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lunes, julio 12, 2010

Tras La Margarita


Armani lo avisó: vuelven los setenta. Cuando el mundo aún no giraba tan rápido como en los ochenta sumido en la vorágine de perdición y diversión a partes iguales de Studio 54 y de la cocaína y el sexo.



Se llevan las mujeres estilosas sin forzar. Jackie Kennedy ya no está en la cúspide de la ola sino la nueva Jackie O. que es mucho más chic. No es la más bella del baile y, sin embargo, sabe lucir como nadie un pañuelito aquí y allá y convertir esos pantalones beige en Esos Pantalones Beige. ¿Nos entendemos?


Ya no se trata de ser perfecta como en los 50s, ser joven como e los 60s o ser rico y el mejor como en los futuros 80s. El devenir de los 70s es aún divertido y alocado, juvenil, poco consumista, trasnochador, musical, sexy y poderoso, respetuoso y con valores como en los 60s. Sigue amando la belleza ligera pero al mismo tiempo tampoco reniega de una cierta artificiosidad.


Entiéndanos. Estas señoras ya son madres pero siguen siendo señoritas. ¿Chanel, negro y cortarse el pelo? Are you kiddin´? La nueva juventud está al alcance de la mano, pisa fuerte, con estilo y con muchas ganas de vivir.


Bien es cierto que ya hemos superado los años de la margarita en los que los cestos de paja eran mejores vistos que el cuero, las orgías estaban mejor vistas que la aburrida monogamia y las drogas y el sexo mejor vistas que la castidad pero ahora, si bien han envejecido aún no son unos yuppies cabrones que desaparecerán del panorama con un mullido colchón dorado tras estafar a unos cuantos con sus fracasos puntocom.


Aún hay algo muy natural.



Aunque falte poco para el baby boom, para veranear en España, para pensar en las suecas, para malcriar a los niños con la consola, para beber Coca Cola, para fantasear con un mundo comunista mientras uno aspira la misma bocanada que huele a decadencia y a esplendor. A fantasía y a multiculturalidad. A hierba y a lycra quemada de sujetador...



Esto no es el Londres de los Beatles pero es el Nueva York de las mujeres guapas. Ya no se trata de quemar sujetadores y Brigitte Bardot vive con Gainsborough que usa zapatitos blancos.
La bella, sin duda, y, ¿la bestia?

El culillo de Bardot es patrimonio nacional e internacional. Y el "libera tu mente y después tu ropa nos sigue gustando". Hay un bonito verano -o invierno- del amor sin prejuicios donde frivolidad y fruslerías se entremezcla con el fin de lo predeterminado y lo establecido.


Creamos nuevas normas. Cuidado. Nosotros ya no somos nuestros padres. No queremos bailar a Sinatra y beber whisky. No queremos tener ocho hijos y sentarnos en mecedoras. No. Queremos bailar rock, fumar algo de maría de vez en cuando, robar a los poderosos y pagar impuestos. Yeah.


Y camino a Londres contra Vietnam, con olor a LSD, uno aprende a vivir la vida. Sin pausa pero sin prisa.

jueves, febrero 11, 2010

God Save McQueen


El canto de gloria de los ingleses es God Save The Queen, un icono bajo el que se agrupa el Imperio inglés que, si bien no es tal Imperio, nunca ha dejado de serlo sea por el carácter de los ingleses sea por su condición de isla, sea por que quien domina los mares domina el comercio y, por ende el mundo. Nostradamus profetizó que un día por trescientos años los ingleses dominarían el mundo. Y, así lo hicieron.


El gran imperio será para Inglaterra
El Pempotam de años más de trescientos:
Grandes ejércitos pasarán por mar y tierra
Los lusitanos no estarán contentos.


Bajo esta cuarteta podría McQueen escribir la historia de su propia biografía. Nacido bajo el nombre de Lee pasó a Alexander por obra y gracia de Isabella Blow que fue además de musa, descubridora. Tuvo un fugaz paso por Givenchy hasta que su imaginario brillante, delirante e inglés estalló bajo su propia firma con su propio nombre.


La historia de Alexander McQueen comienza a escribirse bajo el influjo del Océano y de las románticas aventuras que se confunden en la metrópoli y la costa. Historias de piratas, de corsarios bravucones y de chicas facilonas bajo mucho maquillaje y poca reputación con el corsé más estrecho que su reputación y el Océano más amplio que sus miras. Comienza con ron, alcohol y reparto del tesoro, parches y patas de madera y perlas en el broche.

Continúa con historias de amores malditos, de fantasmas y espíritus, del Holandés Errante, de amores a pie de costa y despedidas en pañuelos de hilo. El olor a salitre se le pega en el pelo mientras su mirada se embarra entre lágrimas. Él hace de tripas corazón y embarca, madera recién pintada, el timón girando, las velas se despliegan, el espíritu se agranda... ¿volverá? Siempre quedará el anhelo del corazón y el latido ante la aventura.

Y el alma que contempla el vasto mar. Peligro, atracciones, sirenas, cánticos y antorchas, vigías, playas, marineros, princesas, mensajes en botellas, tesoros escondidos, piratas, botines, corsarios... Audacia y aventura. Leyendas... Cánticos de sirenas y aventuras dignas de otro Telémaco en busca de su Odiseo.


Y el desembarco en los peores puertos o en las mejores costas. ¿Quién sabe qué espera el destino en este viaje? Y así se construye un imperio. Y una leyenda. Y la vida aunque nos cueste sangre sudor y lágrimas porque con esfuerzo... con esfuerzo... perseguimos la victoria. Cueste lo que cueste. Como último fin y destino.


A veces desembarcamos en costas turcas repletas de odaliscas. Y aprendemos historias como la de las delicias turcas que fueron creadas para mantener a raya el harén del jeque. El problema es que no lo fueron para mantener la línea y que luego narramos y difundimos hasta que acaban apareciendo en Narnia. Otras veces nos imbuímos del baile y nos perdemos entre exhalaciones de opio.


Otras veces en India y nos toca la joya de la Corona. Especias exóticas, indianas, bellísimas indias adornadas de oro y pulseras como diosas de la destrucción y la belleza que mecen calaveras y esmeraldas de Birmania. Fruta fresca y ritos de purificación en el Ganges donde uno aprende lo que es la riqueza y la miseria, la tristeza y la alegria. El castigo y la expiación y añade noches de calor sofocante bajo el recuerdo de la patria añorada y la tierra fértil que ahora nos cobija.


Otras veces Tierra Santa. La fe y las armas contra otra fe y otras armas. Un mismo dios bajo dos guerreros que se enfrentan con el mismo destino: el paraíso y quizás la tierra santa se bañe en sangre roja y quizás mueran las águilas y los halcones y los marineros se enfrenten con los musulmanes. Anhelan el paraíso y van cubiertos de sangre. Sin saber que sus únicos enemigos son el odio, la ira y el fanatismo.

Y como el que vuelve a la patria tras arder Troya, el que se marcha de Ilión al sitio que le correspode emprende su viaje de regreso. Ha aprendido mucho. Es un hombre nuevo. Se ha empapado de nuevos puntos de vista. Ha cambiado las dimensiones de su espíritu. Ha templado su ánimo y enarbolado su coraje por la victoria. Y ahora vuelve a los brazos de la madre patria. La que siempre nos quiere.

La que siempre nos ama... Y la que siempre nos espera por mucho que nos marchemos. Por mucho que huyamos y a la que siempre pertenece nuestro espíritu. Podemos amar a una mujer pero sólo a la tierra a la que pertenecemos pertenecen nuestro último suspiro y nuestro final reposo.

Polvo somos y en polvo nos convertimos. Polvo inglés. Polvo de espíritu. Polvo de nuestro alma. Que jamás se marcha. Jamás se aleja. Jamás desfallece ni mejora con el recuerdo. Es como lo recordamos. Siempre nos espera. No hay más horizonte que el que nos depara nuestro destino. No hay más amanecer que el que nos vio nacer.

No hay más noche que el amargo temor de no regresar nunca.

Y no hay nada mejor que volver por la puerta del triunfo y la victoria. Con la Atenea victoriosa, alada, maravillosa, acompañándonos. Abriéndonos las puertas de nuestro mundo. ¿Qué mundo? Eso ya no lo sé.

Porque a veces... en vez de descansar en el Océano, lo hacemos en la laguna Estigia. Reposando bajo nuestra propia historia esa que no empezamos pero decidimos concluir. Sobran los porqués y nadie entiende los motivos pero, la única certeza que nos queda es la Muerte. La dama encapuchada, teñida en negra que, como diría Bergman, hace tiempo que venía siguiéndole. Aunque el no se hubiera dado cuenta. Alexander disfrutó ya de sus fresas -salvajes fresas- ahora nos queda el resto. La nada, la esperanza o el cielo. Negra es la muerte pero blanca es la vida.

miércoles, abril 01, 2009

Ciudades, Londres



Londres es una ciudad de extremos. Londres es una ciudad de tópicos y anti-tópicos. Por un lado Londres es una ciudad que abre la mente a experiencias, sensaciones y vivencias nuevas pero, por otro, todo el mundo ha estado en Londres. La idea del Londres de oficinistas trajeados que almuerzan sandwiches y manzanas en el parque a la hora de comer con maletín y gabardina junto al Londres exagerado de consumo, fiestas, moderneo y pijos all-over-the-world que viajan a London.

Otoño. En Londres hace el suficiente frío para ponerse una antigua parka y un bolso con el estampado típico de Burberrys. De esos que acumulan polvo en verano y gotas de lluvia en invierno. Paraguas negros o grises oscuros mientras la lluvia vertical cae. No llueve en ningún sitio como en Londres. Cuellos arriba y bufandas de cuadros en rojo.

Invierno en Londres. Frío, nieve en las aceras y tráfico. Una gloriosa combinación. Londres en invierno es una ciudad con un tono oscuro, tiene una luz hermosa y un viento que corta la cara. Sabe a abrigos de lana negra y grandes totes de color azul marino y botines. A pieles aristocráticas y bufandas de cachemire. Huele a fragancias frescas pero contundentes que impregnan jerseys de punto y chaquetas de lana. Sabe a oficina, a tecnología, a hielo.

Primavera. La primavera es una de las estaciones más hermosas en Londres. Es trenchs en el tono entre arena y caramelo con pashminas y foulares de flores anudados a su libre caer por el cuello y flotando al viento. Sabe a vaqueros con camisas azules con los cuellos altos y totes en azul marino. A hierba, a que "nosotros no tenemos clima, tenemos tiempo".

En verano, Londres estalla de turistas. Entre boquiabiertos y maravillados. Oyen hablar mil lenguas, comen comida tradicional inglesa que es la hindú y pasean por Notting Hill y Portobello. Londres, de repente se vuelve todo tópicos. -Sandalias y calcetines blancos sigh- Parece que Londres vive un carnaval. El verdadero Londrés huele a estanque y a nenúfar, a reposada tranquilidad y a té. Es un té más colono que inglés, más sarcástico que amarillista. Más mansión de verano y reposo. Y, claro, más tópico. Sabe a campo el verdadero Londres. A prados y a flores.

Londres siempre maravilla. Casi todo el mundo se imagina Londres envuelto en bruma y lluvia. Desde que sanearon el Támesis ya no es lo mismo. De todas formas, Londres es un titular. Cuando en la II Guerra Mundial, el Canal de la Mancha quedó envuelto en las nieblas, los alemanes no pudieron penetrar en el espacio aéreo británico y el gran titular era !El continente aislado!, niebla en el Canal. Lo dice todo de Londres.

miércoles, marzo 25, 2009

Guía De Personalidad, Ciudades


Guía De Personalidad, Ciudades. Todo el mundo sabe que cada ciudad tiene un alma. Las grandes ciudades, particularmente, tienen una atmósfera que las envuelve de forma particular. En realidad es lo que las caracteriza. A los ojos de los turistas son algo más que un puñado de monumentos, cúmulo de chicas bonitas o parranda. Son esencia, sangre y vida. Cada ciudad es un mundo.

Por eso, cada ciudad tiene una personalidad. Madre amantísima, eterna patria, descanso, paraíso o infierno. Sueños por cumplir, modestia, tranquilidad, juego, sexo-drogas-rock. Y una larga lista de soñadores entonando el Someday.

Por eso, en diez días,
diez destinos. Diez almas. Diez mundos.

-París. Ciudad con alma de mujer que cuenta su secreto. París es Francia.
-New York.
Dama y señora de la Gran Manzana. Sierva y esclava del capitalismo. Un símbolo.
-Tokio.
Tokio no existe. Pero, eso, es un secreto.
-Londres
Humor inglés, nenúfares y gabardinas del color del té. !Niebla en el Canal, el continente aislado!

-Berlín
El alma de Berlín, es una luz.
-Niza
En Niza siempre debería ser verano. Niza no tiene moral.

-Roma
Roma siempre será un Imperio.
-Madrid
La única ciudad que le dedicó una estatua al ángel caído.

-Los Angeles
Tan falsa que es auténtica. La ciudad de los sueños. La colina dorada.

-Bombay
Muchos sueños como sueño.