domingo, enero 06, 2013
Pulcritud
lunes, octubre 08, 2012
Roland Barthes
Si analizamos desde ese punto de vista lo que significa la moda, obtendremos algo muy distinto de lo que en principio habíamos imaginados. Nos vestimos para los otros dijo Schiaparelli y, señaló que, especialmente, las mujeres se visten para dar envidia a las otras mujeres. La moda femenina, la industria más potente del mundo, se basa en el deseo. No en un deseo positivo -estar guapo, estar bien, ir acorde con el espíritu de los tiempos, mantener el capitalismo y el empleo o lo que sea- sino por un deseo más bien de un tono verde envidia: ser mejores de lo que somos y ser mejores que los demás.
Todos los creadores visualizan un prototipo de mujer, una especie de arquetipo físico-psicológico para el que diseñan. Muchos hablan de su madre como inspiración aunque rara vez esa progenitora coincide con su mujer ideal. Sin embargo, cuando una clienta compra una marca, podemos afirmar que se identifica o busca identificarse con el espíritu de la marca.
Cuando una mujer lleva un vestido rojo, probablemente, quiera ser una mujer Valentino. ¿Qué es eso? Una mujer con la vida resuelta en cuanto a lo económico y con un abanico de posibilidades delante de ella que probablemente se inspira en aquella desconocida radiante que destacaba sobre el resto, vestida de rojo, en la Ópera. La dama misteriosa. Este es el cuento del seductor seducido. Cuando, en vez de Valentino, escoge, por ejemplo, Stella McCartney la ecuación es sencilla. Stella McCartney diseña para ella misma. Una generación cuyos padres partieron los 60s y los 70s, modernos, preocupados por la vida sana y el ecologismo pero también por ser cool e ir a la moda. O sea, un poco como John Lenon pero si la pesada de Yoko Ono. En los años 30s, por ejemplo, las señoras de Chanel eran libres, elegantes y muy bellas. Todas eran un poco remedo de la propia Coco Chanel que se hizo su moda como "Robinson su cabaña", a medida que las necesidades iban surgiendo porque Chanel diseñaba según veía, conocía y precisaba. En cambio, las chicas de Schiaparelli eran modernas, surrealistas y divertidas. Duraron poco. Pero también las de Chanel. Todo muy en la "onda" de los efímeros tiempos de entreguerras.
La moda, señores, semiótica: significados e información. Piensen un poco en sus referentes estéticos y en su armario. Quizá sean sus sueños -o sus pesadillas-. Tranquilos, tiene fácil arreglo: Z...a...r...a!.
lunes, marzo 28, 2011
Lucha De Clases
viernes, junio 25, 2010
Desintoxicar(se)
martes, mayo 18, 2010
Adicciones

viernes, abril 30, 2010
viernes, marzo 26, 2010
Sensualidad, El Disipado Ajetreo Del Turista

viernes, marzo 12, 2010
Compatibilidad
B.- ¡Porque no querría juzgarle injustamente! Nuestros defectos
no armonizan: yo soy miope y desconfiado, y él lleva indistintamente
diamantes falsos y diamantes verdaderos.
Qué díficil tema el de la compatibilidad. El de con quién sí y con quién no conectamos o el de con quién o cuándo vibramos. Qué díficil es comprender el mecanismo del alma, el lento sigilo por el que se conquista un corazón, el desbocado latir del corazón sin freno, sin caja de revoluciones y sin velocidades, el inconcebible ardor fruto de la casualidad, del destino, del ahora, del ya mismo, del presente, de nosotros, del misterio, de lo desconocido, de la grandeza, de la magia que nos sobrecoge y nos hiela el corazón y los pliegues más secretos de nuestra recóndita intimidad.
viernes, noviembre 27, 2009
Absolutismo
lunes, noviembre 16, 2009
Monstruos
miércoles, marzo 04, 2009
Instrucciones Para Dar Cuerda A Un Reloj

martes, enero 06, 2009
miércoles, diciembre 03, 2008
Moda, Frivolidad O Esencia

Podríamos definir la moda en la actualidad, y las tendencias, como la respuesta frívola y postmoderna a las teorías presocráticas de Heráclito y Parménides. “El cambio es lo único que perdura” frente a “la realidad única y constante”. Para Heráclito podríamos vislumbrar el presente de la moda como un flujo en el que la realidad y, la creatividad corren a la par dando lugar a lo nuevo, a lo cambiante y, a lo dinámico. Una dualidad original en la que, la constante es, la novedad. El fenómeno es tan actual como los propios movimientos que recorren las pasarelas y las marcas que dictan que el presente está auspiciado por la multiculturalidad, la creación de universos paralelos dentro de un mundo con señas de identidad o el enmarcamiento de pautas contemporáneas y técnicas nacidas ayer con el pasado revisado. Lo nuevo es lo antiguo pero, es nuevo. Siempre nuevo como hacen, por nombrar un par de ejemplos que lo dominan con maestría Galliano o Ghesquiére creando, a partir del pasado, un mundo nuevo.
Como contrapunto y, a la vez, como análisis irreconciliable y simultáneo de la moda actual podríamos citar la filosofía de Parménides basándonos en que la realidad es una constante y, el “ahora” es una ilusión pues todo permanece y, el presente es pasado. La moda podría ser un deja vu constante: un regreso a lo antiguo, a lo pasado y, una evolución sobre lo que ya existe. Un camino fijo que, avanza al ojo inexperto pues, la duración de las tendencias es cada vez menos al contrario que, su número volviendo a su vez al pasado y a lo ya caduco. Entre el vintage de la actualidad de nuestro presente y lo antiguo que ocupa nuestros armarios, ¿hay un abismo?. O, quizás no tanto.
Diría también Parménides que “sólo la nada lo destruye todo”. Es cierto. La moda es, pues, una ciencia social, un análisis del alma humana a través del aspecto físico que es el plano más terrenal de nuestra realidad, del clásico “arjé” pero, también es el aspecto vacío, caduco y superficial. La nada de Parménides, su nada destructora es pues la ignorancia de los sentidos frente a la inteligencia del logos griego. Podríamos decir entonces que la moda es una fiera vacua, yerma y vacía pero a la vez fecunda, artística e historia viva. La moda es frivolidad y, es filosofía. Diría Tales de Mileto que la realidad es una mezcla de permanencia y cambio; la “aletheia” de la moda, su verdad, sería pues que el argé es la explicación de nuestra sociedad. ¿Frívolo principio y frívolo final? Hay un abismo hasta la frivolidad y, es frívolo meramente.
Eso es la moda…
jueves, noviembre 20, 2008
I Shop Therefore I Am

La moda se crea como una repulsión, un castigo. Éso es el vestir. Y, no lo digo yo, lo dice el best seller por excelencia, la Sagrada Biblia con la primera empresa del mundo, la Iglesia Católica, como abanderada y secundando la moción. Me he acordado de aquella máxima de Barbara Kruger que, como Duchamp, atacaba al modelo desde dentro.
Que alguien luego diga que es estúpida y le demostraré lo contrario.
¿Atacamos el sistema con el mismo sistema?
miércoles, noviembre 05, 2008
El Arrianismo, El Otro Credo
En el streetstyle, me reservaré mi opinión, está claro. ¿Todo vale? La individualidad arrasa pero siempre malentendedida en la socialización del ego y de la vanidad. ¿Vanidad popular?, ¿Individualismo para todos?, ¿Ego democratizado? De verdad, ¿vale todo? Eso hace pensar el sistema, que todo vale. Cuando en realidad sólo hay una tendencia, con pequeñas estridencias o vibratos pero, una. Una, engendrada y no creada. Y menos "Yo" y más "El Pueblo". Esa mal entenedida democracia... Y no lo digo yo, lo decía Aristóteles, nada de democracia, que sea polieteia pero claro, esto es un blog de moda y, ya se sabe, criaturas de cabellos largos y pensamientos cortos... ¿No?
viernes, septiembre 12, 2008
New York, New York

Me gusta Nueva York por esas puesta de sol,
Me gusta Nueva York porque está llena y vacía,
Me gusta Nueva York porque sabe a melancolía, a sueños, a fracasos, a aspiraciones y a dolor.
Me gusta Nueva York porque es tan sincera que desgarra,
Me gusta Nueva York porque es hermosa, de hielo, de cristal, de ladrillo, de madera,
Me gusta Nueva York porque sé que allí estarás tú,
Me gusta Nueva York por todo eso.
Me gusta Nueva York porque me es desconocida,
Me gusta Nueva York porque sé que hay una ventana blanca con cortinas pesadas de salón,
Me encanta Nueva York.
Tan lejana, tan amada, tan perdida, tan extraña, tan suya, tan propia, tan ajena.
Someday...
Algún día, querida, lo sé.
sábado, septiembre 06, 2008
El Bolso

Para mí, el bolso es un bolso. Sin más. O con mucho más. Probablemente podría decir muchas cosas -la mayor parte ciertas, claro- sobre el bolso. Un recorrido por su historia sería útil e ilustrativo pero no tengo ganas. Me quedo con decir que para Freud, el bolso era el útero femenino externo. Y que, Anna Karenina, tira su bolso de terciopelo rojo antes de arrojarse a las vías del tren. Y, todo el mundo sabe que, con el bolso destrozado acaba la vida de la protagonista.
Y ahora es cuando os cuento que nunca uso bolso. Que solamente uso carteras de mano, día y noche, y que no me hace falta nada más. Y que si tengo que llevar algo más siempre consigo que me lo lleve alguien. Es como servir agua en un vaso, nunca me he servido un vaso de agua. Ya, ya lo sé, soy extraña en eso. Pero, otras cosas tendréis vosotros y yo no digo nada.
viernes, agosto 22, 2008
No Es Época Para La Grandeza
martes, agosto 12, 2008
¿Cómo Sería Judas De Dios?









Un mundo con Judas de Dios podrías ser interesante. Algo así como Studio 54, gruesas puertas, muros de cemento, una larga lista VIP y un cordón de terciopelo rojo que abre, o cierra, las puertas al cielo. Nada de San Pedro, de nubes, de puertas doradas, de túnicas blancas y de alas de algodón con aureolas doradas. Yo creo que el problema de la Iglesia es que ya no sabe vender bien las cosas. ¿El demonio? Rojo, con tridente, un Baco endemoniado. Eso vende. ¿El cielo? Cuatro nubes y túnicas blancas. Si hombre, claaro. Eso es una mierda. Cuando mejoren el cielo, me apunto. Queda dicho. Y, por favor, nada de pobretonas con 2.55 y famélicas por no comer fruta. Porfavoroslopido. Judas de Dios puede ser interesante. O quizás no pero, esto me está gustando.







