Mostrando entradas con la etiqueta Fortuny. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fortuny. Mostrar todas las entradas

jueves, agosto 26, 2010

El Cuerpo


La moda trata de eso. Del cuerpo. Del desnudo. Me imagino. Y luego del vestido. Se trata de la Alta Costura, ¿quién lo duda?, pero también de la necesidad. Una cita. Un café. Una boda. Una celebración. Una cena en casa o en un restaurante. Irse de vacaciones. Quedar con los amigos o salir el viernes por la tarde. E incluso, comprar algo para que te lo quiten con los dientes. ¿Qué sabe nadie?
Muchos diseñadores se han interesado por el cuerpo en bruto y no sólo Fortuny. También Vionnet. Chanel en persona. Versace. Hervé Leger. O Yves Saint Laurent, por poner un ejemplo. Además, Saint Laurent se interesó por el arte. Y es que la maja desnuda... primero fue vestida.

sábado, marzo 13, 2010

Liviano


Estaba pensando en Mariano Fortuny y su Delfos.

Elsa Schiapparelli trató de imitarlo cuando era aprendiz y bañó tela arrugándola para conseguir ese efecto de plisado griego sacado directamente de las cariátides de la Acrópolis que sujetan con su cabeza el peso del cielo azul de Grecia y las montañas escarpadas, marrones, verdes... plagadas de olivos.
No se puede imitar la sensación de ligereza. De lo que una ráfaga de viento puede mover, levantar, jugar, conjugar y arrebatar. Se trata de sutileza. De los detalles. De lo que apenas se ve y se ve tanto. De lo que ni se copia, ni se vende, ni se puede comprar.
De... nuestra esencia.

martes, mayo 05, 2009

MET



La gala del MET trataba sobre las modelos. Esas musas mudas que deben ser sólo perchas, nada de caderas, poco pecho y mucha espectacularidad. A las modelos se las trata como mercancía -ganado, carne, jarrón- son, sencillamente vitrinas en movimiento. Y, no tiene nada de malo. Ya hay cabezas pensantes y, de la misma forma que los filósofos no viven, los modistos no se visten, las modelos no son musas. Y, nunca lo fueron. Y, no lo serán.


Las modelos son como antiguas estatuas griegas. Se las escoge para el culto, la contemplación. La hermosura. Son personificaciones del alma, de la belleza extrema, de la sofisticación, la elegancia, el erotismo divino. Son diosas. Son Afrodita.


Las modelos son efigies egipcias. Perfiles dinásticos de cuello largo y rostro afilado. Felinas. De ojos peligrosos, de mirada altiva, descendientes de los dioses, prístimas damas del Nilo. Exóticas, panteras, ágiles. Animales, fieras, damas, reinas...


De alguna forma, son instantes impresonistas. El reflejo del sol sobre un vestido, los rayos de la luna resbalando por el cuerpo desnudo, el carmín rojo devorando el rostro, Olimpia tendida en su diván. Damas de un día, damas para toda la vida.


También deseo. Sexo, pasión y calor. Juventud, vanidad y superficialidad. Sexo, drogas y Rock And Roll. Impulsos. Descargas eléctricas. La tentación. Y, ni siquiera necesitas serpiente.


Otras son tentaciones. Rubia, femme fatale, insignia. Mil rostros o actrices de prendas. Quizás la primera rubia en Chanel. Quizás el deseo. Psicoanálisis de una mujer. O de cientos.



Otras son los fuera tópicos. Supermodelos de las que coreaban su nombre al final de la pasarela y de las que se contoneaban como gatos en celo por la alfombra roja convencidas de que allí arriba son la perdición.



Hay modelos que son, clones de un ejército. Sigen un patrón e identifican una tendencia. Y una clase social. Son modelos wanna be. La moda de hoy. Las niñas bien. Voguettes. Y exclamaciones. Personajes de cómic, casi. Y, siempre con alma de NY.


Etnias. Modelos que son excepciones. Puntos y apartes en el mundo de la moda. Modelos negras cubiertas de diamantes y vestidas de YSL, modelos negras de piel del color del ébano y cuerpo de atleta. Modelos que nunca hablan de lo exótico, hablan del color del alma.


Hay modelos que son ángeles. Ángeles rubios. De Berlín. De Goethe, de tragedia, de pactos con el demonio. O con Mefistófeles, al que, obligarían a comprender las más altas aspiraciones del ser humano quizás hipnotizándole con su mirada.



También hay modelos que hablan de los tipos de belleza. De una androgeneidad muy femenina, muy masculina, muy atemporal. Una especie de divinidad de piedra y cielo, de eternidad, un ser superior muy especial, muy distinto de los rasgos divinales. Una suerte de conciencia última con la frente de mármol y el rostro de cristal.


Y modelos de esas que sirven para todo. Sexo, refinamiento. Y, al final acaban siendo celebrities. Mujerones que miran por encima del hombro y son todo sonrisas y vestidos brillantes. La novia del superhéroe.

Y, otras mujeres... Pero, a veces, las modelos juegan a ser celebrities.

martes, octubre 28, 2008

La Felicidad



El hombre es un puente para sí mismo. Un puente al superhombre. Nietzsche
La felicidad puede verse desde el punto de vista del utopismo, del positivismo y del negativismo. Pero también puede entenderse como eso que mueve al mundo, que todos aspiramos a ser o que, sencillamente, decora nuestra vida en algunas ocasiones. Cuentan que alguien dijo que "la felicidad son los instantes entre los periodos de tristeza". Quizás sea verdad o, quizás sea aquello de los instantes son eternos.
Si tuviese que escoger sólo seis cosas que me hagan feliz, diría demasiadas cosas y pocos instantes.







Debo escoger, según me cuentan, a quién iluminar con el cánto del ave, pero prefiero que el destino diga a cada estrella qué debe hacer.
Para quien se de por aludido, Alea Jacta Est