Septiembre es año nuevo pero más emocionante. Lo malo es que acaban las vacaciones, lo bueno, que vuelve mi blog favorito, Cianuro espumoso . Por ejemplo. Otra cosa interesante es que las revistas ya son todo lo nuevo, campañas, perfumes y editoriales de modelos llenas de piel, ligueros y joyas. Una maravilla. Sin embargo, la publicidad de moda está un poco en el limbo. ¿Stella Tennant en Chanel y en Givenchy?, ¿de verás, querida?. Pues sí. Menos mal que siempre nos queda Air France. Así podemos irnos a, no sé, Namibia, o un sitio así, donde piensen, como yo, que la Tennant debería irse a tomar un té. Ese es otro motivo por el que me he acordado de Alexa.
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miércoles, agosto 29, 2012
viernes, mayo 25, 2012
Encuentro En París
William Holden y Audrey Hepburn ya habían trabajado juntos en Sabrina pero, vaya, Sabrina -con ese nombre tan poco propio de una hija de chofer- prefiere, por lo visto, a Bogart. La verdad es que fue bastante habitual a lo largo de su carrera cinematográfica que Audrey Hepburn compartiera pantalla con galanes mucho mayores que ella que hacían de sus parejas. Es el caso de Paris when it slizzes que en español se conoce como Encuentro en París. No se trata de una gran película pero a mí me resulta muy simpática. En ella, Rick (Holden) es un guionista que está escribiendo La chica que robó la Torre Eiffel y Gabi (Hepburn) es su máquina de escribir. A ella le viste Givenchy -claro- y también le perfuma. Eso es algo que siempre me había resultado curioso. El cine, como medio audiovisual, se limita a ser percibido por los ojos y los oídos pero, en este caso, el dato es muy significativo.
Todo el film trata de los cambios que uno vive. Además, está lleno de guiños a la filmografía de Miss Hepburn (My Fair Lady y especialmente Desayuno con Diamantes...) y es un homenaje al cine en sí mismo (Frank Sinatra o Tony Curtis). Es curioso que Holden y Hepburn fueran pareja en la vida real aunque no funcionaron -no por la diferencia de edad- porque él tenía hecha una vasectomía y ella quería tener hijos. Siempre me ha parecido que el amor entre Mel Ferrer y ella, no tuvo sentido. No sé. Un amigo cuyas opiniones cinematográficas respeto, considera que la mejor película de la Hepburn fue Charada. Yo prefiero Desayuno con diamantes, claro, y My Fair Lady y Charada me resulta histriónica y no me hace mucho tilín pero es verdad que Charada, Encuentro en París y Desayuno con Diamantes tienen muchos puntos en común.
Para empezar, el vestuario es de sensación. Hepburn hace su entrada en Encuentro en París vestida de verde, poco a poco, se va soltando la chaqueta y la melena. Avanza hasta una fantasía nocturna y luego se convierte en lo que debe ser el verano en París: vestidos blancos camiseros y trajes rosas. Es curioso que ese esquema aparezca también en Charada y en Desayuno con Diamantes. Pero eso, os lo cuento mañana.
viernes, marzo 02, 2012
La Declaración De Amor, El Amante y Lady Dior
La colección de Raf Simons para Jil Sander otoño invierno 2012 2013 es toda una declaración de intenciones de amor. Según Suzy Menkes será el futuro diseñador de Dior tras la salida de Galliano y las arenas movedizas en las que se encuentra ahora. ¿Qué será de Dior sin Galliano, el hombre que le dio su imagen y su esplendor? Es una pregunta que persigue a todos y sobre todo a Arnault y a Toledano pero especialmente al qeu se haga con el timón de la defenestrada casa a día de hoy. Dior es un pastel y envenenado. Igual que Chanel cuando muera Karl.
En su trayectoria en Jil Sander, Simmons siempre ha hecho gala de una mesura, una concisión y un minimalismo propio de la firma en la que los Prada echaron a su creadora inaugurando un despliegue de butacas vacías para el puesto de diseñador creativo. En una oda al menos es más, a la depuración de líneas y de colores sólidos, Simmons ha continuado el espíritu de la firma y, al tiempo, ha sabido colar en los últimos tiempos algunas de sus propuestas en la Alfombra Roja y en editoriales. Las camisetas blancas sobre faldas largas entubadas y algo armadas de color hueso, en tonos vivos o con flores multicolores se convirtieron en una apuesta que la crítica de moda alabó con entusiasmo de entre sus propuestas.
Si la línea de la firma de la buena de Jil Sander se basaba en una occidentalización radical de los principios de japoneses como Kawakubo o Yamamoto y en una germanización funcionalista en sintonía con el movimiento moderno en arquitectura y una racionalización del vestuario femenino para el mundo actual, Simmons que continuó esa línea con su trabajo, parece bastante alejado del universo de Dior. Christian Dior, ese normando fascinado por la exhuberancia de las rosas y los vestidos de cócteles que metió de nuevo a las mujeres en vereda bajando las faldas y con la gracia de un corsé, no puede estar más alejado -¿no?- de ese concepto.
No tanto en realidad. Las líneas de Dior siempre fueron depuradas -como las pintó Gruau-: la línea H, la línea A, la línea Y... Es evidente que la casa ha pasado por distintas etapas: la romántica de Monsieur, la renovadora y chispeante de YSL, la sofisticada y pop de Bohan, la lujosa, sublime y madura de Ferré y la alocada, bulliciosa, tormentosa y orgásmica de Galliano. A la salida del gibraltareño, el equipo -las manitas que dirían ellos- ha continúado -y fracasado estrepitosamente- en la estela del imaginario del genio de Saint Martins: años 40s, lencería a la vista, los 60s de Jackie entremezclados con el circo, el cabaret, la revolución bohemia de Montmartre y el encanto discreto y chirriscante de la Francia del Moulin Rouge y del barón Haussmann (que era tan barón como yo, más o menos). Así que Arnault va a hacer su tercer salto mortal.
El primero fue poner a Galliano en Givenchy para luego mandarlo a Dior; el segundo fue poner a McQueen en Givenchy de donde salió su firma y su imaginario -pobre Arnault- y luego, bueno, el tercer salto mortal, pudo haber sido Tiscci en -oh sí, ¿adivinan?- Givenchy para pasar a Dior -cuando estuviese bacante- pero parece que Givenchy es adonde ha llegado Tiscci y que ahí se va a quedar un tiempo, al menos. Así que... ¿no es suficiente Raf Simmons para Dior, tan alejado de la magnificencia versallesca de Galliano, de sus ansias de exposición, de su halo de corsario con melena rubia?, ¿no es el cambio lo que mueve el mundo?
Simmons ha hecho una pasarela que pretende ser el primer paso en el abordaje a Dior. "Lo puedo hacer" dice esta colección. Tan femenina, tan sutil, tan deliciosa. El abriguito completamente delicado y el gesto recatado salido de una dama que va al salón de té, el abrigo rosa con el forro amarillo que promete una noche en la Ópera y un estuche de terciopelo lleno de joyas, el satén moviéndose en torno a los muslos y al pecho descaradamente bajo pero ingenuamente cubierto... Todo es tan increíblemente Dior... Es verdad lo que decía Chanel sobre que Chanel no era una moda sino un estilo, Dior también lo es. No es más que mantener la esencia...
Y Simmons sabe hacerlo.
Por mí, vía libre a Dior, señor.
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jueves, marzo 10, 2011
Magnetismo Animal
Parece que todo queda en casa en el grupo LVMH, o mejor dicho, que todo queda en su grupo ahora que han comprado Bvlgari -no se puede citar la cifra por miedo al shock- y es que lo fundamental de esta colección es que Galliano, en su última ¿?, bueno su última colección de pret a porter a buenas en Dior, se inspiraba en las chicas hot de Hawai, de Oriente, en las pin ups y... voila! Tiscci también se fija en esas mismas chicas.
Bueno, Tiscci que es el diseñador de Givenchy, se baraja ahora como nombre para Dior tras el a malas con Galliano. Quizás por eso está el misterio en que el antaño melancólico, el antaño gótico, el triste y soñador Ricardo, se haya convertido en un animal selvático, magnético, intrépido que, en vez de cu,mplir la sentencia de antaño de "Dios creó al gato para hacer creer al hombre que acariciaba un león". Parece ser que Tiscci ha hecho el paso contrario, acariciar a la pantera y dejar de ser el gato...
La colección trata, al fin y al cabo, del magnetismo. Nuevas zonas erógenas, como en el Dior de los años 40 de Galliano en el que las perlas combinan con todo, sobre todo con el champagne y la frivolidad. Son las rodillas, por ejemplo, quizás por eso de la flexibilidad, de la velocidad... o la cintura, la cadera en el lugar exacto y las falsas pieles que nos ponemos para disimular.
El cuero animal sadomaso se combina con la sutileza de las transparencias. Los tacones altos patean un cemento rematado con lilas y las formas que no lo son, el pecho que no se intuye, las mangas que caen y el vientre suelto, etéreo, acaba estampado con la belleza fugaz y poderosamente sexual de una Afrodita contemporánea que nada tiene que ver ni con la muerte, ni con la vida, ni con absolutamente nada mitológico o ctónico, en absoluto. No obstante, sigue habiendo mucho de Tiscci en el ambiente bajo toda esa postmodernidad de la jungla y, aunque la melancolía pasa a una apuesta más vital, la pantera sigue siendo negra. Negra como la muerte y como la vida. Púrpura casi, como el veradero poder y´, sí...
Hermosamente amarilla como un rayo de sol.
domingo, enero 30, 2011
Somos Para Ser Otros
Parece que Ricardo Givenchy esta viendo abrirse el cielo para hacerse la luz, por el momento, se deja de oscurantismos de puerto, de fantasmas góticos, de mujeers sacadas de delirios con los dioses por el caballo de Troya, de problemas con la muerte, enfrentamientos con Caronte y la Santa Compaña y ve hacerse un poco de luz en su universo tétrico y poético al mismo tiempo.
Esta temporada no son princesas de cuento, no es Rapuncel, ni albérchigos en la tierra de una bruja ni historias de hadas, ruecas y pájaros risueños que bordan para la princesa cautiva trajes de novia de oro que al mismo tiempo van haciendo mella en el tiempo porque son, en realidad, esqueletos fantasmagóricos que convierten a la blanca y virgen novia en un cadáver.
La Alta Costura de su verano es mucho más luminosa y atrevida, la inspiración es lo absurdo y lo fantástico. Aquello que decía Calderón con lo de la vida es sueño, aquello que citaba Shakespeare sobre el ser y el no ser y todo el dolor y la furia narradas por un idiota. Hoy, las princesas son vengadoras, las tímidaas y melancólicas flores de loto se convierten, por arte de magia, por arte de lo exótico, en delirantes superheroínas que viven en el plano onírico, como si fueran otro ser, una ninfa, una ninfea, un hada del destino...
Llevaba razón Miuccia Prada cuando dijo "femeninas pero no débiles".
Parece de hielo, pero es de hierro.
lunes, octubre 04, 2010
Givenchy, Arde La Oscuridad
Hay algo muy severo rondando el desfile de Givenchy. El nombre de Ricardo Tiscci fue uno de los que se manejaron para sustituir a McQueen. El creador está fascinado también por el gótico, la oscuridad, los huesos, el arte, las pesadillas, la muerte y los ángeles. No obstante, su imaginario se diferencia completamente del imaginario del inglés. Donde McQueen escribe con trazo fuerte, Tiscci lo hace con trazo suave. Donde McQueen no ve a mujeres, Tiscci ve a princesas, a monjas, a damas medievales de cuento de hadas pero siempre a personas. McQueen en cambio, psicoanalizaba su mente en cada colección. Quizás fuera un artista total o, tan sólo, una bella alma perdida. Pero lo que está claro es que Tiscci es un diseñador.
Un convento. Sí, puede ser que sea eso lo que vemos. Monjas 2.0 que inauguran una nueva sensualidad: la que ni enseña ni sugiere pero resulta igual de sexy. Auguran una nueva época sin tener que desplazarse al futuro de Ghesquiére para Balenciaga o sin tener que ir al pasado como Galliano.
Son Pandoras. Tienen algo de inmemorial, con su aire distante, su mirada fría, su cuerpo envuelto en negro. Tienen algo de materia presa del alma, del alma presa en la materia, de cuerpo sin alma y de alma sin cuerpo. Tienen algo de hielo abrasador y de fuego helado.
Son las extrañas damas negras. Las extrañas damas blancas. Ni vienen del frío ni caminan al calor. Parece que todo en ellas está tomado por el aliento de la muerte pero que, al mismo tiempo, tienen la vida, la potencia, el poder ser respirando en su interior, tal y como advierten sus garras de leopardo que asoman en la selva en la que se mueven por mucho que sea el triste Hades o el feliz lugar de los Bienaventurados.
Parecen frías, muy frías. Completamente aceradas, como sacadas de una probeta o de un gélido maleficio. Oriundas de la Tierra, desconocen la materia que las fundó. La sangre vivificante, el calor comfortable que te envuelve en el sentir. Parecen robots elegantes.
Eso nos vuelve a llevar a Pandora.
La bella Pandora era un regalo envenenado. Prometeo le dijo a su hermano Epimeteo que no aceptara nada de los dioses, ellos le odiaban porque su lealtad estaba con los hombres. Un día, los dioses pidieron a Hefesto, emparentado con las ataduras, la magia y la tecnología más allá de la materia en sí misma, que crease a Pandora. Un autómata como el de Creta, Talo, que hacía de vigía. Sólo que, en esta ocasión, la bellísima Pandora se encargaría de deshacer todo el bien conseguido por Prometeo para los humanos.
Incapaz de resistirse a su belleza, Epimeteo aceptó el “presente”. Un día que estaba sola, Pandora abrió la caja que llevaba su nombre por curiosidad. Estamos ante una Eva más fría, menos virginal, menos humana, pero igualmente “humana”. Cuando abrió la caja, todos los males del mundo salieron: enfermedad, vejez, muerte, peste, pesadilla, miedo, desesperanza, temor y... la esperanza quedó presa en el fondo.
Para compensar todo el perjuicio que podían causar, los dioses dieron a los hombres la bella y ardiente esperanza.
Y esto nos enseña que la humanidad no es la sangre que corre por las venas sino los sentimientos que ahondan en nuestro material cuerpo, quizás ese alma perdida o siempre presente.
Porque Tiscci siempre diseña para mujeres. No importa si son silfos, si son brujas, si son hadas, si son personajes de cuento, princesas de mundos lejanas, imprudentes y elegantes urbanitas sofisticadas frivolonas, temerosas sirenas que se deslizan con la niebla hijas de la mañana y el sudor de los estibadores. Él siempre diseña para mujeres
Sobre todo, si ampliamos un poco las miras y pensamos que los extraños sólo son personas que aún no conocemos y que lo que nos une es más de lo que nos separa.
martes, septiembre 28, 2010
Estrella De Variedades
Justo ayer estuve viendo imágenes de viejos rodajes. En una, Rita Hayworth se peinaba para Gilda y fumaba jugando a las cartas con Glenn Ford. En otra, Ava Gardner metía los pies en una cubitera helada. Hitch jugaba al ajedrez y Grace Kelly le miraba. Marilyn estaba tan rubia como siempre, mirando a la cámara como si fuera un hombre al que seducir y Audrey Hepburn charlaba con Gregory Peck en una y en la otra, peinada para Desayuno con Diamantes tenía a su bebito en brazos. Inmortales. Estrellas con algo más que la fama.
A veces nos olvidamos del backstage. Vivimos en un mundo en el que, por ejemplo, sin haber visto la línea de Tom Ford presentada en exclusiva en Nueva York que pretende volver a los circuitos tradicionales -puro marketing-, todos los fashion-algo (escojan ustedes si victims, si istos o si stupids) se saben de memoria las fotos tipo polaroid de backstage en las que se atisba. Ojo, se atisba algo de la dichosa colección del demonio. También se han filtrado dibujos: de ellos todo lo que se puede decir es que vuelven al Paleolítico, por unos naturalismo -Beyoncé con mucho pelo de Grace Coddington- y por otros idealismo, un montón de líneas entrecruzadas por Hamish Bowles -un tío sensacional, ¿no?-.
Pero en las viejas producciones del cine clásico americano, no puedo dejar de mencionar la screwball comedy, siempre pienso en el vestuario y en el detrás de las cámaras. En las fotos con filtros, el favorecedor blanco y negro, la comedia de sexos femenina y el estilo de vida relajado, distendido y chic de, por ejemplo, Historias de Fladelphia. Nos olvidamos habitualmente de nombres tan grandes de la moda como Adrian o como Edith Head -injusta ganadora del Oscar de la academia por el vestuario de Sabrina que en realidad debió haber sido para Hubert de Givenchy-.
Como además tenemos un poco de complejo de voyeurs, nos encanta mirar. Los estudios lo sabían y solían retocar las fotos, incluso las del backstage. Por ejemplo, borrando cigarrillos de las manos de los actores. Pero en el mundo de la moda, que parte de la premisa básica de que el revés es tan bonito como el derecho, se dice que es mejor estar entre bastidores. Porque es donde se tejen los sueños y uno realmente aprende.
No tengo opinión formada. Las buenas estrellas siempre son estrellas. Con y sin maquillaje. Con y sin focos. Así que supongo que en el fondo da igual. Y Vogue Deutschland también lo cree.
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lunes, agosto 30, 2010
La Princesa Y El Guisante
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