Bombay es una ciudad con muchas caras. El Bombay rico y el Bombay pobre y su abismo y su horizonte que, son el mismo. Caos y multiculturalismo son las palabras que definen Bombay. Alegría por todas partes que envuelve a la miseria. Es extraño, siempre recomiendan ir a India con un buen estado de ánimo porque la visión de esa pobreza extrema, esa mendicidad, esos suburbios puede destrozar al turista-gordito-de-viaje que busca sharis, Bollywood y baile. Y, no hay personas más felices que en Bombay. Felicidad. Oro.
Bombay brilla y reluce con su sol y su lluvia. Bombay tampoco tiene estaciones. Las suyas son calor asfixiante envuelto en velos de princesas y mendigas y especias que se huelen en las tumultuosas calles, caos, de la ciudad y, monzones. Y sus ciudadanos porque Bombay es la puerta de India.
Rosa fucsia, el que inspiraría a Diana Vreeland con su shocking pink, oro, azul pavo y verde esmeralda. Bordados y henna. Pulseras, diademas, melenas del color del azabache y puntos rojos en la frente. Dioses de color azul con muchos brazos, vacas sagradas y elefantes. Canela, sándalo, rosa. Contaminación, basura, un olor que nunca desaparece. Miseria y turistas.
Música. Laúdes, encantadores de serpientes y night clubs. Bailarinas y turismo sexual. Danza ritual y collares de flores. Jade, turquesa y brazaletes. Un shitar. Y sueños.
Muchos sueños. Sueños hechos de sueños de gente que sólo quiere poder soñar.
Bombay brilla y reluce con su sol y su lluvia. Bombay tampoco tiene estaciones. Las suyas son calor asfixiante envuelto en velos de princesas y mendigas y especias que se huelen en las tumultuosas calles, caos, de la ciudad y, monzones. Y sus ciudadanos porque Bombay es la puerta de India.
Rosa fucsia, el que inspiraría a Diana Vreeland con su shocking pink, oro, azul pavo y verde esmeralda. Bordados y henna. Pulseras, diademas, melenas del color del azabache y puntos rojos en la frente. Dioses de color azul con muchos brazos, vacas sagradas y elefantes. Canela, sándalo, rosa. Contaminación, basura, un olor que nunca desaparece. Miseria y turistas.
Música. Laúdes, encantadores de serpientes y night clubs. Bailarinas y turismo sexual. Danza ritual y collares de flores. Jade, turquesa y brazaletes. Un shitar. Y sueños.
Muchos sueños. Sueños hechos de sueños de gente que sólo quiere poder soñar.
















