Mostrando entradas con la etiqueta Balmain. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Balmain. Mostrar todas las entradas

viernes, septiembre 28, 2012

Cuero


Lo reconozco. Estoy que me derrito con este look de Emmanuelle Alt. Me pasa de vez en cuando en las diferentes semanas de la moda del mundo. Hay alguien que me chifla. No es que yo sea fan de la estilista de Vogue París reconvertida en directora de la edición francesa de la Biblia de la moda pero es que sí, sí rotundo, sí de veras. 

Emmanuelle Alt bebió de los aires del trío de Tom Ford - Testino - Carine Roitfeld cuando el texano diseñaba para Gucci, para YSL y vendía perfumes y blusas depilando una "G" en el pubis de Carmen Kaas. Sin embargo, Alt, en los inicios de los 2000, dio una vuelta de tuerca a toda aquella hipersexualidad y lo hizo apostando -mucho, mucho antes que Carine- por Ghesquiére para Balenciaga. Lució todo lo que luego se pondría de moda en Balmain, firma de la que realmente ella es la responsable, y ha conseguido que la próxima exposición del MET, que va sobre el punk, haga que toda la moda de las tachuelas, los pitillos, el cuero, el tabaco en los sitios prohibidos, el grunge, Cobain, la primera colección de Marc Jacobs, las gorras de camionero o de poli de los Village People y las cadenas, chupas de los Ángeles del infierno, George Michael, Linda Evangelista y tal no se evapore de repente quedando tan en nada como en los difuntos 80s.

Y es que, realmente, Emmanuelle Alt es una gran estilista -sobre todo, en otros... aunque también en ella misma si bien su imagen es completamente intercambiable de un día a otro de un tiempo para acá-. Sus 80s más masculinos, sus mujeres no andróginas sino directamente con un punto arrabalero y marginal y su actitud frente al streetstyle del look casual producido y pulido hasta dejarlo limpio y sin ostentaciones son sus señas de identidad. No es una buena editora de revista y Vogue París, desde que lo dirige, no consigue hacerse con una línea identitaria propia que sí tenía bajo la bandera de Carine Roitfeld. Es verdad que no lleva tanto tiempo con el timón, también es verdad que a uno, en los negocios de altos vuelos, no le suelen dar grandes segundas oportunidades. Digamos, pues, que la Alt calienta banquillo para un giro radical en la revista. No bajo su mando, tras él. Por ahora, sigue el cuero y las tachuelas y la coca: Anna Wintour pretende así reflotar el fracaso del binomio Prada Schiaparelli en el MET. Y, de otra cosa no, pero de comercialidad, los americanos saben un rato largo.  Aún tenemos Alt hasta en la sopa. Aunque sólo hasta 2005/2007 molaba.

jueves, marzo 03, 2011

SuperWoman


Hay una cosa muy interesante: los come backs, Cuando todo el mundo odiaba las hombreras y de los 80s "sólo quedábamos nosotros" como decían los diseñadores, el estilo de Versace el de la glamoamazona imponente envuelta en brillos y en minivestidos, en corsés con jaurías de leopardos y en sexo andante se vuelve imponer. Atrás queda la sofisticación delicada de Sofia Coppola y demás y de repente se olvida la fascinación minimalista, que sí, que más es mucho más. Decarnin en Balmain hace las mieles de Vogue Paris, Ghesquiere con sus cortes del futuro, sus palestinas sin ideología postmodernas y la modernidad tipo Re Movida madrileña sin Almodóvar ni Bibi se impone. Que si Moss es Cokate Moss que si Naomi pega a otra ayudante que si Schiffer vuelve a partir la pana en el mundo del modelamen. Que sí, que aquí están los 80s, ¿o no es cierto flamante directora de Vogue París, lady Alt?


Un par de temporadas antes de que a Tom Ford le de la venada y decida que lo Más es No Ser conocido, no ser quemado, que lo más es una publicidad de los años 50s y no de la década de los 00, los ochenta están más muertos que muertos. Queda Alt y su chachipandi que inmersas en la cultura de la protesta del 68 con mucha pancarta y poco qué decir, la cara lavada y unos tacones que llegan -y nunca mejor dicho- a París con un vaquerito rasgado se convierte en una estrella del ciber-ego-espacio. 


Pero, eh, no estamos tan muertos. Y no solo porque los punks sigan teniendo algo que decir ni porque los vaqueros sigan rasgándose antes de llegar a las tiendas. Salvatore Ferragamo ha presentado una colección en Milán para el invierno: los años 80s, un desliz de Superwoman, mucha feminidad de mano de hierro y guante de seda y una hiperejecutiva divina sin afección que es todo terrena en todos los sentidos, sin desvaríos líricos, y preparada para todo.


Y la verdad es que no se puede si no alabar el criterio de la colección. Temporada de invierno, señores, ni minivestidos, ni sandalias, ni tirantes. Tampoco cuellos altos, kilómetros de punto ni jerseys sacados de una pesadilla inglesa de un Nosferatu delirante. Nada de eso. Abrigos que abrigan sin pesar, prendas de cuero deliciosamente articuladas, pantalones masculinos que se adaptan a las formas femeninas como una segunda piel a la fértil cadera y blusas transparentes que hablan de la sensualidad itinerante, de la necesidad de ser amada sin desfallecer, del valor de la juventud y la aceptación de la madurez en su esplendor.


Me recuerda en algunas cosas a Yves Saint Laurent, sin ser agresiva, sin ser de hielo, sin ser carne trémula caliente en medio del fuego, sin nada de nada. Casi sin atrezzo, sin adornos. Que sí, "que lo díficil es vender una chaqueta negra bien cortada cada temporada y no una pesadilla o una fantasía que te deje con la boca abierta". Amén.

viernes, agosto 27, 2010

Sucios Rockeros


Combinaciones absurdas e irreverentes. Pero gratificantes. Vuelven los 60s. También la parte del rock, las drogas, las grouppies y la psicodelia de despertarse desnudo con diamantes en el cielo (LSD). ¿Y por qué no? Cuero rojo. Leopardo. Blusa blanca. O zapatitos de tacón, cuerpo de cuero y lencería vista. ¿No?

miércoles, noviembre 11, 2009

Erizo


Las chicas de Balmain, de Isabel Marant, de Pucci son chicas erizo.
Las voguettes son una especie de femme fatales -falsas o no, ¿qué más da?-.
De armaduras, de pinchos, de tachuelas, de metal, de pistolas y cuchillas.
Guerreras de la moda.

De esas de "no me abraces, te haré daño".

viernes, octubre 02, 2009

Glamoamazonas De Serie


Guerreras. Es lo que propone Decarnin para Balmain. Guerreras de carácter afilado y peligrosas. No son Mata Hari ni devora hombres, más bien son guerrilleras. Independientes, amazónicas y algo salvajes.


De hecho, uno no sabe muy bien en qué momento situarlas. Parecen ser mujeres sin pretérito perfecto, sin presente, futuro o pasado. Están o estarán pero no se sabe ni donde ni cuando. Pudo haber sido hace un dos siglos en la Guerra de la Independencia española liberando a los nacionales de la opresión francesa. ¿Opresión liberal? En fin... Y dando a conocer la palabra guerrilla, putas armadas con cuchillos y espabiladas vecinas con la maceta a punto de caramelo para caer en la cabeza del francés.


O pueden serlo del futuro. Esperan, ya nos salvarán, de un ataque. Que quizás les cueste su vida pero que salvará su alma. Ya no llevan espada ni temen a los bandoleros. Ahora temen otras cosas.


Están algo descontextualizadas. Lo mismo se cuadran cual héroes envueltos en harapos que uno no sabe si reir o llorar de la emoción y mantienen erguida la cabeza como damas de honor que son que sacan modales del bochornoso XIX y se revolucionan.


Quizás se sublevan pronunciándose. Deciden abandonar la soledad del guerrero y cambiar su nombre en los libros de historia por el de una cabeza más en una fila que avanza a las órdenes del general. Valientes siempre, claro.


Y otras veces sólo queda la retirada...


Aunque siempre queda algo. De ellas, españolas, (y de ellos, también no se me enfaden) quedaron una serie de vocablos fijados en la guerra de 1808 en España y que Wellington diseminó hacia Gran Bretaña. De ellas queda el término guerrilla y el pronunciamiento como golpe de estado...


Y es que, sin saber cómo, se hace historia.

viernes, septiembre 18, 2009

Lady In Pink


¿Será el rosa el "nuevo negro"? O, como dice Marc Jacobs -tres años después eso es ser visionario (juas)- es porque estamos cansados de Balmain.


Aunque en mi opinión, la tendencia que subyace bajo el modelo Balmain sigue y seguirá estando de moda. Chicas que son guapas y quieren estarlo. Que quieren verse favorecidas. Que hacen dieta para estar estupendas y ponerse un vestido ajustado que les marque hasta la médula ósea. Que quieren escotes para verse mejor. Que quieren ligar el sábado por la noche y que las mujeres las miren con esos ojos de "furcia!" que hacen que los dientes rechinen de envidia y los hombres las miren el culo con cara de mmmm !furcia! que hacen que uno salive en exceso. Por decirlo de alguna manera...

Porque Prada está muy bien pero, ¿4500 dólares americanos por estar más fea? Ugh.