Me hace mucha gracia cuando Ana María Matute dice que Caperucita Roja era idiota, que qué niño, con un poco de vista, confunde a su abuelo con un lobo y que ella ya se dio cuenta de todo eso cuando era niña.
Esta otra Caperucita, en cambio, fotografiada por Helmut Newton para Vogue París, en 1964, me parece a mí otra cosa, una muy distinta.
