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martes, diciembre 30, 2014

Las Pieles De Helmut Newton













Es curioso que un fotógrafo como Helmut Newton, que lo hizo absolutamente todo: publicidad, fotografía de moda, trabajos artísticos, retratos... y más, haya quedado a veces relegado a una imagen de desnudos (quizá por su estupenda colección Big Nudes que sale en el inmenso Sumo de Taschen, por ejemplo) o de mujeres en actitudes sexualmente parafílicas. Es injusto, en mi opinión, que su ingente obra fotográfica, al fin y al cabo él se consideraba un pistolero a sueldo, quede inserta en cuatro o cinco clichés que, pese a ser ciertos, no son lo único que le define.

Para mí la obra de Helmut Newton no trata, en ningún momento, sobre el sexo sino siempre sobre el poder. Siempre recomiendo a todo el mundo la biografía de Helmut Newton porque lo tiene todo: la historia de una vida fascinante, humor, una visión personal sobre la moda, las revistas y la industria así como una reflexión acerca de su propia obra, con fotografías seleccionadas, y sobre su estilo y su trabajo. Las fotografías de Newton se entienden mejor si se acerca uno a su personalidad: tan obsesiva, cruel, divertida y generosa como se desprende de sus páginas. Yo no sé si Helmut Newton era una gran persona, probablemente no -quién lo es-, pero desde luego era un gran artista y 

Charlotte Rampling con abrigo de piel, fotografiada por Helmut Newton, es una imagen intrigante. No solo porque tiene una constante en su obra, la de las mujeres con las piernas abiertas que son, además -y para mí-, todo lo contrario a la sumisión, sino por esa combinación de la piel del abrigo y de la carne expuesta, la desnudez que se intuye bajo el abrigo y que combina, bien, mal, extrañamente, quién sabe, con el maquillaje que se le adivina y ese pelo tan peluquereado. Debe esperar a un amante o ya le ha abandonado. 

Otra de mis favoritas es la última, que salió en el Vogue británico y que Newton cuenta que fue extremadamente difícil de hacer porque el avión no podía volar tan bajo y casi mata al piloto, y al resto del equipo con sus exigencias. A mí me recuerda un poco a la escena de Cary Grant siendo fumigado en Con la muerte en los talones y transmite bien esa sensación de angustia al tiempo que de elegancia. Hasta la muerte, bien vestido.


Me gusta también la del caballo, la penúltima, porque es una foto que Helmut Newton repitió mucho a lo largo de su carrera, por ejemplo, con un oso y también con abrigo de pieles pero más inspirada en Rusia, por el gorro, por el oso bailarín... La imagen es de 1971 pero tiene otras variantes porque le debió gustar la imagen de poder total que transmite (y porque siempre le interesó vincular a la mujer y al animal). Sin embargo, a mí me resulta interesante por otro motivo. Cuenta en su autobiografía que en Vogue la retocaron: el oso tenía una erección que fue eliminada para que se publicara. Según Newton, pasaba habitualmente cuando ponían animales cerca de una mujer hermosa. Lo de la piel y la naturaleza debe ser verdad. 

jueves, septiembre 25, 2014

Juegos Y Fotos











"Le grand jeu"
Vogue París. Septiembre de 2003. Carolyn Murphy fotografíada por Mario Testino y con estilismo de Carine Roitfeld.

Testino, al principio de los 2000, hacía grandes cosas. Indudablemente, Mario Testino no era Helmut Newton, carece de su imaginación y de su universo, ni Avedon, le falta su entrega, su falta de pretensiones, sus intereses al margen de la moda... A Testino le mataron aquellas fotos a Lady Di para el Vogue inglés, aquel halo que de repente las revistas le fabricaron, y que a él le gusta tanto como a Anna Wintour el de arpía diabólica y genial, inaguantable porque su mente, siempre activa, va por delante de las tendencias (cuando lo que Wintour tiene es un olfato como el de Gertrude Stein: que sí que ve el talento, aunque luego se empeñe en corregir a artistas más grandes que ella en aras de... de algo, claro, que suele ser la comercialidad pero que no es cierto -el número de Jennifer Lawrence para Vogue USA fue uno de los menos vendidos y era un septiembre-). 

A Testino ya le gusta más sentarse en primera fila de desfile que hacer fotos y le gusta más publicar libros de fotos con Gisele y Kate Moss y hacer los retratos de familia de los duques de Cambridge, y hablar un poco de Lady Di, y recordar su pasado con Carine Roitfeld y Tom Ford en Gucci que hacer fotos porque, de sus últimos trabajos -y hablo de un lapso de diez años-, poco se puede sacar. No es que sea todo culpa suya y, desde luego, no es que Testino sea un fotógrafo a la altura de Helmut Newton, de Richard Avedon, de Irving Penn o de Peter Lindbergh. No tiene ni siquiera un mundo propio, aunque bebiera a buzos de la obra de Helmut Newton -como Tom Ford de Yves Saint Laurent y su ecosistema- y no es tampoco un Terry Richardson, siempre provocativo -cuando no directamente vulgar y repulsivo, pero con una foto que produce sentimientos, qué duda hay-, un chifladísimo Lachapelle o un Teller que saque en las fotos a su perro, a su hijo, a Stella Tennant y a la Schiffer si se tercia porque a él le interesa retratar su vida y un momento concreto. 

Sin embargo, me gustan muchísimo los viejos editoriales de Testino, de fines de los noventa y principios de los 2000, en los que solía hacer parejita con Carine Roitfeld como estilista y ponía modelos guapísimas, bellísimas, en poses sensuales y con el cuerpo reluciente y una ropa muy bonita. Este editorial, en concreto, ojalá lo viéramos hoy -porque todo lo que sale está de plena actualidad, qué duda y porque, sin ser arte, es estupendo de mirar-. La moda es un juego, tampoco hay que tomárselo todo tan en serio.

miércoles, septiembre 10, 2014

Pensar En Rosa












Este editorial, protagonizado por Sasha Pivovarova, se publicó en el número de marzo de 2008 de Vogue París. Lo fotografió Inez & Vinoodh y se tituló Eau de Rose. El estilismo era de Emmanuelle Alt, cuyo trabajo nunca me ha entusiasmado pero que, antes de las voguettes y de la locura del street style y demás que propició -si es que no causó directamente- su ascenso a directora de Vogue París, era reseñable porque era como un radar de lo que se iba a llevar después.

No creo que nada de lo que hay en estas imágenes sea de una belleza estremecedora, ni que las prendas sean reveladoras de nuestro tiempo ni de un estilo especial, ni de una línea editorial, ni de un pensamiento, ni nada por el estilo. Pero yo a Vogue le pido cosas bonitas y entretenimiento y eso, qué duda, lo consigue.

Hay algo hermoso, relajante y melancólico, aunque veraniego y activo, en las imágenes y quizá por eso me parecen adecuadas para septiembre. 
Siempre me pareció que la playa, cuando se avecinaba el otoño, se quedaba sola. 
Sola con su agua.


domingo, agosto 03, 2014

Azul Y Blanco























Siempre me pareció tremendamente elegante combinar azul con blanco y, además, muy veraniego. Quizá porque es la imagen por excelencia del marinero, quizá porque los paseos marítimos siempre se me vienen a la mente con la barandilla azul y los bancos blancos. Quizá por otro motivo. No lo sé. La cuestión es que no sólo a mí me parece hermoso. Vogue tiene portadas preciosas, en azul y en blanco. De todos los estilos, además. Mi favorita, probablemente, sea la de Christy Turlington y Naomi Campbell seguida muy de cerca por la de Angelica Huston y Manolo Blahnick, quizá la única vez en que las letras multicolores de la cabecera quedaron maravillosas y no horteras o cursis. Al final, como todo en la vida, es cómo lo haces, no lo que haces.