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viernes, septiembre 07, 2012

Las Fotos Tristes De Peter Lindbergh


Helmut Newton contaba que cuando fichó a unos oficiales del Ejército para que posasen junto a unas hermosas modelos rubias -todas arias ellas-, el segundo día aparecieron menos de la mitad porque habían descubierto que una fotografía de moda no es un "instante". Fue Cartier Bresson quien habló de "instante decisivo" para una imagen. Se trata del momento clave en que un buen fotógrafo debe disparar. No importa el antes ni el después porque la historia de la imagen nos la da, precisamente, la imagen. Peter Lindbergh es un creador de instantes en sus fotografías y eso es lo bueno de su trabajo.

Cuando a Quentin Tarantino le preguntan cómo desarrolló su estilo personal de hacer películas, responde que "viendo cine". Bueno, Lindbergh también tiene un estilo personal, visible "viendo fotos". Reconocibles son sus blancos y negros, primeros planos cargados de emociones, de arrugas y pecas. Con un primer plano de Lindbergh, sin filtros, sin color, sin nada donde recortarse el rostro o que distraer la mirada, se puede leer el alma de una persona. Sin embargo, su trabajo en color es algo diferente. Generalmente cuando se mira una foto de Lindbergh, hay melancolía y vulnerabilidad. Todo lo contrario que en las de Helmut Newton, en las que hay presente y poder. Sin embargo, es en su trabajo en color donde Lindbergh se libera de las cargas tópicas que se atribuyen a sus imágenes.

Lindbergh, es una verguenza, se prodiga más en las ediciones menores de Vogue que en Vogue USA y París. Generalmente es recurrente en China, ediciones en las que -paradójicamente- fotografía a vaqueros, a putas y a fracasados de la América profunda. Sin embargo, este mes aparece en Vogue Italia -y en el suplemento de Alta Costura con una estupenda Milla Jovovich (a mí siempre se me parece a Evangelista)- y es de nuevo ese Lindbergh de la tristeza contenida, de los perdedores y también de los malditos. Como quien dice, para qué más, yo compro.

lunes, enero 09, 2012

La América Profunda


Así comienzan las historias, y no sólo en Vogue China enero de 2012 con Lara Stone espiada por Lindbergh. Chica desesperada huye de su pasado por carretera, quizá incluso por la Ruta 66,  y se para en un bar a reflexionar. Antes ha contado el dinero que le ha dado tiempo a coger cuando escapó con la moto de él, claro. No mucho. Apenas lo suficiente para tomar un café. Y, desde luego, no lo bastante como para empezar el futuro dejando el pasado atrás. Y una se pone a pensar y, como siempre, aparece un nuevo "él".


Uno de esos viejos vaqueros de la América Profunda que son un repicar de espuelas y un hacerse a sí mismo continuo. Manos callosas tazadas por la soga. Olor a hierba y a prado. El caballo bebiendo agua a un par de millas y cansancio surcando el rostro de quien ha trabajado de sol a sol y ha dormido bajo el manto de las estrellas, al raso, noche tras noche. ¿Y por qué no? No siempre somos lo que los otros esperan. Pero a veces da lo mismo.


Hay futuros que no tienen futuro y futuros que sólo tienen pasado. ¿Me equivoco, Rubia? No, ya sabía yo que no. Que se lo digan a Virginia Dare. Sin embargo, todos tenemos derecho a buscar la felicidad incluso aunque esté en un sitio tan extraño como el Dorado o envuelta entre alpaca y polvo.


¿Cómo son los tratos que cerramos en vida? Nunca lo sabemos. A veces nos encontramos fuera del tiempo y del espacio y, sin embargo, nos parece que todo está en su sitio. La paz interior es efímera por definición y a veces se esconde donde nunca podemos alcanzarla. Ya sea porque se interpone la muerte, ya sea por los años que no hemos vivido juntos, ya sea por la mala suerte o por la buena estrella...

 
Y, a veces, aunque nuestro destino sea bueno con nosotros, no hacemos sino enredarnos en un eterno laberinto en el que los demás siguen viniendo de frente. En nuestra busca. Y la peor desdicha es que cuando somos felices solo podemos pensar en que no lo somos, en que antes lo éramos más, en que parece que nunca lo seremos... 
 

 El problema del perdido es encontrarse.Y que le encuentren es el del fugado. Pero ¿tienen hogar las bestias salvajes? Sin duda. Son de donde se marcharon. Por eso se tienen que volver a ir para seguir siendo.


Adios querido, hasta otra. Hasta la siguiente mala racha. Ya volveré del siguiente. Porque siempre hay otro. Otra más. Y luego otro más.

domingo, enero 09, 2011

Fashion Victims


Nadie habla del lado sórdido de la moda,

"Los pobres venden droga para comprar zapatillas Nike
y
los ricos venden zapatilals Nike para comprar droga".

Aún peor, nadie habla del lado triste de la moda,

"En Japón, hay jóvenes de 20 y 30 años que se prostituyen por la noche
para lucir bolsos de Louis Vuitton durante el día.
Algunos hombres compran en máquinas expendoras de la calle ropa interior -aka bragas- usadas"

viernes, agosto 27, 2010

Hombres


Se trata de mujeres de nuevo.
Trato de remediarlo.
Pero qué se le va a hacer.
Me gustan.



Especialmente cuando se ponen chulas.
Y se hacen las duras.


Aunque Miuccia Prada ya viniese dándola con aquella cantinela de "femeninas pero fuertes" desde hace demasiado tiempo... y todo aquel rollo.

Sigue habiendo algo en la ropa unisex de sexy o de atractivo. En las prendas ligeramete masculinas para mujerones al estilo Versace.


¿Y por qué no?


Los chicos no lloran o lo que sea eso.

domingo, diciembre 13, 2009

El Show Debe Continuar, Los Focos Nunca Se Apagan


Hay que pensar en lo extraño, en lo retorcido, en los mundos sacados directamente de los sueños que se deslizan, sigilosos, por cualquier repliegue de nuestro subconsciente y, donde todo es grande y maravilloso, omnipotente y extravagante. Donde nada es convencional, donde lo raro es normal y lo normal nos sorprende como si procediese de una aberración que nos fascina y nos conmueve, que nos construye y desintegra, que nos ama y nos repulsa. Donde la fantasía reina y los focos nunca se apagan...



En la sinergia de disonancias que forman una extraña melodía sacada de los retales de nuestra integridad y con raíces en la más profunda intimidad. Saltimbanquis, polichinelas y viejas damas. Hadas y duendes, y luz.... luz más luz... pide el alma burguesa que contempla, emocionada, en domingo y vestida de Domingo, lo que ocurre más allá del mundo estipulado con olor a lejía y a corrección, y rie y llora con el horror, con lo exagerado, con lo histriónico que toca el corazón.



Es una cosa que fascina y sobrecoge que no se sabe muy bien si pertenece al mundo de sombras o al de luz, si impera el Inframundo o lo celestial, si es amor de madre o tragedia envuelta en sombras. No se sabe si es maldito o sagrado, si es ajeno o si es propio, si es infantil o... salvajemente adulto.


Es lo que prodece del imaginario individual y de lo esperado por el subconsciente colectivo. Es horror y diversión, es magia y es mal. Es el mundo del circo, de los gitanos, de los echadores de cartas, de los timadores, de los que convocan espíritus, de los enanos y los mal formados, de las bailarinas que hacen pasos entre tules, de los elefantes dando vueltas a una pista en la que... en la que nada es lo que parece, damas y caballeros.


Y uno no se puede fiar de nadie en absoluto porque el circo... amigos... el circo, está sacado de los sueños de un loco, de un demente, de un perturbado que saca sonrisas a los niños con trucos de psiquiátrico. Que habla de otras vidas, de otros sinos, de otras gentes, de otros mundos que no son atractivos y desconocidos. Que nos están prohibidos, en los que somos consumidos y que siempre deben tener fin.


Por eso se acaba la entrada al circo y hay que abandonar el recinto. Porque las personalidades extrañas forman una especie de espectáculo sagrado que hay que contemplar y salir, pues no se puede permanecer allí a no ser que... a no ser que se quiera correr el riesgo de no volver jamás... a ser lo que se fue. Por eso, las cosas acaban y han de ser guardadas y encerradas, soterradas para que no vuelvan al mundo normal.


Porque el mundo normal, el de los burgueses que pagan la entrada al circo y compran piruletas a sus hijos con puntillas de algodón y motletes sonrosados, no pueden permitir que lo degenerado que ahora brilla, recorra el mundo de la decencia, del trabajo honrado, de la dignididad... No puede hallarse la teofanía con la teodicea o ambas morirán.


Pues el mundo del circo debe reducirse al circo donde todo puede ser posible en un compás de tiempo, donde el silencio viene rasgado por aplausos, donde lo extraño se mezcla con lo siniestro y produce caras sonrientes y muecas de admiración... porque es bajo la carpa roja y blanca donde esto es digno de admiración y no de censura ni de insatisfacción...


En el mundo de "verdad", en el de lunes a sábado y domingo de guardar no hay lugar para la efigie exagerada de la mujer malvada y mágica, de la divina diosa ni del mago y su aprendiz. En el mundo del horario, de la mediocridad, de la trementina y el aguarrás, de los delantales con puntilla y las plantas relucientes en el balcón.... no hay espacio, ni lo habrá para el mundo del circo.


Porque pertenecen a mundos distintos que no se pueden combinar. El circo es sagrado y reverenciado en Domingo, cuando uno sale a divertirse con los hijos y ejerce de padre y cabeza familiar pero, no es digno de un oficinista de camisa azul y corbata en traje sastre pero eso ni es propio ni es señal de la sociedad burguesa, aficionada a las distracciones y a las obras de caridad. Reverencia el día de fiesta lo extraño y se regocija en esas cosas, esas tonterías... esas golosinas de la otredad.

El mundo del circo reverencia a los burgueses y a sus hijos, con coletas, con tirabuzones, con bendiciones a la mesa y fe procesional en la Iglesia pero... al mismo tiempo, lo rechaza. Lo despacha con una sonrisa burlona, de eso se encarga en su espectáculo, de parodiar, de alabar, de venerar eso que la mediocridad burguesa de los hombres burgueses que rezan al Dios de Abrahám no acaban de comprender. El circo es un mundo para locos... donde no puede caber la respetabilidad ni la seguridad. Es la vida en el alambre con los focos deslumbrantes y el salto mortal y eso.... no se puede -ni se podrá- conjugar con el ahorro al 3% y los impuestos y los cotilleos de la salida de misa en Navidad.

El mundo del circo y la realidad son las dos caras de la misma energía. De la misma forma que todo lo sagrado es maldito y, el horror más grande nace con la piedad. Y el mundo del circo .... ah, qué burgués y qué poco burgués.... de la misma forma que el mundo "real" qué extraño, qué ordenado y qué caos reina en él.... Cuánto tiene de horror y de risa enlatada, cuánto tiene de pista llena de excéntricos que hacen reir y llorar con su maquillaje.... cuánto tiene de mago charlatán y de danzarinas frágiles.... !Cuánto se parecen y se confuden ambos mundos!


Y es que.... si en el mundo del circo los focos se apagan cuando se va a acabar.... en la realidad las luces vuelven a encederse al caer dormido... en ese mundo onírico donde nada es exceso y todo verdad.... donde todos los hombres caminan con una ristra de globos....

sábado, enero 31, 2009

Sueños

Conocí una vez a una chica que hablaba de lo posible y lo imposible. De los sueños. De las pesadillas.

Conocí, una vez, a un sueño.