas y a tonos ocres y marrones mezclados con la cotidianeidad del negro y del gris. Berlín en otoño es el mundo subterráneo y libre, maldito, perdido y lejano. Con rumores del pasado que sabe a lluvia y rencores entremezclados con talento, genio y muerte joven. Berlín en otoño sabe a noticias impresas en periódicos, a tinta y a rabia.

En invierno, Berlín suena a Ópera y bailes. A champagne, a vestidos de terciopelo rojos y verdes y a pieles. Suena Wagner, probablemente. Tristán e Isolda, Valkiria. Berlín es lo que fuera París a principios de siglo XX cuando recogía las universalidades, el siglo del progreso, la Torre Eiffel. Berlín tiene una balada triste sobre notas de melancolía, algo escapista. Algo trágica. Mefistófeles.

En primavera, Berlín es sus parques. Aire limpio y respirable, sabe a romances y a bicicletas. Pic nics sobre la hierba, salidas a los lagos y a los puertos los fines de semana y flores. Berlín es, extrañamente, una especie de ramillete encendido. Rojo, amarillo; grana y oro sus colores. Locuaces jóvenes, sandalias y pañuelos al viento.

En verano, calor agobiante y tormentas que se esfuman en segundos. Berlín es delicioso en verano. El sol escala sus cielos blancos y hay una luz muy particular, es más blanca que dorada; más cándida que otra cosa con un alto grado de timidez. Y, al mismo tiempo de prestancia. Berlín es joven, para siempre.

Berlín es su luz y su oscuridad. El alma de Berlín, es una luz.

miércoles, marzo 25, 2009

Guía De Personalidad, Ciudades


Guía De Personalidad, Ciudades. Todo el mundo sabe que cada ciudad tiene un alma. Las grandes ciudades, particularmente, tienen una atmósfera que las envuelve de forma particular. En realidad es lo que las caracteriza. A los ojos de los turistas son algo más que un puñado de monumentos, cúmulo de chicas bonitas o parranda. Son esencia, sangre y vida. Cada ciudad es un mundo.

Por eso, cada ciudad tiene una personalidad. Madre amantísima, eterna patria, descanso, paraíso o infierno. Sueños por cumplir, modestia, tranquilidad, juego, sexo-drogas-rock. Y una larga lista de soñadores entonando el Someday.

Por eso, en diez días,
diez destinos. Diez almas. Diez mundos.

-París. Ciudad con alma de mujer que cuenta su secreto. París es Francia.
-New York.
Dama y señora de la Gran Manzana. Sierva y esclava del capitalismo. Un símbolo.
-Tokio.
Tokio no existe. Pero, eso, es un secreto.
-Londres
Humor inglés, nenúfares y gabardinas del color del té. !Niebla en el Canal, el continente aislado!

-Berlín
El alma de Berlín, es una luz.
-Niza
En Niza siempre debería ser verano. Niza no tiene moral.

-Roma
Roma siempre será un Imperio.
-Madrid
La única ciudad que le dedicó una estatua al ángel caído.

-Los Angeles
Tan falsa que es auténtica. La ciudad de los sueños. La colina dorada.

-Bombay
Muchos sueños como sueño.