Mostrando entradas con la etiqueta Valentino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Valentino. Mostrar todas las entradas

lunes, octubre 08, 2012

Roland Barthes

Kate Moss de John Galliano en el número de Octubre de Vogue USA de 1999.

Roland Barthes es conocido por analizar el rostro de Greta Garbo como si fuera una máscara africana o una calavera azteca, quizá una momia egipcia. Sin embargo es un filósofo que no se ha limitado a la belleza por sí misma, esa belleza de Garbo que trascendía la pantalla. Greta Garbo era la gran estrella de los 30s, la dama del cine por excelencia, aunque la gente opinaba que Marlene Dietrich -Goebbels la adoraba aunque sin ningún tipo de reciprocidad- tenía mejores piernas. 

Sin embargo, Rholand Bartes no se hizo famoso sólo por eso ya que también se dedicó a reflexionar sobre la moda. Así dijo: "se sabe que la vestimenta no expresa a la persona sino que la constituye. O más bien es sabido que la persona no es otra cosa que esa imagen deseada en la que la prenda nos permite creer".

Si analizamos desde ese punto de vista lo que significa la moda, obtendremos algo muy distinto de lo que en principio habíamos imaginados. Nos vestimos para los otros dijo Schiaparelli y, señaló que, especialmente, las mujeres se visten para dar envidia a las otras mujeres. La moda femenina, la industria más potente del mundo, se basa en el deseo. No en un deseo positivo -estar guapo, estar bien, ir acorde con el espíritu de los tiempos, mantener el capitalismo y el empleo o lo que sea- sino por un deseo más bien de un tono verde envidia: ser mejores de lo que somos y ser mejores que los demás. 

Todos los creadores visualizan un prototipo de mujer, una especie de arquetipo físico-psicológico para el que diseñan. Muchos hablan de su madre como inspiración aunque rara vez esa progenitora coincide con su mujer ideal. Sin embargo, cuando una clienta compra una marca, podemos afirmar que se identifica o busca identificarse con el espíritu de la marca.

Cuando una mujer lleva un vestido rojo, probablemente, quiera ser una mujer Valentino. ¿Qué es eso? Una mujer con la vida resuelta en cuanto a lo económico y con un abanico de posibilidades delante de ella que probablemente se inspira en aquella desconocida radiante que destacaba sobre el resto, vestida de rojo, en la Ópera. La dama misteriosa. Este es el cuento del seductor seducido. Cuando, en vez de Valentino, escoge, por ejemplo, Stella McCartney la ecuación es sencilla. Stella McCartney diseña para ella misma. Una generación cuyos padres partieron los 60s y los 70s, modernos, preocupados por la vida sana y el ecologismo pero también por ser cool e ir a la moda. O sea, un poco como John Lenon pero si la pesada de Yoko Ono. En los años 30s, por ejemplo, las señoras de Chanel eran libres, elegantes y muy bellas. Todas eran un poco remedo de la propia Coco Chanel que se hizo su moda como "Robinson su cabaña", a medida que las necesidades iban surgiendo porque Chanel diseñaba según veía, conocía y precisaba. En cambio, las chicas de Schiaparelli eran modernas, surrealistas y divertidas. Duraron poco. Pero también las de Chanel. Todo muy en la "onda" de los efímeros tiempos de entreguerras.

La moda, señores, semiótica: significados e información. Piensen un poco en sus referentes estéticos y en su armario. Quizá sean sus sueños -o sus pesadillas-. Tranquilos, tiene fácil arreglo: Z...a...r...a!. 

sábado, julio 14, 2012

Cool And Chic

Seis. Estaba convencida de que eran cinco y, no, son seis. Uno, dos, tres, cuatro, cinco y ¡seis!. Cuando empecé a escribir este blog, un amigo me  preguntó qué iba a hacer con él cuando pasara el tiempo. Bueno, el tiempo pasa. Este año se cumple el quince aniversario de la muerte de Gianni Versace. Versace fue sensacional. No hay palabras, es el diseñador -El Diseñador De La Imagen-. Alexander McQueen e Yves Saint Laurent también han dejado de hacer historia en la moda. Saint Laurent, durante una época, lo hizo todo. Todo. Trabajó en Dior a la muerte del propio Christian Dior, un maestro con el que se entendía sin necesidad de hablar. Dior y el argelino eran igualmente supersticiosos pero, mientras a Dior le mató un bombón -¿una sardina?-, a Yves Saint Laurent fue la edad, el paso por el frente, la adicción a las drogas y el tiempo. McQueen se suicidó. Consideraba que en sus colecciones se veía su mente. Piratas, psiquiátricos, báquides, basura, indianos, sirenas, ángeles...
Valentino se despidió de la moda. Fue él mismo quien decidió que su casa continuara en manos de otro, esa decisión ya la tomó YSL cuando hizo aparecer de la nada a Tom Ford y bien que se dedicó a criticar su trabajo. Inevitable. Valentino criticó salvajemente a Alessandra Fachinetti, su sucesora, hasta el punto de que fue despedida ipso facto. Ahora la firma la ha comprado la familia de la jequesa Mozah de Qatar, considerada una de las mujeres más elegantes -mejor vestidas- del mundo. El dúo de diseñadores que tienen ahora en las manos Valentino (Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Picchioli) han conseguido -ahogando todo lo que Valentino fue (y no, esto no es una crítica)- que la firma venda más. Y Valentino no les critica. Bueno, algo harán bien, digo yo.

YSL y Lagerfeld ganaron el concurso que les hizo aparecer en el panorama de la moda parisina el mismo año. Lagerfeld continúa con su carrera a día de hoy. Nada tiene que ver con lo que antes hacía, nada tiene que ver con aquellas maravillosas Claudias que paseaban en Chanel como valquirias. Nada. Lagerfeld aburre en su decadencia. Pero -sí, lo reconozco- Lagerfeld sigue teniendo su punto. Y le echaremos de menos cuando no esté en la moda. El tiempo no ha tenido nada que ver con que Lacroix ya no diseñe. Es el dinero. Que viene a ser lo mismo, más o menos porque el resultado es peor que si estuvieras muerto. Puedes y no puedes a la vez, fascinante. En el caso de Galliano, lo fundamental, es que ya no diseña. Todo lo demás, da igual.

En realidad, todo da igual. Pero aquí seguimos. Y que el tiempo se nos lleve cuando quiera.

sábado, noviembre 19, 2011

La Delicadeza Y La Cursilería


Valentino al final de su carrera pecó, igual que Yves Saint Laurent, de cursi. Igual que Grace Kelly o incluso que Marilyn de cuando en cuando. Sin embargo, su trabajo no es menos delicado ni impresionante por eso. El problema está en la cantidad de veces que confundimos delicadeza y cursilería igual que confundimos lo romántico con lo ñoño. Al fin y al cabo, es una cuestión de matices igual que los distintos conceptos de Armonía que reflejaba Vitruvio en su obra y que hoy nos suenan indistintos. La gracia es la característica principal de la delicadeza porque el encanto no deja de ser mejor que la belleza y los matices son lo realmente trascendental. Algo puede pasar de aburrido a glorioso en un instante pero lo realmente magnífico es que también ocurre al contrario.

No paro de debatir con distintas personas sobre la permanencia del papel o su desaparición y sobre lo demodés que están los blogs y las páginas web e Internet. En mi opinión, el papel se debe volver algo delicado y lujoso. E Internet debe hacer lo mismo. Ya vale de blogs sensibleros que no dicen nada más que lamentaciones de creativos insomnes y de webs donde la cantidad de relleno y de neon que hay te llevan a pensar si no estarás en Los Ángeles. Lo mismo sobre las publicaciones que solo dejan deslizarlas al cubo de la basura tras echarlas un vistazo. Hay algo absurdo en los periodos de transición, hay algo muy poco Chanelesco en el Chanel de antes de la I Guerra Mundial y no deja de ser un tanto desilusionante ver a Balenciaga copiando a sus contemporáneos célebres de París cuando trabajaba en San Sebastián, en vez de explorar los matices de la costa vasca, la sensualidad de las mujeres de carácter de hierro. Hay que reivindicar fervorosamente lo que es nuestro y, es algo que se nos suele olvidar. Y, sin embargo, nosotros estamos en una etapa de transición hacia el conocimiento de las posibilidades de Internet y a la reordenación de esta cultura de la imprenta que tenemos en Occidente desde que el bueno de Gutemberg se decidió a darle caña a una prensa de vino.

Internet no deja de ser una caja desastre en la que todo tiene cabida y nada se encuentra. Es como ese cajón que todos tenemos en casa donde están lo mismo las tijeras que un imperdible que la postal navideña que un ex amigo te envió en el 92 (aunque sin pilas que tarareen el Merry Xmas). El género blogger es casi trágico. Me cuentan que un community manager -esa profesión metafísica- habla de los regalos que se hacen a bloggers (de moda y no) desde las marcas y sobre el quesito de la publicidad que ahora hay que repartir entre tantos. Bueno, la Wintour debe saber algo de eso porque Armani se cogió un buen rebote con la revista por ver sus prendas solo en los anuncios que pagaba.

Sin embargo, Internet me parece mágico. Y algo muy sutil y terriblemente delicado. No sé, quizá tiene algo de "La elegancia del erizo" porque nada es lo que te esperas. La Universidad española e internacional fue la madre de un efecto postapocalíptico de Internet: los enlaces. Es curioso que algo tan obsoleto y rancio como la bibliografía acabe sirviendo para algo. Desde que nuestra civilización ha comprendido que los dioses están en las pequeñas cosas, que la felicidad la dan los pequeños logros (una pequeña mansión y una pequeña fortuna que diría Groucho Marx) me parece que lo más delicioso es vivir una vida valiosa y sencilla.

Chanel en su etapa con Iribe, ese hombre terrible, (no sé en qué sentido, pero terrible de todas todas), también intentó vivir la sencillez que ya proclamaba con su inefable estilo del "quitar, todo es quitar". Sin embargo, no resultó porque Chanel estaba acostumbrada a la sencillez del lujo y no de la miseria. La sencillez no tiene porqué ser sencilla y austera, es más bien una cuestión de espíritu. Es díficil explicar esto, naturalmente, quizá más que entenderlo. Por eso, he decidido dar un rodeo a Chanel y añadir en vez de quitar, para muestra, tres -delicados- botones, un veneno, una filia y un inadvertido. Tres botones de una obra delicada.

lunes, agosto 29, 2011

La Puerilidad


El fascinante mundo de la infancia, el erotismo y la femineidad es abordado en Vogue Italia, Agosto 2011 poniendo de relieve el tempo del ahora. Freud estaría bastante contento tanto por la erotización sexual de casi todos los contenidos como por el hecho de que todo queda en la familia, en casa como quien dice. Partiendo de la base de que las tendencias de hoy no son más que una regresión al pasado -y nadie puede negar que los 60s están a la vuelta de la esquina y que Mr y Mrs Bridge viven al otro lado de la valla blanca-, Bianca Balti ocupa el papel de madre desquiciada -ama de casa opulenta y desgraciada- con su querida hija pequeña.


Lo realmente perturbador es el cambio de papeles que llega inclusa a repugnar pese al lirismo que tienen las imágenes. La madre es hija y la hija es madre. En términos estrictos, podemos entender esta comparación en el marco de lo literal. En las escenas se suceden momentos absurdos de responsabilidad innata en los que la niña guía a la madre: peina su pelo, enciende su cigarro, la viste... Hay en todo algo falso, de pastiche, como de casa de muñecas. Y no sólo por la evidente erotización de la madre que queda a merced de una criatura asexuada y triste como es la niña -que vive a través de su madre sus fantasías- que enciende sus noches de soledad con una llama que debería encender un caballero, que la viste y la trata como si fuera una doncella y que incluso la lleva -literalmente- en coche hasta donde necesita.


Pero en mi opinión, lo fascinante de verdad no está en la puerilización de la edad adulta -chicos de 50 años (ja)- ni en la erotización de la infancia -que existe sin dudar lo más mínimo- y tampoco en la no menos evidente frustración de la criatura y desgracia de su madre sino en la atmósfera opresiva, artificiosa, antinatural que rezuma todo.


Y no es casual que esa artificiosidad nazca de una sola y poderosa cuestión al margen de los comportamientos psicológicos ya que al fin y al cabo es evidente que eres lo que vistes. Lo absurdo nace de la moda. El vestuario, el atrezzo, no son sino personificaciones de la psique de la persona. Bianca y su realidad no es sino la muñeca de su hija. Una Barbie morena vestida con la misma verosimilitud y actualidad que la muñeca rubia de Mattel. Y que, por cierto, se dedica a lo mismo: le pintan las uñas, le visten, le peinan, le leen antes de acostarse.


Como decía Valle Inclán con sus esperpentos y la realidad deformada por el espejo, lo que ocurre aquí es que estamos dentro de la caja de muñecas. Una caja de lo más glamourosa con zapatos de tacón, abrigos de Prada, helados de colores, fiestas de pijamas y de globos y... sin vida.


La esencia que más fuerte se respira es la de lo prefabricado. Como en gran parte de la moda actual que se basa en la simple aparatosidad que, engañosamente, esconde la reacción a lo que Yves Saint Laurent proclamaba: "nada más fácil que el escándalo, nada más díficil que confeccionar una chaqueta negra cada temporada". Todas las épocas tienen sus artificiosidades, sin duda, pero es muy revelador el ansia historicista de ésta.


También es revelador de la falta de tendencias y movimientos propias y, es casi dulcemente ingenuo, que hayamos vuelto a caer en los 60s androides donde la minifalda campaba a sus anchas con hippies con melenas, señoronas vestidas de Valentino, Chanel desde la tribuna del Elle francés dando golpes de efecto que la prensa vapuleaba, Yves Saint Laurent advirtiendo que la moda nacía y moría en la calle y Courreges o Rabanne revolucionando el mundo desde la perspectiva sideral. Se ve, en cambio, poco de la pausada belleza de Balenciaga, poco de las construcciones arquitectónicas de Dior, poco de la sencilla sexualidad de YSL y casi nada de la esencia de los grandes creadores que han sido desechados en busca de efectismo y giolpes rimbobantes de efecto... 


Como quien dice, no es una queja. Todas las épocas han tenido su tendencia y añoranza historicista desde el comienzo de la actualidad y pensar lo contrario es ingenuo. Tampoco vale la maldita nostalgia de los viejos tiempos y, salvando quizás la época y el reinado absurdo y divino de Chanel donde todo era excitantemente nuevo y descarado, y algo de la revolución posterior de tejidos y la democratización en la calle, apenas se puede ver entre la densa bruma de la historia de repetición y repetición. Y, sin embargo, no hay duda de que el terreno fértil es lo nuevo.


Como no hay duda de lo extraño que es todo este universo donde el hoy se parece más al ayer que el mañana y mamá es una Barbie chic a la que su hija ajusta el liguero...

lunes, julio 18, 2011

Un Cuento De Hadas


Un cuento de hadas, dice Natalia Vodianova. Casi como La Cenicienta, casi como La Bella y la Bestia, casi como La Dama y el Vagabundo, casi como... Rapuncel. La historia de Natalia Vodianova es igualmente bella. Una hermosa niña sacada de las frías estepas de Rusia donde la nieve y el hielo endurecen los corazones fue consciente, en medio de la pobreza, la desolación y la soledad, de su radiante belleza llena de ilusión, fugacidad y de un halo de oscura perversión. Natalia Vodianova es Caperucita Roja, una princesa, una reina y una ninfa. Le da la mano a Valentino y convence a sus amigos diseñadores de que diseñen un vestido sacado de los cuentos de hadas atávicos, se le haga un libro de fotos y se publique. Con la velada, con subasta incluida, se esperó recaudar -al final de la HC- fondos para hacer parques en la Rusia natal de Vodianova. A veces, alguien nos hace creer en los cuentos de hadas ... por mucho que, a veces, su vida, sea una vida perra... porque es cierto eso de que donde hay ruina, hay ascensión.

jueves, marzo 10, 2011

La Reina Del Hielo


Lady Sarah Burton, una segunda en la sombra al estilo Frida Giannini o la italiana maldita, la Fachinetti, en el Gucci de Ford, al estilo Stephen Johns de Galliano, al estilo del personal de Prada o del equipo de Lagerfeld o, en general, de las "manitas" de todas las grandes marcas, y de las pequeñas, y, sí, por ejemplo, también de los grandes y buenos diseñadores de Zara, por poner un ejemplo. Pilati para Yves Saint Laurent también era un segundón y demás... incluso Paul Poiret fue un segundón en varias casas, entre ellas, en Worth.


El problema de todo esto es la vieja dicotomía de la que ya Poiret fue consciente, mucho antes de que la tiranicida Chanel eliminase el corsé de forma definitiva y un poco antes de que Fortuny convitiera Europa en un harén griego y persa al tiempo. O montas tu propia firma, o si trabajas para otros tu estilo se difumina, se borra, se diluye, acaba siendo de los otros, acaban comprando en Worth con firma Worth las obras de la mente de Poiret y cuando -hipotéticamente- te arriesgues a crear tus propias obras la gente solo verá Worth pese a que "ese" Worth era Poiret. Básicamente, casi 100 años después, ese es el problema de McQueen. El que es sin ser y sin saber si los sueños son sueños o no.


Sin duda, esta colección inspirada en la Reina de la Nieves, en la Reina del Hielo es, exactamente eso, fría. Todo podría haber salido de la pluma de McQueen: los zapatos altos y descontextualizados, las cascadas de rosa bajo corsés renacentistas casi esmaltados como la porcelana de Sevres, golas españolas ahogando el cuello, androginia modernista casi de ninfa de Mucha e incluso algo de futurismo. Los vestidos parecen cincelados en bloques de hielos de los que sale una mujer como Atenea salió armada de la cabeza de Zeus, la primavera fértil se ve ya en la nieve estéril y se aventura que sí, que será un buen año. La tecnología metálica y extraña, casi sinuosa, se entrevé en los pasos del principio donde los abrigos parecen sacados de aquella colección de Chalayan en la que una mesa se volvía una falda y una mujer vestida entero era absorvida por una pamela hasta aparecer desnuda.


Pero sí, solo hay que fijarse un poco. La Reina del Hielo está muerta, quiere hacer creer que está viva, que el invierno es poderoso, que la muerte recorre los caminos con hielo y que, quizás, antes de la primavera uno se tope con la Parca. Pero, al final, es frío. McQueen sin McQueen se queda en un amago, tierno, bueno, tranquilo, plácido, que no daña la vista pero que tampoco alegra el corazón. Amago al fin y al cabo. Es cierto que de esta forma la casa McQueen no es un fantasma, que no se pierde en el olvido, que uno no se lleva las manos a la cabeza para decir "Dior debe revolverse en su tumba cuando Galliano saca clochards en la pasarela", que uno no dice "Coco Chanel le partiría al kaiser la cara si viera su afectación en la marca, esa afición por repetir y replagiarse a sí mismo y esa defenestración de lo que Chanel fue en sus inicios". Pero no se espera como el agua de mayo con el que -yo- esperaba al Dior de Galliano ni al Chanel de Lagerfeld. Esto está, esto pasa y esto se ve y se comenta y todo está bien porque no está mal.


Pero este fantasma ni siquiera viste de negro como la muerte, porque no sabe que está vivo. Sarah Burton puede hacer una balance, sin duda, positivo. Nada es criticable, nada está mal, nada es horrible. Pero nada te deja sin aliento. Todo es bonito. Sí. Como el Valentino de Fachinnetti. Ser más Tom Ford que Tom Ford no augura nada bueno, ni ser más Valentino que Valentino. Al final, como no eres ni el uno ni el otro, desapareces. Hizo bien la Iglesia en quitar el limbo, ¿qué es el limbo?. Mucho peor que el infierno. Háganme ustedes caso, agénciense una moneda nueva para pagar a Caronte que es peor esperar que desesperar.

domingo, enero 23, 2011

Un Gesto


Distingo al enamorado por los ojos, al caballo bueno por el diente y a la mujer...
A la mujer yo la distingo por sus gestos. 

lunes, noviembre 01, 2010

Pollilla, Mariposa O Diatriba De Un Bolso


De nuevo. Otro número de UMNO. Y yo hablo de bolsos, sí. Cuando Diana Vreeland apareció en Bazaar, el primer día, se le ocurrió decir en alto que, como encontraba los bolsos feos, lo que podían hacer era no sacar ningún bolso en el mundo y proponer a las mujeres que hiciesen como los hombres y utilizasen sus vestidos.

Warhol, en sus pensamietnos íntimos, pensaba que los bolsos eran feos. Que las chicas, por muy bonitas que fueran, quedaban ridículas con esas cosas colgando y los hippies decidieron que nadie que fuera alguien dentro de su comunidad, llevaba bolso. Pero a Diana Vreeland, como a los otros, la verdad les dio de frente.

El bolso es no sólo el complemento más vendido, mucho más que zapatos y gafas de sol, el que más viste, el que más reluce, el que menos se desgasta y el que se lleva todo el tiempo independientemente de la temperatura, del ánimo o del lugar al que se vaya. Es necesario, una característica que brilla por su ausencia en el mundo de la moda.

Valentino piensa que el bolso es lo único que te puede hacer parecer una mariposa cuando en tu vida real eres una polilla porque tiene algo fascinante. Brilla, es pequeño, apenas cabe nada, pero todas las miradas se posan en él. Los bolsos de fiesta son el colmo de la frivolidad.

En los siglos XVII y XVIII recibieron el nombre de ridículos por su escasa utilidad. Las mujeres, hubo un tiempo, en el que se avergonzaban de sus bolsos pues eran bolsas de costura -feas- que no se podían mostrar en los lugares elegantes. Luego, aprendieron a cargar con sus cosas al marido, al criado o a quien fuese porque una mujer con las manos llenas era, más que sospechoso.

Luego, las novias en sus lunas de miel llevaban bolsos con caras de porcelana en la que los pintores dibujaban lo más célebre de su recorrido por Europa: Notre Dame, la Torre de Pisa, San Pedro el Vaticano o la costa española del norte, eminentemente, el País Vasco. Y los hombres encontraban aquella obsesión algo ridícula.

¿Para qué sirve lo que no sirve y porqué es tan caro?

Es una buena pregunta, supongo.
Quizás la clave sea esa, convertirse de polilla en mariposa.
Y eso tiene un precio.
Más y más en Umno.

viernes, agosto 20, 2010

Roma


Roma es descarnadamente bella. Da un poco de pena contemplar a la ciudad. A veces... Cuando uno ve que el teatro Marcello eran casas, que San Pedro In Montorio está enclaustrado como la fuente de Fellini o que los arcos de triunfo se caen a pedazos, junto con el Coliseo. Que descuidan su limpieza. Las iglesias no tienen luz si no haces donativo y que es imposible cruzar sin ser arrollado. Y también conducir. Que Roma está lleno de españoles y tal....



Pero es la más bonita.
Más bonita que ninguna.
Ja.

martes, julio 20, 2010

Pasiones


Nadie parecer acordarse de Valentino más que para hablar de lo que han hecho en su firma. Ese bonito esperpento manchado de roja sangre, naturalmente.
Lo que más me gusta de Valentino es su alegría de vivir.
Podría haber escogido un rojo señorial pero sucumbió ante uno radiante.
Valentino, busca, aunque sea a ciegas, la belleza...

lunes, julio 19, 2010

Chic


No soy una férrea seguidora de Grace Kelly, y mucho menos de Gracia de Mónaco -sigh- pero me gusta este vestido y lo que desprende.

Valentino se enamoró del rojo Valentino en la Ópera cuando vio que todas las femmes, las bellas donnas, iban de negro y, de repente, se hizo un fogonazo y apareció un destello rojo. Un destello coral en terciopelo que le marcaría toda su vida hasta el punto de, vivir en un instante, toda su vida.
Grace Kelly, epítome de la sensualidad fría, del erotismo glaciar, del hielo que es fuego abrasador era habitual del look Oleg Cassini -que fue su novio y prometido si no hubiera sido por sus padres- pocas veces se despega de su muy elegante a la par que poco natural imagen en la que, si bien está radiante, y se mantiene en la bendita continuidad, no consigue impactar -más allá del chic, el allure y esas cualidades deslumbrantes, entiéndanme-.
Pero, cuando se presenta en el Baile de la Rosa vestida de r-o-s-a con esta fantasía. Esta delicia. Esta maravilla que tiene todo el arco iris y que lleva con esas joyas tan fascinantes. Me conquista.
Está radiante.
Realmente.

viernes, julio 09, 2010

Burguesía


Gloria.
Sin lugar a dudas, burguesa. Posiblemente italiana mudada a Francia en ese paso trasalpino tan popular y que tan bien saben hacer las chicas chis, las señoritas bien y las señoras de industriales que aburridas de la vida de comprar Valentinos -de la vieja escuela de Monsieur Gavarani- deciden poner un poco de pasión en sus vidas que no sea del rojo del italiano y salir disparadas a Chanel, ahora a Colette y a lo megamoderno, y un poquito a por la Torre Eiffel, la buena vida, los amantes fáciles, la lencería a medida, los pañuelos de Hermés y el lujo.



En Francia conviven las generaciones burguesas unas con otras en su epítome del glamour, del chic francés y de lo extranjero porque Francia es bastante inglesa y París es una capital que si no es británica, es americana cuando poco. Por allí se pasea pensando en que las burguesas son muy decentes y muy recatadas y en que las aventuras, la fidelidad y la moral importan de cara al exterior sobre todo y más explícitamente, de forma única, inequívoca y unívoca.

La moral burguesa tiene el rostro de las apariencias, sin duda alguna. (No solo la burguesa, no crean). Y tiene un especial sabor a buen gusto especialmente mezclado con tierra batida del viejo Chanel, algo de corsé y mujer objeto de Dior, un poquito de purasangre de Vivier por ejemplo y maletería de Vuitton con bolso de Hermés, un Kelly a ser posible. Mucho más que un Birkin, dónde va a parar.


Realmente esto del Kelly y el pañuelo de Hermés tiene sentido. Grace Kelly, belleza fría y glacial extremadamente erótica por su factura fría, muda y regia encuentra su amplia puerta si no ya en la nobleza -Gracia de Mónaco- al menos en la burguesía que es la pariente rica de la sangre azul que ya está destiñendo en otro tono más.... púrpura por eso de la mezcla con el vulgo rojo y poco verde porque el dólar está en manos de otros.


La biografía no autorizada ¿? de Grace Kelly cuenta que a la Santa Virgen le gustaba acostarse con hombres casados en los intervalos de tiempo que sus amigas casadas no estaban en casa, que era egoísta, tímida y vulnerable y que tenía una belleza hermosa, natural y al mismo tiempo magnética por su lejanía y su distanciamiento que "a dios lo que es de dios y al César lo que es del César".


A Gloria le ocurre igual. Tiene un cuerpo para el pecado, una tarjeta de crédito para el deseo y muchas buenas caras casi como tantas malas intenciones. Se adivina el calor en el hielo helado de la sangre azul del cisne glamouroso de Hollywood en Grace Kelly y se descubre la perturbación, la degradación moral de la delicada Gloria que no es una Belle de Jour de YSL sino una decadente y promiscua Eva o Pandora.


De encaje la noche y a oscuras las cosas parecen que no pasan.
Pero pasan.
!Ay qué si pasan!
Y luego el pecho lo revela, el corazón se desboca.

viernes, enero 08, 2010

Hombres Con Un Cánon

Pensaba yo en los modistos que hacen de su ideal de mujer la imagen de su marca.

Que, en cierta forma, se plagian a ellos mismo trasladando el papel de su fetiche de sueños a la vida real. Ya sean diosas, cosmopolitas chics, femme fatales, jovencitas bucólicas, princesas torturadas o delicadas hijas de cisnes. Pensaba yo en ese concepto un tanto pigmalionesco que entrona a la creación como un objeto y, al mismo tiempo, la da siempre un hálito de lo divino, de lo creado.


Cuenta la Sagrada Escritura -la Biblia para el que lo prefiera- que el hombre volverá al polvo pues de él fue creado. Se nos establece, pues, una especie de reclamo a la tierra de la que procedemos. Pues de barro fuimos moldeados. Lo nuestro es creación y creado al mismo tiempo porque con esa misma esencia -la nada más vertiginosa- creamos lo que nos imaginamos, lo que soñamos. Eso de que Dios piensa de los hombres lo que los hombres piensan que Dios piensa de ellos...
John Galliano crea pesadillas y sueños en la pasarela sacados de otras épocas donde las mujeres son piratas, bucaneras, putas inglesas, principesas, vampiresas, damas de cine, mafiosas, ricachonas exageradas e histriónicas que usan mucho pintalabios. McQueen destapa el bestiario de Alejandro Magno, como si fuera un Maestro Mateo y su catwlak fuera el Pórtico de la Gloria, y saca un zoológico, una depresión como motivación, una extenuación, una antigualla, un futuro no muy lejano, un Londres gótico, un animalario sacado de una selva tropical, un espantapájaros, unas princesas sobrias, unas niñas histriónicas. Miuccia Prada alaba el preciosismo del patito feo, de Dickens y de lo actual pero cubierto con una pátina de polvo. Giorgio Armani se saca a sus mujeres de la contemporaneidad descontextualizada y las coloca en cócteles, en embajadas, en lugares muy sibaritas envueltas de negro y de gasa y con media sonrisa entre pícara, tierna y malvada. Valentino pinta a España en tela con italianas pasionales que se desangran en medio de la nieve blanca, blanca como el marfil y que viven y mueren y sienten y penan y lloran. Dior contoneaba a sus mujeres en la barra del bar de un cinco estrellas parisino, como starlettes, con muchas curvas y con los labios rojos para despertar la imaginación -avive el ses(x)o y despierte- hechas nacer entre jardines en flor o, Versace con sus glamoamazonas imponentes, nórdicas, altivas, decadentes, de hielo, vanidosas, imponentes.

Y uno se pregunta, si Leonardo Da Vinci nunca quiso separarse de su dama perfecta material o Miguel Angel no pudo dejar de contemplar su Moisés, cómo va a poder un hombre -corriente o no- y eran materia, al fin y al cabo...

¿podrá triunfar el espíritu si uno tiene que deshacerse de un sueño?

Y es que las musas siempre son musas. Y los sueños, sueños son...

miércoles, abril 08, 2009

Ciudades, Roma


Roma es un Imperio. Las calles de Roma son tumultuosas, tanto por su tráfico como por sus peatones. Roma sabe a historia, a magia, a grandeza. Sabe a oro imperial, a togas blancas y a grandes almas. Sabe a conquistas, a sangre, a intrigas y a misterios. Sabe a bullicio, a helados, a princesas. Sabe a tragedia, a leyenda, a grandeza.

En otoño, Roma tiene una luz particular que inunda sus monumentos de una triste melancolía casi dorada. Sabe a respeto. A patria. Tiene un aire imponente. El coliseo se alza monumental y, todos los caminos conducen a Roma. Sabe a traición, a sexo, a conspiración. El aire de Roma por la noche es inigualable, tiene la temperatura ideal de las leyendas de los viejos dioses. En otoño, uno entiende porqué Roma era la cabeza de un Imperio. Porqué Roma lo sigue siendo.

En invierno, Roma está congelada, inerte. El único ruido que parece oírse es el latido del viejo Tíber. Víctor Manuel petrificado en su caballo, Marco Aurelio vigilante. Hasta los viejos arcos parecen guardar la gloria de sus triunfos. Roma es un bonito cuento enmarcado. Un secreto aniquilado por el tiempo. Pero, uno siempre recuerda que Roma despierta pronto.

En primavera, Roma despierta. Hasta el arcángel Miguel parece cobrar vida con su espada encima de los restos de Adriano mientras Roma cobra vida. Mientras Roma se llena del influjo de Venus, de su belleza. Mientras Roma revive su leyenda.

En verano, Roma se llena de turistas que comen helados. En instantes que mueren bajo el flash. En un ir y venir de turistas. Y en chicas que sueñan con convertirse en princesas. Y, entonces uno entiende porqué el protector de Roma era Satana-el. Quizás Miguel va a necesitarmás que una espada. Quizás por eso es el Santo Angelo.

Dijeron de Roma que en cada una de sus páginas te encuentras un prodigio. Roma siempre será un imperio.