
La fiesta más importante del año para el mundo de la moda es el acontecimiento social de la temporada y la fiesta auspiciada por Anna Wintour, año tras año, en el Costume Institute Gala de Nueva York. El tema era “Superhéroes: moda y fantasía” aunque hay que decir que, por mucho que Anna Wintour quiera, la Alfombra Roja estuvo plagada de bellos trajes que poco, o nada, tenían que ver con el tema. Eso sí, Anna Wintour sacó su sentido del humor, el mismo que la hizo vestir en la Première del “Diablo Viste de Prada” de Prada y sí que apostó por el tema, de una forma personal, pero inigualable. La velada, de excepción, -¿Cómo no?- si es la Alfombra Roja, en cuanto a moda, más poderosa del año porque, aunque esto no sean los Oscars, tampoco sean los Oscars de la Moda sí que aquí podemos descubrir quien forma el Todo París, o, por lo menos, la jet set neoyorkino o, si no, quien es quien en el maquiavélico mundo de Anna Wintour.

Voy a empezar por Anna Wintour que sabía que aunque está muy bien el tema, que es muy original y que a la vez es novedoso y puede provocar una sonrisa, pocos iban a vestirse de ello porque ellos, que no pueden como ella aparecer en cada número de Vogue ni en cada momento de reflexión de Style.com deben vestir como personas normales, de hecho, como superpersonas en la Alfombra Roja para ser los más estilosos, los más elegantes de la fiesta, perdón, de la Alfombra Roja, o sea, de la parte con flashes, gente recluida tras la valla y frío. Así que aquí está Anna Wintour con un diseño de Chanel Alta Costura que si bien la hace parecer del Espacio -exterior, interior y online- de Karl Lagerfeld. Porque ella lo vale, porque ella es el Diablo o porque a ella no hay quien la sople pero, ésta vez, se merece un gran aplauso. Por esa mezcla de dama y villana, de M, de La Reina Del Hielo, de la Princesa Leia y de súper organizadora o, sólo, de SuperWoman.

El mejor vestido de la noche fue éste espectacular diseño de Givenchy que lució Christina Ricci. Un diseño que recordaba con ese monoshort de tela roja rematado con una estrella en la espalda y escote corazón a WonderWoman y, al mismo tiempo la hacía parecer sacada de un sueño envolvente de superheroínas de Alfombra Roja. Estaba sensacional, fue una de las pocas invitadas que se ciñó al tema y apareció radiante en la Alfombra Roja.

Thandie Newton apareció, radiante, de Chanel en negro con un sencillo y a la vez, coherente, diseño para la Gala del año en Nueva York. Sexy, con traje corto, capa, estrella, sandalias de tacón, sonriente y elegante apareció una de las mujeres más injustamente tratadas por las revistas de moda porque siempre va perfecta y es poco conocida en el mundo de la moda. Quizás fue la que más arriesgó en cuanto al modelo y más de superheroína se vistió pero lo cierto es que estaba fantástica. Y, además se sumó a las bazas de la temporada con unas magníficas sandalias de tiras altas que se alzaban por la pierna. Genial.

Si a alguien le queda bien el negro en esa Alfombra Roja tan exquisita es a Liya Kebede. La modelo, ese amor que le tiene la Wintour, estaba espléndida. Lució un precioso diseño en negro muy ajustado que realzaba su portentosa figura y en el escote un fajín negro en dos tonos marcaba su figura. El cabello carbón, los labios rojos y el peinado de Veronika Lake y un aplauso. Aunque quizás no fuese el negro el color ideal para una velada como ésa en la que el color, el ajustado y ceñido traje de licra y la capa debían ser la consigna, ¿Por qué nadie llevó antifaz? ella estaba impecable.

Otra que apostó por el color negro fue Claire Danes, escultural, bella, casi desconocida y poco nombrada, escogió un diseño de Narciso Rodríguez y se cogió del brazo del mismo. Muy neoyorkina aunque podía haber escogido un traje con más color pero eso es cosa de esa mutación genética americana que supone a) ir de negro si eres elegante o b) parecer sacada de Dallas o Dinastía si vistes de
color(es). Ella radiante. Y, todo eso a pesar de llevar a Don Narciso Rodríguez cogido del brazo.

Blake Lively (Serena Van Der Woodsen para el resto del mundo) llegó vestida de Ralph Lauren y acompañada con su novio en la ficción y novio en la realidad. Vale, te salvas del patinazo. La falda de plumas es elegante y original pero ¿negro? Sí, ella ya es superhéroe de una generación de adolescentes ¿para qué más? Bien, vale, bien, Muy Upper East Side.

Amber Valleta de Atelier Versace con un diseño pomposo, barroco, ajustado, dorado y brillante. Vale, muy de novia de superhéroe que ya conoce su identidad secreta de gala. O también muy de millonaria o muy de villana que busca cegar al superhéroe. Por lo menos el vestido tenía capa, tenía gracia y ella lo lleva como nadie.

Gisele Bundchen también escogió Versace. Un diseño en rosa de satén con escote amplio, abundante, sexy, lujoso y de esos que te hacen odiarla por llevar un vestido tan condenadamente vulgar y que no lo parezca. Gisele, no conscientemente, se adaptó al tema de los superhéroes por una noche, como la modelo que se liga el superplayboy del superhéroe cuando tiene su verdadera identidad. Si lo miras así, iba ideal.

Kate Bosworth llevó un diseño de Chanel vintage multicolor, se soltó la melena, lució unas coloridas sandalias, posó al lado del káiser y le miró con ojos tiernos -cada uno de un color- para que la escoja y la ponga en alguna campaña. Vamos Karl, ahora que ya ha tenido una portada de Vogue USA y lo que hace la chica por ti, que primero te sigue a la muralla China para tus caprichos en Fendi que, luego va a Nueva York a ver tu Lagerfeld Gallery… Algo se merece. Karl se lo está pensando.

Eugenia Silva en Nueva York y de Armani Privé. Guapísima, elegante y sofisticada. El diseño no es el típico de Armani, tiene sus característicos ruffles pero también tiene un maravilloso cinturón joya muy interestelar. Muy de novia del superhéroe. Muy periodista de día, novia de noche. Y, además, muy elegante. Y, aunque no viene a cuento, me he enterado que aquí la señorita colecciona piezas de Schiaparelli y, que si lee Cool&Chic puede enterarse de que en Christie´s subastan un collar de insectos en subasta privada telefónica. Aquí uno se entera de todo.

Jennifer Connelly fue de Balenciaga con un diseño en tonos blancos y negros de inspiración robótica, andrógina, masculina, femenina, o algo así por Ghesquiére. Todos sabemos que ella no tiene ninguna gracia, en una Mente Maravillosa estaba radiante y en la campaña de Balenciaga parecía una mutación del engendro biónico mental bípedo de Ghesquiére. Y lo peor, en una velada para mujeres de la jet set que lucían como accesorio al diseñador de turno, ella no sólo no va con Ghesquiére. ¡Él va con otra! Pobre. Creo que eso explica la sonrisa fingida…

Charlotte Gainsgbourg ejerciendo de verdadera musa (pobre Jennifer Connelly da pena ahí verla en el segundo plano de la foto, la pobre con carita lastimera y ellos dos, ajenos) con un vestido oriental de la colección de Ghesquiére para Balenciaga. A ver, ¿próxima campaña de Balenciaga para quien? Hagan sus apuestas, pero no se arriesguen mucho. Lo bueno de Ghesquiére es que para él las musas son de usar y tirar. Y no se arrepiente. Ahí estale abrazando a una y dando la espalda a otra. ¿Quién quiere ser el nuevo Ford, Tom Ford?

Jessica Stam acudió de Proenza Schouler que no es que la hiciese radiar en la Alfombra Roja pero, por lo menos, la daba un aire metálico, frío, distante y con un toque de marcianita del espacio o, por lo menos de Paco Rabbanne pero de ahora y no de cómo nos imaginaban hace cuarenta años. Repito, algo es algo. Por lo menos parece una mezcla de Alfombra Roja imponible y de disfraz.

Tilda Swinton. Ese engendro extraño acompañado de otro engendro -aún- más extraño que parece hombre pero que ¿es mujer? porque lleva tacón y bolso de mano. Ella lleva un vestido de Prada, de esa colección intelectual. No sé como decirlo, podría ser peor. Los zapatos de esas personas que salen en la foto son Roger Vivier, un alegato a favor de la vuelta de la masculinidad con la punta cuadrada provocativa. Bueno. Por lo menos es la primera en lucir ese vestido de Prada.

Kate Moss o “me visto como quiero porque yo ya soy superheroína” acudió -sí, otro año más, de la mano de Stella McCartney. El tándem musa-diseñadora -musa-amiga -musa-modelo -musa-cantante- musa-escándalo- musa-alfombraroja funciona. Kate Moss muy favorecida con el vestido de corte ligero e inspiración griega- Stella McCartney voy a definirlo como “surrealista pero no bonito”. Así son las cosas. El desprecio de los diseñadores por la moda. C´est la vie.

Soffia Coppola y su adorado Marc Jacobs. Ella con un curioso diseño de él y, él encantado de que ella le siga queriendo por mucho que se empeñe la gorda con rulo. Lo que me gusta de Marc Jacobs es que, si no sabe que ponerse, pues se pone ese maravilloso traje y, por lo menos no hace el ridículo. Ella, pues es una mezcla liviana de compasión y éxito. Pero, como es su estilo. Pues vale.

Katie Holmes, señora Cruise o como quieran llamarla también fue a la gala acompañada del sempieterno esposo suyo. A unos les ha encantado y a otros les ha horrorizado, yo me quedo a la mitad. A la señorita Holmes se la ha ocurrido una idea brillante. Ha dicho ¿si Armani organiza la velada, quién mejor para vestirme? Bien. Hasta aquí, muy bien. Luego ha pensado ¿no habrá muchas vestidas de Armani, que esto es Nueva York y aquí Armani es el rey? Y ha dicho ¡de otra temporada! Y hasta aquí brillante. Luego ha escogido los noventa, el noventa y tres para ser exactos y un vestido bonito de color rojo, aunque tiene tonos naranjas dependiendo de la luz, cubierto por lentejuelas con demasiado volumen saliendo de la cadena, un antifaz de maquillaje que bravo por la idea del antifaz pero yo no me refería a eso y una obsoleta cadena de oro con unos ¿? zapatos azul tinta. Si querías mezclar, cielo, Lacroix. Armani es demasiado Armani para tanto cóctel. Lo que ella quería estaba bien, ella quería ir de superhéroe con licra, colores brillantes y chocantes sin importar la combinación pero, superhéroe de Alfombra Roja y ahí ya hecatombe. De todas formas, un aplauso por ella. Ole, Katie, ole.

Eva Longoria ha sido para muchos la mejor vestida de la gala. Está muy guapa con su vestido de Marchesa en tonos púrpura, con su rostro empolvado y radiante pero el problema está en que no tiene nada que ver con el tema que toca. Eso sí, guapa a rabiar aunque eso para Eva es fácil. El vestido recuerda al que lució Anne Hathaway en los Oscar, de Marchesa, en el mismo tono pero de corte griego y con plumas pero es elegante y la sienta de maravilla. Bien, no será del tema, pero mejor no ir del tema e ir de maravilla que viceversa ¿no?.

Alessandra Fachinetti fue de ella misma, para Valentino eso sí a la Gala. Vestido de color gris, transparente, joyas delicadas, el cabello recogido, ella casi lánguida, el diseño con algo de aire futurista pero que no dice nada. Aunque como en la Gala también estaban Valentino y Claudia Schiffer envuelta en chiffon pastel y con un más que curioso maquillaje pues quizás saltaron chispas o hubo aplausos. O a Valentino le dio por encerrarse a llorar en un ataúd de esos de rayos uva. Y si no, pues como dice mi madre, “esa mujer tiene nombre de mafioso” y a Valentino le da un soponcio. Gucci, Versace ¿Valentino? La mafia italiana, digo, la cosa nostra.

A los señores Beckham que están de tourné porque no hay otra palabra para describirlo se les ocurrió la misma idea que a la pobre-buena-tonta-lista de Katie Holmes. ¡Armani!. Los resultados fueron un poco diferentes. David Beckham estaba muy bien. Vale, no iba acorde a la temática pero repito ¿A quién le importa? y Victoria Beckham sí iba acorde a la temática. Por un lado parecía la malvada que pretende seducir al superhéroe de turno y que bebe brebajes para conservarse joven y, por otro lado, parece sacada de Dallas, Texas. América Profunda. América. Ella sí iba acorde a la temática, a su manera. No sé porqué, me recuerda a la mujer mosca. Así con la telaraña por encima y con la presa agarrada. Un poco Cruella de Vil también pero antes de Dolce & Gabbana.

También fueron las Olsen, imposibles de distinguir, de Diane Von Fustenberg. La una un poco recatada, la otra, descocada y ambas, sin peinar. Crónica de una juventud envejecida. Y en medio… C. Louboutin con un traje de Tom Ford. Ala sí, me encanta el traje y el señorínl. Con ese Bang tan de cómic. El único con humor. Porque el que se plantificó un traje azul y una dama amarilla que es Zac Posen no vale. Otro ole.

Y luego llega Karl Lagerfeld que siente la misma pasión por la
modernidad que yo pero de otra manera con su chaqueta de lentejuelas. Yo tengo una igual pero con un lazo de terciopelo, bueno no es verdad, yo tendría una igual si alguien no me la hubiese robado pero bueno. Si la pagué cuenta como que la tengo ¿no?. Vale pulpo como animal de compañía y punto. Además aquí donde le ven, Monsieur Lagerfeld protagonizó la anécdota de la noche, Gareth Pugh, otro horror londinense, ahí G.P iba vestido de Karl y cuando le preguntaron porqué dijo “Lagerfeld es mi héroe” Y punto en boca.

Y luego llegó Bee Shafer que si no iba de cómic de chicas no se me ocurre la explicación porque siendo hija de quien es no podía no saber de qué iba la gala. De todas formas, el vestido es bonito pero, demasiado princesa prometida. ¿Quién quería protagonismo? Además, ha necesitado dos maromos todo el tiempo para colocarla el vestido porque vaya tela y nunca mejor dicho…

En la postfiesta -¿qué es una fiesta sin posfiesta?- Anna pasó de ser extraterrestre casi satélite de Chanel a Anna Wontour directora de Vogue USA. Leon Talley apareció con una capa de Superman. ¡Qué crack! Y Karl Lagerfeld confidenció con Wintour. Y todo el mundo aplaudió la velada. Y ahora todo el mundo mundial de blogs comentan la fiesta. Por cierto… ¿nadie se ha planteado que a todos los diseñadores les encantan los disfraces y que no había aquí ninguno? Faltaba Galliano, hubiese matado por verle de superhéroe. Faltaba Gwyneth Paltrow que además de estar de premiére con Iron Man, superhéroe de cómic de Márvel, está fantástica últimamente y es portada de Vogue USA este mes y faltaba Carine Roitfeld que seguramente hubiese llevado algo de Chalayan e hijísima con algo más de lo mismo luchando contra Bee -princesa prometida- Shafer. Faltaban novias de Superhéroes del cine, faltaba Kirsten Dunst y SpiderMan, faltaba el Superman de Kate Bosworth, que sí que estaba; faltaban los cuatro fantásticos. Lista de invitados. ¿Anna, Giorgio, por dios?. De todas formas, es la fiesta del año.

Armani ha dicho que su superhéroe predilecto es Superman y que lo vestiría de negro porque es muy elegante. Quizás eso explique porqué tanto negro en una velada que debería rezumar color y mal gusto. Tengo que reconocer que los superhéroes o carencia de ellos en la Alfombra Roja me han hecho desear ver algo de surrealismo de Schiaparelli, damas de hierro envueltas en satén de Galliano, jaulas de pájaro y dominatrix de Mugler, hombreras de colores, mal gusto y exceso por el gran olvidado Claude Montana o algo de supermujer. Pero bueno, podía haber sido peor pero por lo menos, algunos han sido originales. Eso sí, la fiesta es muy de superhéroes. Porque todo el mundo sabe que los superhéroes son playboys. Por la mañana son millonarios, o comedidos reporteros muy guapos que no consiguen a la chica de sus sueños, que consiguen a todas las chicas pero que no se quedan con ninguna. Usar y tirar. Estilo de vida. Eufemismo. Smoking, traje de raso, cóctel de colores, champagne, hielo, sábanas caras, ropa tirada por la mañana, un adiós rápido, un “te llamaré” y otro nombre a la lista. Y quizás eso explica la larga lista de modelos, supermodelos que cumplen esa característica. Luego, las villanas, luego, las chicas de la prensa, luego más gente de la Jet Set, del Todo París o del todo lo que sea que bebe, esnifa hasta altas horas de la noche. Y luego aparece el amor de su vida, que es guapa, alta, rubia o morena, periodista, que le ignoraba y bailan, se besan, se enamoran. Repito,
estilo de vida. Repito, superhéroes: moda y fantasía. Y, Alfombra Roja.