Lo interesante de Vogue es que trata de la belleza pero, en muchas ocasiones, también de la fealdad e, incluso, de lo relacionado con el adjetivo inglés "insane". Es difícil traducir el concepto "insane" en español, sería algo como "demente" pero en realidad no se trata de eso. Yo creo que es más bien algo o alguien "sin juicio" o, parafraseando las malas traducciones de Jane Austen, sin sentido ni sensibilidad. Hay mucha belleza, muchas chicas guapas, mucha ropa bonita, mucho estilo y mucho glamour entre las páginas de Vogue pero también hay algo que hace que Vogue sea la Biblia de la moda y que revistas como Harper´s Bazaar, Elle o el equivalente local (Marie Claire, Telva y demás) y es la fantasía, eso que Grace Coddington tanto hecha de menos hoy en Vogue (y eso hace que sus editoriales sean los mejores, claro). Vogue son chicas y aviones, modelos con plumas de maribú, un toque grunge, un toque punk, un toque hortera, locas de los gatos, mujeres engañadas, maniquíes que parecen humanos, ilustraciones extrañas, glamoamazonas, dominatrix, sirenas en el agua, porno de los 70 y ligueros, abrigos de piel de 100.000$, la Loren y cosas como las Amish de Meisel. Y eso, y no las cosas de pasarela y el auge y caída de las modelos (o de las estrellas de cine) son lo que en el libro se bautizó "Beauty in Vogue". Una belleza peculiar.
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lunes, octubre 21, 2013
miércoles, mayo 29, 2013
Heno, Inés Sastre Y Vogue España
Las portadas de Vogue España dejan bastante que desear incluso a día de hoy y pese al pistoletazo hacia la creatividad que supuso el desembarco en España de la edición peninsular del Harper´s Bazaar. Sin embargo, entre sus páginas, la edición española de Vogue ha dejado varios tesoros. Uno de ellos, este reportaje de Inés Sastre, maravillosamente guapa, en la hierba, en el heno... en un reportaje americano al 100% y más que digno de la edición principal de Vogue: Vogue USA porque lo tiene todo: el niño que juega, la cultura de masas, el heno y el trigo, las mujeres ricas, la cotidianeidad disimulada y glorificada y la Alta Costura a medias provocadora, a medias autoirónica. No importa que aún no sea verano si hay verano en las imágenes... y magia, esa magia maravillosa de la fotografía.
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