jueves, marzo 10, 2011

La Reina Del Hielo


Lady Sarah Burton, una segunda en la sombra al estilo Frida Giannini o la italiana maldita, la Fachinetti, en el Gucci de Ford, al estilo Stephen Johns de Galliano, al estilo del personal de Prada o del equipo de Lagerfeld o, en general, de las "manitas" de todas las grandes marcas, y de las pequeñas, y, sí, por ejemplo, también de los grandes y buenos diseñadores de Zara, por poner un ejemplo. Pilati para Yves Saint Laurent también era un segundón y demás... incluso Paul Poiret fue un segundón en varias casas, entre ellas, en Worth.


El problema de todo esto es la vieja dicotomía de la que ya Poiret fue consciente, mucho antes de que la tiranicida Chanel eliminase el corsé de forma definitiva y un poco antes de que Fortuny convitiera Europa en un harén griego y persa al tiempo. O montas tu propia firma, o si trabajas para otros tu estilo se difumina, se borra, se diluye, acaba siendo de los otros, acaban comprando en Worth con firma Worth las obras de la mente de Poiret y cuando -hipotéticamente- te arriesgues a crear tus propias obras la gente solo verá Worth pese a que "ese" Worth era Poiret. Básicamente, casi 100 años después, ese es el problema de McQueen. El que es sin ser y sin saber si los sueños son sueños o no.


Sin duda, esta colección inspirada en la Reina de la Nieves, en la Reina del Hielo es, exactamente eso, fría. Todo podría haber salido de la pluma de McQueen: los zapatos altos y descontextualizados, las cascadas de rosa bajo corsés renacentistas casi esmaltados como la porcelana de Sevres, golas españolas ahogando el cuello, androginia modernista casi de ninfa de Mucha e incluso algo de futurismo. Los vestidos parecen cincelados en bloques de hielos de los que sale una mujer como Atenea salió armada de la cabeza de Zeus, la primavera fértil se ve ya en la nieve estéril y se aventura que sí, que será un buen año. La tecnología metálica y extraña, casi sinuosa, se entrevé en los pasos del principio donde los abrigos parecen sacados de aquella colección de Chalayan en la que una mesa se volvía una falda y una mujer vestida entero era absorvida por una pamela hasta aparecer desnuda.


Pero sí, solo hay que fijarse un poco. La Reina del Hielo está muerta, quiere hacer creer que está viva, que el invierno es poderoso, que la muerte recorre los caminos con hielo y que, quizás, antes de la primavera uno se tope con la Parca. Pero, al final, es frío. McQueen sin McQueen se queda en un amago, tierno, bueno, tranquilo, plácido, que no daña la vista pero que tampoco alegra el corazón. Amago al fin y al cabo. Es cierto que de esta forma la casa McQueen no es un fantasma, que no se pierde en el olvido, que uno no se lleva las manos a la cabeza para decir "Dior debe revolverse en su tumba cuando Galliano saca clochards en la pasarela", que uno no dice "Coco Chanel le partiría al kaiser la cara si viera su afectación en la marca, esa afición por repetir y replagiarse a sí mismo y esa defenestración de lo que Chanel fue en sus inicios". Pero no se espera como el agua de mayo con el que -yo- esperaba al Dior de Galliano ni al Chanel de Lagerfeld. Esto está, esto pasa y esto se ve y se comenta y todo está bien porque no está mal.


Pero este fantasma ni siquiera viste de negro como la muerte, porque no sabe que está vivo. Sarah Burton puede hacer una balance, sin duda, positivo. Nada es criticable, nada está mal, nada es horrible. Pero nada te deja sin aliento. Todo es bonito. Sí. Como el Valentino de Fachinnetti. Ser más Tom Ford que Tom Ford no augura nada bueno, ni ser más Valentino que Valentino. Al final, como no eres ni el uno ni el otro, desapareces. Hizo bien la Iglesia en quitar el limbo, ¿qué es el limbo?. Mucho peor que el infierno. Háganme ustedes caso, agénciense una moneda nueva para pagar a Caronte que es peor esperar que desesperar.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

y esta tia diseña para la casa real? puagh

Holly Golightly dijo...

Anónimo. El vestido de novia de Kate -ah Catherine- Middleton. :) Una sosa que nunca me ha gustado. Un beso

Hummingbird dijo...

cortar el aliento, eso del breathless como que no... pero pesa la sombra tanto como la tristeza. en fin, una tarea casi de fuerza divina la que SBurton ha de realizar.

puro fuego que era, :)

un beso Holly,
Humm

Anónimo dijo...

La coleccion me gusta,sim embargo me parece que le falta alma, supongo que eso es por que no fue hecha por Alexander,ese el problema cuando el diseñador original ya no esta, y lamentablemente es irremediable, en mi opinion Sarah se enfoca demasiado hacer una coleccion muy Mcqueen pero que no sea exactamente una copia, y en el procesos deja ese factor X(que la verdad no se ni que es) que hacia que-por lo menos yo- me emocionara al ver el desfile, y viera durante un buen rato cada pase.Saludos

Por cierto no entiendo la emocion de que la sosa de Kate vaya de Mcqueen para la boda con su principe de cara equina y calvo antes los treinta, mas que nada no entiendo la emocion que levante este par...

Holly Golightly dijo...

Hummingbird. Un beso

Anónimo. A mí me gusta la cascada de rosas blancas con el corselete azul y con la gola al cuello. Es un pase que me gusta, y mucho.

Pero sobre la colección, realmente debe ser sobre el hielo porque me deja muy fría.

Yo tampoco entiendo la emoción del par real. Emoción que no vengo entendiendo de hace unos años acá. De todas formas, algo les ocurre a los príncipes herederos (del heredero o a secas) por ejemplo, el Príncipe Felipe era guapo de niño y ahora... Bueno. Un beso

MODEF*CKER dijo...

Cuando vi la colección, al igual que tú, quedé frío. Sé que me gustó, pero nomás; no me deslumbró, no aluciné, no volvía a verla una y otra vez como solía pasar con las pasarelas de McQueen. Tal vez por eso, porque aunque muchos sólo vean la ropa y con las manos al fuego digan que eso es lo que importa, con McQueen siempre nos ganabamos un espectáculo. Tal vez es eso, tal vez soy fan de la pretensión y Sarah no me ofrece eso.

Yo espero con ansias que se arriesgue un poco más con las puestas en escena y que me pongan los pelos de gallina con ese frío del bueno.

La muerte no se viste de negro; en Japón es el blanco, por ejemplo. Mal chiste, mal chiste...

Malina Lichtjagenn dijo...

Antes que todo, primera vez que escribo algo en este blog, así que quería darme el tiempo de felicitar al autor que tiene un ojo muy sensible y envidiable!!!

La colección al igual que a muchos también me dejó helada... pero lamentablemente no esperaba menos. Es más, esperaba algo en la coleción que me dejara helada al recordar la muerte de Mcqueen. Espera que de alguna manera recordaramos en esta nueva colección que Mcqueen nunca será Mcqueen sin él. Y de alguna manera me siento incapáz de creticar una colección de la casa después de la muerte tan reciente de Mcqueen. No es solidaridad, solo espero que pase más tiempo para ver si Mcqueen virirá finalmente o no.

En mi mente Mcqueen está muerto, y esta colección me hace recordarlo. Me deja con la sensación de amargura de haber perdido a alguien querido. Y no es malo, es bueno... Después de todo así es como está la casa, congelada con la partida de Mcqueen.

Saludos!