Mostrando entradas con la etiqueta Filosofía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Filosofía. Mostrar todas las entradas

domingo, enero 06, 2013

Pulcritud



Hay un proverbio chino que dice "la gente se arregla todos los días el cabello, ¿por qué no el corazón?". Me recuerda a ese pensamiento sobre que "la belleza es la perfección del alma"

lunes, octubre 08, 2012

Roland Barthes

Kate Moss de John Galliano en el número de Octubre de Vogue USA de 1999.

Roland Barthes es conocido por analizar el rostro de Greta Garbo como si fuera una máscara africana o una calavera azteca, quizá una momia egipcia. Sin embargo es un filósofo que no se ha limitado a la belleza por sí misma, esa belleza de Garbo que trascendía la pantalla. Greta Garbo era la gran estrella de los 30s, la dama del cine por excelencia, aunque la gente opinaba que Marlene Dietrich -Goebbels la adoraba aunque sin ningún tipo de reciprocidad- tenía mejores piernas. 

Sin embargo, Rholand Bartes no se hizo famoso sólo por eso ya que también se dedicó a reflexionar sobre la moda. Así dijo: "se sabe que la vestimenta no expresa a la persona sino que la constituye. O más bien es sabido que la persona no es otra cosa que esa imagen deseada en la que la prenda nos permite creer".

Si analizamos desde ese punto de vista lo que significa la moda, obtendremos algo muy distinto de lo que en principio habíamos imaginados. Nos vestimos para los otros dijo Schiaparelli y, señaló que, especialmente, las mujeres se visten para dar envidia a las otras mujeres. La moda femenina, la industria más potente del mundo, se basa en el deseo. No en un deseo positivo -estar guapo, estar bien, ir acorde con el espíritu de los tiempos, mantener el capitalismo y el empleo o lo que sea- sino por un deseo más bien de un tono verde envidia: ser mejores de lo que somos y ser mejores que los demás. 

Todos los creadores visualizan un prototipo de mujer, una especie de arquetipo físico-psicológico para el que diseñan. Muchos hablan de su madre como inspiración aunque rara vez esa progenitora coincide con su mujer ideal. Sin embargo, cuando una clienta compra una marca, podemos afirmar que se identifica o busca identificarse con el espíritu de la marca.

Cuando una mujer lleva un vestido rojo, probablemente, quiera ser una mujer Valentino. ¿Qué es eso? Una mujer con la vida resuelta en cuanto a lo económico y con un abanico de posibilidades delante de ella que probablemente se inspira en aquella desconocida radiante que destacaba sobre el resto, vestida de rojo, en la Ópera. La dama misteriosa. Este es el cuento del seductor seducido. Cuando, en vez de Valentino, escoge, por ejemplo, Stella McCartney la ecuación es sencilla. Stella McCartney diseña para ella misma. Una generación cuyos padres partieron los 60s y los 70s, modernos, preocupados por la vida sana y el ecologismo pero también por ser cool e ir a la moda. O sea, un poco como John Lenon pero si la pesada de Yoko Ono. En los años 30s, por ejemplo, las señoras de Chanel eran libres, elegantes y muy bellas. Todas eran un poco remedo de la propia Coco Chanel que se hizo su moda como "Robinson su cabaña", a medida que las necesidades iban surgiendo porque Chanel diseñaba según veía, conocía y precisaba. En cambio, las chicas de Schiaparelli eran modernas, surrealistas y divertidas. Duraron poco. Pero también las de Chanel. Todo muy en la "onda" de los efímeros tiempos de entreguerras.

La moda, señores, semiótica: significados e información. Piensen un poco en sus referentes estéticos y en su armario. Quizá sean sus sueños -o sus pesadillas-. Tranquilos, tiene fácil arreglo: Z...a...r...a!. 

lunes, marzo 28, 2011

Lucha De Clases


La lucha de clases, amigo Marx, se resume en esto:
"Los ricos venden Nikes para comprar droga y los pobres venden droga para comprar Nikes".
13.99

viernes, junio 25, 2010

Desintoxicar(se)


Me estoy acordando de que la moda es mujer.
La filosofía es mujer.
La provocación es mujer.
Y la visten los modistos.
Los historiadores.
Los filósofos.
Y la sueñan los hombres.
Pero es que, amigos, la forma es mujer.

martes, mayo 18, 2010

Adicciones


Las hay a cientos. Como de casi cualquier cosa.
Pero bueno, a veces más nocivas y todo.
Aunque es extraño, supongo, que tan unido esté el mundo de la moda al de la tontería y que nadie me venga con la estética que es externa y por tanto, carente de neuronas, porque no tiene nada de frívolo la materia.
Debe ser eso del medio y tal de Darwin...
¿No?
De que una mutación muchas veces da una especie propia.
Ay.

viernes, marzo 26, 2010

Sensualidad, El Disipado Ajetreo Del Turista




Los turistas tiene que ser sensuales. Necesariamente deben tener ese misterio que tienen que tener los lugareños y saber fundir arte y gracia, ingenuidad y perversión en su viaje. En su pequeño tour por el mundo a conocer pecados que no habían conocido y a cometer arrogancias y tonterías que nunca se habían planteado.

Es el único ajetreo que se permiten. Tienen esa cosa pequeñoburguesa -pero qué deliciosa- de las vacaciones pagadas y la diversión -casi- por obligación y sólo se permiten pequeños toques, destellitos, de felicidad. Los turistas se me hacen estrellas que refulgen un poquito y al segundo siguiente se me apagan.
Su noche, efectivamente, es estrellada y al segundo siguiente es oscura, negra como el alma. Las vacaciones son todo bajas pasiones, no hay más forma de verlo, un helado, un vestidito de YSL, un amorío de verano, un amor indefinible que acaba teniendo más que definición punto final...
Otra forma más de frivolidad. ¿No?, ¿A que sí?

viernes, marzo 12, 2010

Compatibilidad


A. -Pero ¿por qué evitas a ese gran hombre?
B.- ¡Porque no querría juzgarle injustamente! Nuestros defectos
no armonizan: yo soy miope y desconfiado, y él lleva indistintamente
diamantes falsos y diamantes verdaderos.
Nieztsche

Qué díficil tema el de la compatibilidad. El de con quién sí y con quién no conectamos o el de con quién o cuándo vibramos. Qué díficil es comprender el mecanismo del alma, el lento sigilo por el que se conquista un corazón, el desbocado latir del corazón sin freno, sin caja de revoluciones y sin velocidades, el inconcebible ardor fruto de la casualidad, del destino, del ahora, del ya mismo, del presente, de nosotros, del misterio, de lo desconocido, de la grandeza, de la magia que nos sobrecoge y nos hiela el corazón y los pliegues más secretos de nuestra recóndita intimidad.
Y más cuando jugamos por el aspecto en un juego en el que no compartimos reglas ni motivaciones. Decimos tanto que asusta lo que se puede saber, lo que podemos sugerir, lo que no sabemos que decimos. Hay hábitos que deben cambiar pero... ¿cómo? y, aún mejor, a ¿qué?.

viernes, noviembre 27, 2009

Absolutismo


La corona del Kaiser.

Luego dicen que Karl Lagerfeld es un tirano...

Con golosinas así como para tener los pies en la tierra

lunes, noviembre 16, 2009

Monstruos


Nieztsche decía que "no se puede luchar contra los monstruos sin covertirse en uno".

Tenemos lo que nos merecemos.
Y menos llantos, geniecillos....

Que, como decía Ghandi "conviértete en el cambio que quieres para el mundo."

Ay qué bonito es lloriquear...

miércoles, marzo 04, 2009

Instrucciones Para Dar Cuerda A Un Reloj


Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

Julio Cortázar.

martes, enero 06, 2009

miércoles, diciembre 03, 2008

Moda, Frivolidad O Esencia


Para los antiguos griegos el mundo era un gran animal que respiraba. Si nuestra sociedad representase el ahora siguiendo el mismo patrón, veríamos cómo el animal tomaría esencia de bestia, de monstruo insaciable, sediento y, cómo, la naturaleza de su ser sería el consumir sobre la necesidad rezando el mantra del “consumo luego existo”.

Podríamos definir la moda en la actualidad, y las tendencias, como la respuesta frívola y postmoderna a las teorías presocráticas de Heráclito y Parménides. “El cambio es lo único que perdura” frente a “la realidad única y constante”. Para Heráclito podríamos vislumbrar el presente de la moda como un flujo en el que la realidad y, la creatividad corren a la par dando lugar a lo nuevo, a lo cambiante y, a lo dinámico. Una dualidad original en la que, la constante es, la novedad. El fenómeno es tan actual como los propios movimientos que recorren las pasarelas y las marcas que dictan que el presente está auspiciado por la multiculturalidad, la creación de universos paralelos dentro de un mundo con señas de identidad o el enmarcamiento de pautas contemporáneas y técnicas nacidas ayer con el pasado revisado. Lo nuevo es lo antiguo pero, es nuevo. Siempre nuevo como hacen, por nombrar un par de ejemplos que lo dominan con maestría Galliano o Ghesquiére creando, a partir del pasado, un mundo nuevo.

Como contrapunto y, a la vez, como análisis irreconciliable y simultáneo de la moda actual podríamos citar la filosofía de Parménides basándonos en que la realidad es una constante y, el “ahora” es una ilusión pues todo permanece y, el presente es pasado. La moda podría ser un deja vu constante: un regreso a lo antiguo, a lo pasado y, una evolución sobre lo que ya existe. Un camino fijo que, avanza al ojo inexperto pues, la duración de las tendencias es cada vez menos al contrario que, su número volviendo a su vez al pasado y a lo ya caduco. Entre el vintage de la actualidad de nuestro presente y lo antiguo que ocupa nuestros armarios, ¿hay un abismo?. O, quizás no tanto.

Diría también Parménides que “sólo la nada lo destruye todo”. Es cierto. La moda es, pues, una ciencia social, un análisis del alma humana a través del aspecto físico que es el plano más terrenal de nuestra realidad, del clásico “arjé” pero, también es el aspecto vacío, caduco y superficial. La nada de Parménides, su nada destructora es pues la ignorancia de los sentidos frente a la inteligencia del logos griego. Podríamos decir entonces que la moda es una fiera vacua, yerma y vacía pero a la vez fecunda, artística e historia viva. La moda es frivolidad y, es filosofía. Diría Tales de Mileto que la realidad es una mezcla de permanencia y cambio; la “aletheia” de la moda, su verdad, sería pues que el argé es la explicación de nuestra sociedad. ¿Frívolo principio y frívolo final? Hay un abismo hasta la frivolidad y, es frívolo meramente.

Eso es la moda…

jueves, noviembre 20, 2008

I Shop Therefore I Am


Lo cierto es que estoy absolutamente convencida de que el mundo de la moda es lo más estúpido que he conocido en mucho tiempo no sólo porque, parafraseando a Oscar Wilde, "la moda es una forma de fealdad tan horrenda que debe cambiar cada seis meses" -o menos- sino porque la moda se dedica a vendernos algo inalcanzable alegando razones -paradójicamente- de peso y además se dedica a vendernos cosas inútiles, poco prácticas y feas.

La moda se crea como una repulsión, un castigo. Éso es el vestir. Y, no lo digo yo, lo dice el best seller por excelencia, la Sagrada Biblia con la primera empresa del mundo, la Iglesia Católica, como abanderada y secundando la moción. Me he acordado de aquella máxima de Barbara Kruger que, como Duchamp, atacaba al modelo desde dentro.

Que alguien demuestre que la moda no es estúpida y yo le demostraré lo contrario.

Que alguien luego diga que es estúpida y le demostraré lo contrario.

¿Atacamos el sistema con el mismo sistema?

miércoles, noviembre 05, 2008

El Arrianismo, El Otro Credo


¿Todo vale de verdad?

Dicen que la moda hoy en día podría resumirse con el todo vale y todo es tendencia pero, aparte del eclecticismo (bien y mal entendido) lo cierto es que la moda deambula por caminos individualistas que recaen en el marxismo sociológico y en la democratización no del ego y la individualidad sino en la simplifación individual del cánon, del prototipo por sectores urbanos y su segmentación y diversificación de modo que la moda es global y personal al mismo tiempo siendo comprendida en un espacio geográfico mundial y con unas coordenadas universales en las que una misma tendencia, dentro del caos en el sistema estandarizado de tendencias, se convierte en una tendencia por persona pero en la tendencia de la manada.

En el streetstyle, me reservaré mi opinión, está claro. ¿Todo vale? La individualidad arrasa pero siempre malentendedida en la socialización del ego y de la vanidad. ¿Vanidad popular?, ¿Individualismo para todos?, ¿Ego democratizado? De verdad, ¿vale todo? Eso hace pensar el sistema, que todo vale. Cuando en realidad sólo hay una tendencia, con pequeñas estridencias o vibratos pero, una. Una, engendrada y no creada. Y menos "Yo" y más "El Pueblo". Esa mal entenedida democracia... Y no lo digo yo, lo decía Aristóteles, nada de democracia, que sea polieteia pero claro, esto es un blog de moda y, ya se sabe, criaturas de cabellos largos y pensamientos cortos... ¿No?

viernes, septiembre 12, 2008

New York, New York


Es una pregunta francamente interesante, ¿todos los sueños son posibles en Nueva York? La llaman la ciudad de los sueños, dama y señora; guardiana y custodia.

Me gustaría vivir allí.

Me gusta Nueva York porque está llena de vida,
Me gusta Nueva York por esas puesta de sol,
Me gusta Nueva York porque está llena y vacía,
Me gusta Nueva York porque sabe a melancolía, a sueños, a fracasos, a aspiraciones y a dolor.

Me gusta Nueva York porque es tan sincera que desgarra,
Me gusta Nueva York porque es hermosa, de hielo, de cristal, de ladrillo, de madera,
Me gusta Nueva York porque sé que allí estarás ,
Me gusta Nueva York por todo eso.

Me gusta Nueva York porque me es desconocida,
Me gusta Nueva York porque sé que hay una ventana blanca con cortinas pesadas de salón,
Me encanta Nueva York.

Tan lejana, tan amada, tan perdida, tan extraña, tan suya, tan propia, tan ajena.

Someday...

Algún día, querida, lo sé.

sábado, septiembre 06, 2008

El Bolso


El bolso es un tema que levanta ampollas. Para unos es descaradamente femenino y, casi, un mecanismo de sumisión de la mujer y, por tanto, es algo que desterrar del armario femenino. Para otros, es un artículo del que apropiarse y, para otros, es una forma de dar a conocer el nuevo "it" de una firma, cosechar un buen número de miles y además, de dar prestigio a la marca a través de -falsas- estrellas.

Para mí, el bolso es un bolso. Sin más. O con mucho más. Probablemente podría decir muchas cosas -la mayor parte ciertas, claro- sobre el bolso. Un recorrido por su historia sería útil e ilustrativo pero no tengo ganas. Me quedo con decir que para Freud, el bolso era el útero femenino externo. Y que, Anna Karenina, tira su bolso de terciopelo rojo antes de arrojarse a las vías del tren. Y, todo el mundo sabe que, con el bolso destrozado acaba la vida de la protagonista.

Y ahora es cuando os cuento que nunca uso bolso. Que solamente uso carteras de mano, día y noche, y que no me hace falta nada más. Y que si tengo que llevar algo más siempre consigo que me lo lleve alguien. Es como servir agua en un vaso, nunca me he servido un vaso de agua. Ya, ya lo sé, soy extraña en eso. Pero, otras cosas tendréis vosotros y yo no digo nada.

viernes, agosto 22, 2008

No Es Época Para La Grandeza


No es época para la grandeza. No es época para palacios y linajes.
Es época de vestidos de Chanel y cables a la vista. Fashion victim. Pero en Chanel.
No se necesitan más palabras, la imagen es elocuente por sí sola.

martes, agosto 12, 2008

¿Cómo Sería Judas De Dios?


Voy a ofender a alguien con este post. Lo presiento. Ya lo he hecho más veces -verdad, ¿querido?- y no me ha importado. Me divierte. Es divertido. Pero no todos los lectores saben de qué hablo, ya sabes, así que “cierto blog” -éste- otro día contará la anécdota. (Si quieres, claro). Cómo sería Judas de Dios o porqué rompo los sueños de un niño. La vida es dura. Las mujeres tienen pasado. Este año me rompí una pierna. Me he comprado una falda morada y verde. Aquí mando yo. Y eso que, este no es mi mundo ideal. Ah, y las mujeres no saben lo que quieren. Por regla general, es así.


Ya saben, algunos lo han notado, de un tiempo para acá hay muchas verdades que duelen. Puede ser. Habrá cambiado algo dentro, me he debido encontrar -de nuevo- con el lado oscuro o, será que he abierto los ojos y no puedo recordar porqué. O será que soy demasiado joven para vivir una mentira. Vive el segundo y Carpe Diem. Y, si no te gusta, no me leas. Que, no me importa. ( O, bueno, un poco pero nunca reconoceré haberlo reconocido). Las mujeres no saben lo que quieren, eso está claro. Los hombres empiezan a dejar de saberlo.


Es muy fácil de entender. Ellas tienen dos temporadas de pret a porter cada año, dos de Alta Costura, una de crucero y otra de resort. Las marcas crean además versiones de zapatos, bolsos, vestidos y perlas -casi- una vez al més y, además está el Bolso, Zapato o Vestido en mayúsculas de It-thing de la temporada. Eso que en inglés llaman “stuff”. Y Zara ofrece un flujo constante de nuevos diseños cada día. ¿De verdad alguien cree que saben lo que quieren? Si lo supieran vestirían una elegante falda gris con blusa blanca y collar de perlas con un sac á main de color negro y zapatos de salín por la mañana; si lo supieran vestirían un vestido blanco por la tarde de gasa o de seda y unas sandalias de color negro de cuero; si lo supieran cambiarían el vestido negro por un rojo imponente y, el carmín rosa por el carmín rojo que, es el único que es carmín. Si lo supieran a Worth le hubieran mandado a la mierda. ¿Quién es usted para decirme lo que tengo que vestir? Caballeros, ¿a que ya lo han entendido?.


Ellos comienzan a dejar de saberlo. Karl Lagerfeld pierde treinta kilos para caber en los trajes de Slimane y, Jean Paul Gaultier pone a un Adonis en una bañera rodeado de flores de Lis cual Cleopatra bañada en leche y a un marinero con el pecho tatuado. Señores, ustedes quieren un tirano que les maltrate porque ya no tienen suficiente con las mujeres. Ya saben, ahora los hombres -vuelven- a llevar bolso. No se acobarden, a las mujeres cuando los llevaron les llamaron de todo y al inofensivo objeto lo llamaron ridículo. La historia se repite. De todas formas, si tiene las letras naranjas de Hermés ya no es ridículo. Aprendan.


Nadie cuenta que hay un lenguaje que no se aprende, el de las marcas. ¿Qué zapatos calzas? Manolos, ¿Qué perfume llevas? Bvlgari, ¿Dónde veraneas? Santander. El idioma internacional de las marcas es, hoy en día, lo que un buen perfume. Internacional y alegra la entrada y recuerda la salida. De Hermés se puede llevar cualquier cosa que es un dios en el firmamento y, el equipaje puede ser de Louis Vuitton pero llevado con el suficiente carácter para no parecer un recién casado de luna de miel con una pila de maletas nuevas y un cuaderno de ilusiones.


¿Cómo sería Judas de Dios? Con un Hermés anudado al cuello. Y nada de Marxismo que, es una mentira y una estafa. ¿Trabajar para todos? ¿Vivir del Estado? Si alguien quiere, Orwell. Y luego que vuelva y me diga que el olor del cuero de un coche nuevo es el mejor del universo. No nos engañemos, el cuero de un coche huele horrible. El olor a cuero de un Jaguar es insoportable por no hablar de ese maletero diminuto en el que -apenas- cabe una bolsa de fin de semana y de las miradas de desaprobación de aquellos que llevaban palestina antes de Ghesquiére. Hermés es una delicia, esa caja naranja y ese papel marrón. Para socialismo científico, el sistema de Seguridad Social y, tu pequeño balcón desde el que gritar libertad.


Judas de Dios sería divertidísimo o, de hecho, sería algo muy parecido a lo que ocurre ahora. Etiquetas en todo. Dignidad a veintinuevenoventa, hedonismo a setentaynuevenoventaycinco, ego, ¿ego?, el ego es gratis: protocolo de Internet y fotolog. ¿Ven? Los mejores placeres de la vida son gratuitos. Para todo lo demás, Hermés. Me han contado que una señorita acudió a Chanel a comprar un 2.55 tras dos años de ahorro. Dinero en monedas de ese que se guarda en una caja cuando te acuerdas de la doble C entrelazada y la escoges frente a la Z -zafia, zoofilia, zoom, ziempre (siempre en versión zaza)-. Querida, ¿sabes porqué el bolso de Chanel, bolso al fin y al cabo, cuesta esa cifra? Para que nadie que tenga que ahorrar dos años pueda comprarlo. Que ya sé que es clasista pero yo no puse las normas. Porque tú, el tener que ahorrar para comprártele es la clave, no perteneces al club. Al club pertenece esa morena imponente que pasa por Ortega y Gasset, se para delante del escaparate, ve ese zapato de Prada, no mira el precio que marca la etiqueta, entra, se lo prueba y, lo compra. Nunca serás de ese club, y no porque no hayas captado el lenguaje del 2.55 sino porque, eres una embustera. Lo siento, tengo que decirlo, así es la vida. ¿Duele? Ya…


Judas de Dios es muy parecido a la versión endulzada o corrosiva de nuestro Dios (bueno, mío no pero es igual). De todas formas querido, no digas cosas de las que te puedas arrepentir -aunque sea luego-. ¿Estás dispuesto a que te avergoncemos? Ándate con cuidado, que ya dicen que “líbreme Dios de lo que deseo”. Es duro pero, ¿dijo alguien que no lo sería? Pues eso, un mundo sin bienvanturanzas, sin últimos que serán los primeros y sin hijos pródigos. Un mundo de verdad. Ya saben, de ese en el que los ricos visten de Oscar De La Renta en sus galas benéficas pero, creo que, sin galas benéficas. Solo con fiestas. Cada cosa por su nombre. ¿2.55 y comer tallarines todos los días? No te lo crees ni tú, por Chanel o por Hermés. Prefiero hacer un poco más rico a Amancio Ortega. No me lo puedo creer. Es una pregunta que no merece ni contestación. Como esos llaveros de Prada por treintaycinco que rezan Prada. ¿Saben? Prefiero abrir la ventana y tirarlos. De veras.


Un mundo con Judas de Dios podrías ser interesante. Algo así como Studio 54, gruesas puertas, muros de cemento, una larga lista VIP y un cordón de terciopelo rojo que abre, o cierra, las puertas al cielo. Nada de San Pedro, de nubes, de puertas doradas, de túnicas blancas y de alas de algodón con aureolas doradas. Yo creo que el problema de la Iglesia es que ya no sabe vender bien las cosas. ¿El demonio? Rojo, con tridente, un Baco endemoniado. Eso vende. ¿El cielo? Cuatro nubes y túnicas blancas. Si hombre, claaro. Eso es una mierda. Cuando mejoren el cielo, me apunto. Queda dicho. Y, por favor, nada de pobretonas con 2.55 y famélicas por no comer fruta. Porfavoroslopido. Judas de Dios puede ser interesante. O quizás no pero, esto me está gustando.

lunes, agosto 11, 2008

La Moda Está Sobrevalorada


O, porqué algunos tópicos llevan razón. Ya, lo sabemos todos. Venden ropa en Zara, venden moda en Balenciaga. Y no todos son estúpidos, tontas, aprovechadas, modernos, eclécticos, fashionistas, presuntuosos, egocéntricos y mediocres. Que también hay genios ¿eh?. No se les olvide. Ahora las aclaraciones, “en el mundo de la moda, el cincuenta por ciento son estúpidos; el otro cincuenta por ciento peores que mediocres. También hay un genio. De vez en cuando. Muy de vez en cuando.” La frase es mía. Para aclarar. De todas formas, esto es filosofía barata.


La moda no es sólo pasión, no sólo es belleza y no sólo es caducidad. No solo es tendencia que cae devorada al abismo del olvido para ser recuperada años después o para entrar en la zanja de la vergüenza. La moda no es solo “es”. Y, al mismo tiempo, también lo “es”. Es únicamente la forma de vender más cada temporada, la forma de mentir cada temporada, de convencer que cada día la necesidad es diferente a la del anterior, de la gloriosa necesidad de tener un armario poblado de marcas y etiquetas con más de tres ceros (antes de la coma, claro) y, no lo es. Los tópicos llevan razón, ¿no?.


Nadie lo sabe. Vogue vende sueños, Prada vende ropa. El cine vende sueños y, puede que, hasta Coca Cola y palomitas. Como dirían las bailarinas del Moulin Rouge “nuestro trabajo es vender champagne, no enseñar cuerpo”. Algo así puede que sea la moda hoy o, quizás nada de eso. No lo sé. Un zapato es un zapato. Eso está claro. Pero, ¿un Manolo es un zapato? o, por diferencia, es un icono. Es un paso hacia el éxito o hacia los números rojos. Es un guiño a la sociedad, a la decadencia o al esplendor. Cada uno, lo sabrá. Pero, digan lo que quieran, es un zapato. Y lo será siempre. O, hasta que dure, por supuesto.


Los tópicos llevan razón. Muchas veces, no siempre. Pero muchas veces. La moda es un típico tópico. Quien hace equilibrismos sobre tacones de doce centímetros suele dedicarse a no hacer nada. Quien siempre viste de negro y blanco suele ser un profesional de los pies a la cabeza. Quien se perfuma aunque llegue tarde con una fragancia, con un perfume, con una esencia es una persona de los pies a la cabeza. Los tópicos llevan razón. O son tonterías sin sustancia. Las dos cosas