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miércoles, septiembre 11, 2013

Notas De Septiembre


Retomo el blog, que ha pasado por unas vacaciones debido a su octavo aniversario (14 de julio), con una publicidad fabulosa: Ralph Lauren. Es difícil encontrar imágenes con playas o temática acuática que no sean alegres, sobre todo si son en color y no hay nadie vestido de época que son las que más se parecen a la melancolía. Sin embargo, esta imagen no me parece veraniega sino más bien otoñal. El sol no es radiante y la sonrisa brilla por su ausencia... pero hay algo (los cojines blancos, la pose, el yate...) que indica que seguimos de vacaciones. Eso es un poco septiembre: el inicio del año, el número más grueso de Vogue, las pasarelas que comienzan, la ropa de otoño que empieza a aparecer en el armario (primero con una cazadora para cuando refresca, luego con un pañuelo y finalmente con una gabardina y zapato cerrado)... pero aún sandalias, aún verano, aún descanso. Pues eso. Que vuelvo a escribir. 

viernes, julio 12, 2013

50 Fiestas
































Grace Coddington cuenta en sus memorias que tiene una gran amistad con Anna Wintour. También que le organizó sus más memorables fiestas de cumpleaños, además de contar algún chascarrillo sobre la organización de las fiestas de, por ejemplo, el MET en su gala anual de la moda. Parece evidente que a Anna Wintour, una mujer de negocios, el aspecto social de su cargo, le va. Puede que por ello hace unos meses saltaran rumores sobre una posible embajada en Londres que Obama le había ofrecido... 

Sin embargo, la Wintour decidió quedarse (un poquito más) en Vogue USA, esa revista que ha configurado hasta el milímetro en estos últimos veinte años y en la que hay muchas celebrities, poco blanco y negro, poca letra, pocas páginas (salvo en septiembre), mucha publicidad (de todo tipo), muchas cartas a la directora y, generalmente, un editorial de Grace Coddington que es lo mejor del número y que cuenta una historia y trata sobre la moda. La Coddington, esa loca de los gatos pelirroja, que obtuvo relevancia gracias al documental The September Issue en el que hacía de robaplanos de la Wintour y a la que, pese a las reticencias sobre ser grabada y su amistad, discutía minuto sí, minuto también en pantalla; siempre se ha quejado de la poca moda que hay actualmente en las revistas de moda. 

Eso es algo que el dúo calavera de Vogue: André Leon Talley y Hamish Bowles, comparten con ella. Son, igualmente, hijitos de Wintour, sus protegidos... como muchos otros diseñadores: Galliano, Olivier Theyskens, De la Renta y Jason Wu entre otros y modelos: Caroline Trentini, Gisele o Karlie Kloss... porque aunque el sueño de Wintour es que su hija, Bee, heredase su trono en el mundo de la moda (o en la Biblia de la moda), la criatura no ha pasado de pavonearse (sosamente, la verdad) en las escaleras del MET del brazo de mamá una vez al año y de proclamar que prefiere el derecho (¿algo que ver con Will Gardner de The Good Wife?) y las cosas de papi a los juguetes fashion de mami. Y mami se ha tenido que buscar otros acólitos.

Uno de ellos es Hamish Bowles (en Vogue desde hace veintiún años y, actualmente, International Editor at large, gracias al pique Carine Roitfeld-Anna Wintour en Hearst-Condé Nast) que parece un poco el contrapunto de ALT: delgado, vestido de lord inglés atrapado en la mente de Sebastian en Retorno a Brideshead, coleccionista de Alta costura, especialmente Balenciaga, y con un aire un tanto lánguido y melancólico que oscila entre el dandismo entendido al estilo años veinte y la excentricidad comunista-capitalista del Camelot de los Kennedy del que es un gran estudioso (¿acaso no es esta fiesta similar al derby de Roger Sterling para celebrar su compromiso con Jane en Mad Men?). Esos pocos números que Vogue España ha sacado del suplemento -bastante malogrado dada la crisis económica pero que a mí me chiflaba- Vogue Gourmet se inauguraron con un reportaje a Hamish Bowles y con odas a su estilo de vida y su gusto.

En su cincuenta cumpleaños, la Wintour -ni corta ni perezosa con un vestido verde de Oscar de la Renta- le organizó una fiesta en Long Island, de época (años 20 gracias al Gran Gatsby (se nota que Wintour ha colaborado en la historia de amor entre Prada y la señora Luhrmann para diseñar el vestuario de Daisy en la película y el resto de piezas) -acudió el director Bar Luhrmann, de blanco, pero sin su mujer-), con un mapa del tesoro para encontrar la party, también Lauren Santodomingo (conocida por encontrar excusas para llevar pieles el 21 de junio, fecha en que se celebró el cumpleaños), Naomi o Lacroix (que, además, diseñó la vajilla de Vista Alegre que se usó en la fiesta), Oscar de la Renta, Derek Blasberg (el ex asistente de Wintour despedido por ser demasiado cariñoso y fiestero con algún diseñador... y reconvertido luego en it boy por excelencia -¿?-), Giovanna Bataglia, Bee, Grace Coddington y más gente guapa.

Reseñable, reseñable, lo que se dice reseñable... no mucho más que el voyeurismo hacia los que son ricos y famosos pero quizá, sí, un detallito ligero pero significativo. ¿Por qué nadie fue vestido años 20 a una fiesta años 20? Sí, sí... parece mentira que todos los invitados fueran de primera línea del mundo de la moda y que estuvieran allí algunos de los diseñadores, periodistas y caras de la industria más célebres y con más talento del mundo. Porque ninguno, ninguno, fue vestido como en los años 20. Fueron en un remedo, al estilo de los 20s del Gran Gatsby, de lo que se cree que la gente vestía en los 20s a nivel inconsciente colectivo: vestidos de flecos, boas de plumas, pelo bob (Wintour ahí reina) pero la verdad, que sí, que sí, es que esas prendas quedaron muy limitadas a las flappers y a un estrato social: cabarets, Berlín la nuit de la República de Weimar, antros de Nueva York y Chicago porque la gente de bien no iba vestida así. Para empezar, el largo era más bien a media pierna que en la rodilla, la colita del vestido era casi obligatoria y el aire de decadencia, droga y sexo era menos sórdido y más sofisticado. Y la versión que optaron el resto de invitadas (salvo los trajes veraniegos blancos que eran lo más 20s que se vio): traje largo, kilos de joyas y lentejuelas... bonito pero no, no. Nada que decir sobre los que fueron de sí mismos: los de la Renta, Anna Wintour... ¿Se puede ser más aburrido?... En serio, ¿por qué los ricos no saben vestirse? No clothes, no party!

lunes, noviembre 26, 2012

Casablanca


Hay películas que se resumen en un par de frases. Y, precisamente ahí radica su maestría. Un buen ejemplo de esto es Con faldas y a lo loco que culmina con ese inigualable "bueno, nadie es perfecto". A Lo que el viento se llevó también le ocurre y se puede resumir en el "mañana será otro día" de Escarlata O´ Hara, invencible y sola ante el peligro. En Los caballeros las prefieren rubias, Marilyn Monroe dice "me encanta descubrir nuevos sitios donde ponerme los diamantes" y en Ciudadano Kane, Welles hace decir a su Kane-Hearst que, perdiendo un millón por año, se arruinará en sesenta años y que, no le importa porque cree que "dirigir un periódico es divertido" y la que fuera esposa de Orson Welles, Rita Hayworth hace decir a su Gilda  en 1946 que "si fuera un rancho, me llamarían Tierra de nadie".

Sin embargo, probablemente la frase más mítica de la historia del cine sea de Casablanca y más hoy, 26 de noviembre de 2012, que la película cumple 70 años. Ese "siempre nos quedará París" y también ese "tócala otra vez, Sam" que aunque, nunca pronunciado, es tan de la película como el "Elemental, querido Watson" de Sherlock Holmes. Sin embargo, como Casablanca se inició como un panfleto político buscando el apoyo para los aliados en la II Guerra Mundial -Gilda se hizo exactamente igual pero con un éxito muy distinto-, se convirtió en un caos en el rodaje -Ingrid Bergman no paraba de preguntar de quién estaba enamorada, Bogart iba por las escenas subido en alzas para llegar al 1.80 de la nórdica y Sam no sabía tocar el piano...- y acabó considerada como una gran historia de amor y una de las obras cumbres del cine, yo prefiero otra frase. Es de un diálogo entre Rick e Ilsa que, en realidad, es lo que interesa de la película. Los alemanes, Casablanca, el café de Rick, los salvoconductos, el héroe de Lazlo y la Marsellesa no son más que decorado -un decorado muy bonito, cierto (a mí me emociona cuando tocan el himno francés), pero decorado al fin y al cabo-. 

Ilsa: La última vez que nos vimos...
Rick: Fue en La Belle Aurore.
Ilsa: Lo recuerdas... Fue el día en que los alemanes entraron en París.
Rick: Un día así no se olvida.
Ilsa: No.
Bogart : Recuerdo cada detalle. Los alemanes vestían de gris y tú de azul.

"Los alemanes vestían de gris y tú de azul". El amor nos hace recordar lo importante, no el día en que los alemanes entraron en París sino que tú, tú, vestías de azul. Quizá Ingrid no supiese si quería al personaje de Bogart, pero Ilsa y Rick... esa es otra historia. 

sábado, octubre 06, 2012

Liz Taylor Y Dior



Yo también opino, como Warhol, que sería muy glamuroso reencarnarse en un anillo de Liz Taylor (que, por cierto, odiaba que se refirieran a ella como "Liz"). Elizabeth Taylor, Dame Elizabeth si lo prefieren, se ha convertido en la inspiración de la última colección de Raf Simons para Dior, la segunda desde que tomó las riendas de la casa y la primera de pret a porter que firma para ellos. Así, el verano de 2013 en Dior, que se inspira en el movimiento, en la energía y en lo cambiante, no puede haber encontrado mejor musa que los ojos violetas, azulados, de la Taylor.


La inspiración, sin embargo, no se queda sólo en los lindos pozos de la dama. No. Concretamente, la línea de los vestidos de noche con los que cerró la colección se basa en un modelo de Dior que llevó Liz Taylor en 1961 a los Oscar y con el que ganó, contra Shirley McLaine, la estatuilla a mejor actriz principal por BUtterfield 8 -Una mujer marcada-. La Taylor diría que trabajar en esa película había sido horrible para ella pues sólo lo hizo porque tenía una obligación con el estudio justo antes de irse a rodar Cleopatra. Además. afirmó que no le gustó su personaje por ser bastante "estúpida". Puso como condición que trabajara su marido, Eddie Fisher y, por lo visto, el rodaje fue infierno para todos. La cosa es que, al final, -con traqueotomía incluída- se llevó el Oscar.


La década de los sesenta era aún la década de los cincuenta -como Mad Men enseña tan bien- y sólo en los setenta veríamos algo de lo que atribuimos a los sesenta. Así, en 1961, Liz Taylor (y otras de las invitadas) aparecieron llevando vestidos encantadores de los 50s con el volumen que Christian Dior había diseñado para las mujeres con su New Look o línea Corola presentada en febrero del 47 que se basaba en un look muy femenino, con faldas de cintura muy estrecha y volumen en la cadera que acababan bajo la rodilla y el pecho marcado y cónico, todo envuelto en flores. Había una inspiración victoriana en todo ello y el vestido de Liz Taylor es una prueba de ello.


El desfile de primavera verano de 2013 de Dior ha sido definido por Simons como la búsqueda de la "libertad". Sin embargo, a diferencia de la libertad ácrata, anárquica y heterodoxa de Galliano, Simons, inspirado y afectado por la deconstrucción y simplicidad de los 6 de Amberes y de la escuela de Bélgica -en su trabajo se pueden rastrear ecos a las colecciones Martin Margiela (a quien admira) o de Dries Van Noten-. En verano de 2005, Simons fue designado diseñador de Jil Sander y su fama fue in crescendo  hasta que en abril de 2012 fue escogido director creativo de Dior. 


El unir la sastrería con las tendencias callejeras lo aprendió Simons de Jean Paul Gaultier aunque esto no se ha reflejado en ninguna de sus colecciones en Dior y tampoco en sus últimas colecciones en Jil Sander -especialmente la Diorísima de su despedida-. Cathy Horyn, en el ojo de mira estos días por su polémica con Hedi Slimane -el nuevo chico de YSL, ah no, de Saint Laurent París (es que le ha cambiado el nombre) que se hizo famoso por sus famélicos trajes en Dior Homme y que, si hubiera jugado bien sus cartas y seguido en Dior (se fue porque no le dejaban hacer ropa de mujer y tuvo un fugaz je ne sais quois con la fotografía -aburrida-) quizá fuera el nuevo director creativo de la sección femenina- dijo que el trabajo de Simons en Jil Sander era perfecto, que causaba furor y puso su trabajo en paralelo con Alaia y Lagerfeld. Lo dijo en 2007. Desde entonces, fue el adalid del salto de Simons a Dior y le ha cuidado en sus críticas. Sin duda, me gusta Raf Simons. Y son tan bonitos los ojos de Liz...  

viernes, agosto 31, 2012

Di





Diana, más conocida como Lady Di, murió hace quince años. En Francia. Para entonces, ya estaba desvinculada de la Casa Real inglesa pero era, con mucho, la mujer más famosa del mundo. Difícilmente se puede decir que Diana no fuese hermosa aunque, la verdad, es que sobre todo era atractiva. Diana oscilaba entre la fragilidad y la fortaleza, incluso en sus apariciones públicas. A veces tenía la mirada retraída, ensoñada, casi perdida y, en otras, la tenía alegre, chispeante y vital. Hay quien dice que Lady Di tenía un halo triste, pasivo y sumiso. Yo no lo creo.

Pese a lo que el mito de las amas de casa enamoradas de su figura haya codificado, Diana introdujo muchos cambios en la casa real inglesa al estilo de Jackie Kennedy en la Casa Blanca. Isabel II sufrió un shock cuando se encontró la fotografía de Diana con las joyas a la cabeza, al modo hindú. A Diana le gustaban mucho las joyas y era una princesa, de las de cuento. No tenía nada que ver con Kate Middleton. Nada. Para empezar, Lady Diana era hija de noble, es decir, tenía sangre noble en las venas. Pero, aparte de eso, tenía charme.

Tras el incidente de la frente enjoyada de Diana, Isabel II le cerró su joyero. Sin embargo, una de las cosas más interesantes de Diana, es que llevaba las joyas de forma interesante y original. Diana tuvo vestidos de todos los colores y estilos, más sexys conforme pasaba el tiempo, -fue la única bien vestida en el funeral de Versace- pero, salvo en los que eran del estilo 80s romanticones con volúmenes locos e imposibles, daba bien en cámara y reflejó bien la moda poderosa y un tanto hiperfemenina de los 80s -hasta un punto casi agresivo con aquellas hombreras-...

No creo que nadie piense en Diana en azul -pese a que fue el color que escogió en la pedida- porque su nombre ha quedado ligado a la historia en negro. En negro en el baile con Travolta en la Casa Blanca (que para mí es la eternidad de Diana), el negro con que se presentó en palacio como prometida de Carlos haciendo sonrojarse a todo el mundo (le reprendieron por ello), el negro ajustado que se apodó "jódete" tras su separación del príncipe Carlos y el negro del funeral de Versace. Sin embargo, a mí me gusta también Diana en azul. Con joyas originales o con un vestido lencero de Galliano.

Con Diana me pasa como con la Garbo, supongo que ella querría vivir, claro, pero no envejecer en público.

sábado, julio 14, 2012

Cool And Chic

Seis. Estaba convencida de que eran cinco y, no, son seis. Uno, dos, tres, cuatro, cinco y ¡seis!. Cuando empecé a escribir este blog, un amigo me  preguntó qué iba a hacer con él cuando pasara el tiempo. Bueno, el tiempo pasa. Este año se cumple el quince aniversario de la muerte de Gianni Versace. Versace fue sensacional. No hay palabras, es el diseñador -El Diseñador De La Imagen-. Alexander McQueen e Yves Saint Laurent también han dejado de hacer historia en la moda. Saint Laurent, durante una época, lo hizo todo. Todo. Trabajó en Dior a la muerte del propio Christian Dior, un maestro con el que se entendía sin necesidad de hablar. Dior y el argelino eran igualmente supersticiosos pero, mientras a Dior le mató un bombón -¿una sardina?-, a Yves Saint Laurent fue la edad, el paso por el frente, la adicción a las drogas y el tiempo. McQueen se suicidó. Consideraba que en sus colecciones se veía su mente. Piratas, psiquiátricos, báquides, basura, indianos, sirenas, ángeles...
Valentino se despidió de la moda. Fue él mismo quien decidió que su casa continuara en manos de otro, esa decisión ya la tomó YSL cuando hizo aparecer de la nada a Tom Ford y bien que se dedicó a criticar su trabajo. Inevitable. Valentino criticó salvajemente a Alessandra Fachinetti, su sucesora, hasta el punto de que fue despedida ipso facto. Ahora la firma la ha comprado la familia de la jequesa Mozah de Qatar, considerada una de las mujeres más elegantes -mejor vestidas- del mundo. El dúo de diseñadores que tienen ahora en las manos Valentino (Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Picchioli) han conseguido -ahogando todo lo que Valentino fue (y no, esto no es una crítica)- que la firma venda más. Y Valentino no les critica. Bueno, algo harán bien, digo yo.

YSL y Lagerfeld ganaron el concurso que les hizo aparecer en el panorama de la moda parisina el mismo año. Lagerfeld continúa con su carrera a día de hoy. Nada tiene que ver con lo que antes hacía, nada tiene que ver con aquellas maravillosas Claudias que paseaban en Chanel como valquirias. Nada. Lagerfeld aburre en su decadencia. Pero -sí, lo reconozco- Lagerfeld sigue teniendo su punto. Y le echaremos de menos cuando no esté en la moda. El tiempo no ha tenido nada que ver con que Lacroix ya no diseñe. Es el dinero. Que viene a ser lo mismo, más o menos porque el resultado es peor que si estuvieras muerto. Puedes y no puedes a la vez, fascinante. En el caso de Galliano, lo fundamental, es que ya no diseña. Todo lo demás, da igual.

En realidad, todo da igual. Pero aquí seguimos. Y que el tiempo se nos lleve cuando quiera.

lunes, julio 18, 2011

Un Cuento De Hadas


Un cuento de hadas, dice Natalia Vodianova. Casi como La Cenicienta, casi como La Bella y la Bestia, casi como La Dama y el Vagabundo, casi como... Rapuncel. La historia de Natalia Vodianova es igualmente bella. Una hermosa niña sacada de las frías estepas de Rusia donde la nieve y el hielo endurecen los corazones fue consciente, en medio de la pobreza, la desolación y la soledad, de su radiante belleza llena de ilusión, fugacidad y de un halo de oscura perversión. Natalia Vodianova es Caperucita Roja, una princesa, una reina y una ninfa. Le da la mano a Valentino y convence a sus amigos diseñadores de que diseñen un vestido sacado de los cuentos de hadas atávicos, se le haga un libro de fotos y se publique. Con la velada, con subasta incluida, se esperó recaudar -al final de la HC- fondos para hacer parques en la Rusia natal de Vodianova. A veces, alguien nos hace creer en los cuentos de hadas ... por mucho que, a veces, su vida, sea una vida perra... porque es cierto eso de que donde hay ruina, hay ascensión.

jueves, julio 14, 2011

Cool And Chic



Uno. Dos. Tres. Cuatro. !Cinco? Cinco años ya con este blog en medio de momentos bochornosos, instantes encantadores y de la historia, al fin y al cabo, somos historia. Normalmente los aniversarios son aduladores pero quizás se pueda hacer una excepción. Yo acuso, y yo, y yo... Me acuso a mí misma de muchas cosas y veo en este blog carencias evidentes, olvidos terribles, ausencias notables y faltas que me hacen sonrojar. También veo cosas buenas pero eso lo aparco. Debo decir que, como todo el mundo sabe, los blogs están pasado de moda. ¿Y qué?.

Acabada la semana de Alta Costura de París con cada vez más urgencia en la boca, es evidente que no hay nada nuevo bajo el sol. Unos entran, otros salen y al final, año tras año, es idénticamente lo mismo. Tom Ford que no es, a diferencia de muchos, santo de mi devoción, trata de cambiar un poco las cosas como ya hizo cuando entró en Gucci aunque, en mi opinión, Tom Ford es demasiado Yves Saint Laurent y, lo que importa, es que todo lo que hace ya lo hice Yves, antes y mejor. Tom Ford me deja fría. Tiene ropa preciosa, un concepto inserto en su mente y no niego que es un buen especialista del marketing. Tiene un concepto que encaja con la filosofía de nuestra moda, esa en la que se abre un blog cada minuto -o más- y la mitad se cierran en menos de un año.

Ahora, Ford, le ha dado la vuelta a la sartén para seguir teniéndola por el mango, por supuesto. No quiere fotos, no quiere que sus colecciones se vean en todos los sitios ni que todas las estrellas las luzcan. Quiere privacidad e intimidad, algo que, por cierto, descubrieron al final de la Edad Media los nobles y que causó más estragos que la tan cacareada Guerra de los Cien Años.

De repente, todos los conectados tras las pantallas del ordenador se sorprenden ¿cómo es posible que llevemos ropa que salió a las pasarelas ayer, que aún no ha salido, en marzo la de verano, en febrero un entretiempo futuro y en invierno vayamos de tirantes? En eso parece basarse la nueva propuesta de Tom Ford. Y, también en una europeización extrema que siempre ha caracterizado al diseñador aunque, sí, Tom Ford es americano hasta las trancas. Y, como decía Oscar Wilde, los americanos son ese pueblo que recuerda que en Roma se compraron unas medias.

Por eso, yo acuso.

Sobre todo acuso de que no conocemos la historia y que, por ello, estamos condenados a repetirla. Lo que hoy vivimos, ya se vivió en la Belle Epoque. Chanel lo vivió y Chanel se lo cargó. Pero, soy de la opinión que hay que echar el muerto al hollo y el vivo al bollo. Aún así, aunque me maravilla el fenómeno de la moda actual, los millones de blogs de moda, las páginas ¿especializadas? y los portales de Alta Moda que abren un nuevo mundo tan increíble que es, precisamente, difícil de creer y, aunque, hay blogs maravillosos en los que uno no puede dejar de maravillarse del buen gusto, la hondura de la sabiduría de sus autores y de la generosidad que los lleva a escribirlos, no queda más remedio que acusar.

Empiezo yo, claro.
Este blog me deja fría muchas veces. No pasa nada.
El resto de la blogosfera y de Internet en general me da tan igual como muchas revistas.

Vogue USA se va al carajo poco a poco, Vogue París vive momentos de contricción, Vogue España no sabe si es una Voguette cuando el furor se ha pasado o si ser original es lo más -ja- y Vogue Italia es tan inestable como bailar sobre un volcán. La crisis económica está convirtiendo nuestro mundo en algo similar al de los Años 20. Mucha pompa y mucha miseria. No digo pobreza solo, digo miseria. Es como si todo ese aire mágico de Vogue y de la moda en general -y la Alta Costura en particular-´se estuviese esfumando a pasos agigantados.

La nostalgia no vale nada.
Por eso precisamente hay que acusarse.
Yo acuso, la primera a mí.
Y por eso, les digo:
"abran los ojos, nos espera un mundo de oro pero hay que ayudar a levantarlo".
¿Dispuestos?
Pues qué demonios, se ha abierto la veda.
A ver si así entramos en calor y dejamos de vivir en este apático frío. Yo la primera.

viernes, febrero 11, 2011

Aniversario


Hoy, hace un año que murió Alexander McQueen.
Ahorcado, tras la muerte de su madre, se quedó con los ángeles del alma.
Aunque, seamos sinceros, no siempre fue así. Muy atormentado sacó a sus modelos en un psiquiátrico paranoico asfixiante. No hay calma en la tormenta.
Escojan ustedes donde mora,
escoged el cielo o el infierno.

martes, enero 04, 2011

Reyes


Es gratificante recibir regalos.
Sin duda.
Lo más significativo de las grandes marcas de lujo es la forma de envolver.
En Hermés es todo naranja.
En Chanel, el papel de seda blanco y negro, la cinta estampada y la bolsa rígida son la clave.
Y en Cartier hace años envolvían los accesorios de oro con pétalos de rosa y canela.

Y bueno, si todo el mundo sabe que el mejor regalo viene en la caja más pequeña... la azul de Tiffanys es, sin duda, la mejor.

martes, diciembre 28, 2010

2010


Llega Ford, se va Carine de Vogue Paris y se acaba una década. The Sartorialist sigue en la cresta de la ola mientras que los 60, las mujercitas de Mad Men, Jackie Kennedy y el Swinging London se convierte con los mods en el epítome de la modernidad. El lujo sufre un golpe cuando Jean Paul Gaultier firma su salida de Hermés y cuando la crisis económica sentencia el fin de las grandes agujas españolas como Berhanyer que cierra su taller. Audrey Hepburn sigue Desayunando con Diamantes, aunque cada vez mirando más lejos al atrás y Alexander McQueen se suicida diciendo que sueña con ángeles pero que no puede más.

Y si a la Belle Epoque le sucedieron los años 20...
Miuccia Prada propone una revisión de esa década prodigiosa.

sábado, octubre 23, 2010

Un Siglo Del Ritz De Paris


Fue Paul Iribe el que vconvenció a Chanel de que se fuera a vivir al Ritz de París. Quién sabe porqué o, quizás sea muy fácil saberlo. Además, al bar del Ritz iban todas las modelos -muy bellas- (y peinadas igual que Coco) a tomar algo todas las noches. Chanel diría antes de morir que el Ritz era el lugar donde se hacían los sueños.

Aún no es tarde para ir al Ritz.

Los hoteles tienen esa cosa que... uno no sabe si es de apreciar o de repeler. Pero siempre es agradable saber que es el primer día que se llega o el que se vuelve a casa. Si se trata de vivir la atmósfera del París nocturno antiguo, no hay otro sitio.

Y siempre está bien celebrar un aniversario con champagne.

viernes, septiembre 10, 2010

El Espíritu De NY


Empieza la Semana de la moda de Nueva York. Por una vez, no es Briant Park, así que no habrá tiendas de esas blancas ocupando el lugar y las modelos no correrán entre entusiastas de la moda, turistas genéricos y redactoras con mechas de Vogue. Esta vez es en el Lincoln Center, sin árbol de navidad se sobreentiende, pero con más innovación que nunca. Algunos hombres de negocios, muchos periodistas, alguna celebritie y Anna Wintour que, al final es quien manda, aka quien corta el bacalao.
Cuando empieza Nueva York, la excitación llega. Las tiendas de ropa nos surten de tendencias pero todo, aún la nueva temporada, tiene un aire de vieja temporada. Entrar, salir, pagar y demás. Aquí todo es diversión. Ver, tocar, flash y beber champagne entre un gritito, un taxi que acelera y un montón de asistentes histéricos, de publicistas sonrientes y de RRPPs. Qué se le va a hacer.
Cuando llega a España "Peyton Place", la gente comprende mejor a Estados Unidos. Pero Nueva York no es Estados Unidos, tampoco Europa, no se crean. Nueva York tiene mucha, mucha, energía lo que, en parte, evita que tenga que ser bella. Es una ciudad llena de rascacielos, de azoteas que tocan el techo, de gente frustrada, de estrellas que visten de negro, de gente normal, de ricos, de pobres y de todo lo que hay en cualquier ciudad.
Cuando empieza la semana de la moda, todos sabemos lo que vamos a ver. Ropa bonita. Fácil. Divertida. Que se vende extraordinariamente bien. Por ahí Oscar de la Renta, por ahí Ralph Lauren. Algo de DKNY, algo de Alexander Wang-hum, Altuzarra vestido de Tom Ford -hum?- y princesas en Marchesa. Nuevas ricas en Michael Kors, colorido pastel en BCBG. Buenas chicas en Carolina Herrera y todas esas cosas.
¿Y qué?
Con sus prendas, uno puede soñar sobre un tejado.

miércoles, julio 14, 2010

Cool & Chic


Un. Dos. Tres. Cuatro. Nos hallamos ante el umbral de las preguntas fundamentales tras haber desarrollado la suficiente vanidad y la suficiente conciencia en cuatro años de fascinación abierta por la era digital.

¿Quién soy?,
¿Adónde voy?,
¿De dónde vengo?

Para responder a quién soy a veces tenemos que buscar en nuestro pasado porque como dice Wilde, "sólo las mujeres con pasado tienen futuro". A veces sólo somos nosotros mismos, pero para darnos cuenta tenemos que vivir las vidas de los otros. Aunque, como dice Sartre, sean un infierno. La otreidad misma siempre lo es, ya que en ella reside el darse cuenta de que "rechazamos en los demás lo que no nos gusta de nosotros mismos".

¿Quién soy? dice el profeta. Criatura de los hombres devorada, a partes iguales, por las llamas de mi pasado y de mi futuro. Tras las bajas pasiones, asciendo al quitar el peso como un globo que se abre camino entre los cielos. Como le pasa al jovencito Dorian Gray, quito la vanidad, y hallo cómo "curar el alma por los sentidos y los sentidos por el alma".


Y me doy cuenta que eso es adónde voy.


Sencillamente voy, como dice Saint Exupery "tras aparecer en el destierto, siendo libre porque alguien me ha indicado el pozo donde calmar mi sed" y, al menos, espero que sea con paso honesto aunque uno se permita de vez en cuando, un vicio. Voy como ser humano, como "bípedo implume", como "mono desnudo" y, para ello culmino vistiéndome. Encuentro en mi instinto el origen del espíritu y la materia y la culminación del arte al que me consagrado: moda.

Voy caminando por el abismo de la hoguera de las vanidades para saber dónde se halla el precipicio por muy bello que sea. Busco en la juventud el camino hacia el infinito, aunque sea con instintos encontrados y el intento, quizás inútil, de aunar esplendor y decadencia.


Porque si los hombres tienen cuerpo de hombres, tienen alma de dioses y a ellos pertenece, en primera instancia lo divino y lo humano. Y lo divino brilla en las tempestades del lujo y lo sublime.


Pero una vez encontrado el camino que uno desea marchar, lo duro es seguirlo.
¿De dónde? y, ¿para qué?

¿Con que fin en la ruleta de la fortuna y el eterno retorno que dice noche cuando quiere decir día?


Venimos del sueño como dice Calderón "y entonces la vida es sueño y los sueños, sueños son" y entremezclamos los tormentos y las ascensiones como Caravaggio pinta santos de baja estofa y vírgenes que eran putas ahogadas en el río.


Venimos de otra historia, realmente, una que idolatra y venera a la mujer con toda su maravilla de dadora de vida que, como sabe el matricida Orestes, es exigente como una madre pues sólo ella da el beso de la vida y el de la muerte que sabe a madre. A brazos que reciben y a alma que sena.


Podría ser cualquiera Orestes, un cualquiera como McQueen por ejemplo que tras ser amado y querido, vive en un tormento y al siguiente segundo se da cuenta de que la novia no es la muerte sino la madre amada y estrecha lazos con su alma que es vida y es muerte ya que se unen por la regeneración.


Venimos de nosotros mismos, constatamos.


No importa tanto hacia dónde vamos, como ir con paso firme.


Porque nosotros sabemos que nuestra madre, moda, vida y muerte, no nos ha abandonado.


¿Hijos de los hombres?
De sus mujeres, amigos.