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viernes, abril 17, 2009

Ciudades, Bombay


Bombay es una ciudad con muchas caras. El Bombay rico y el Bombay pobre y su abismo y su horizonte que, son el mismo. Caos y multiculturalismo son las palabras que definen Bombay. Alegría por todas partes que envuelve a la miseria. Es extraño, siempre recomiendan ir a India con un buen estado de ánimo porque la visión de esa pobreza extrema, esa mendicidad, esos suburbios puede destrozar al turista-gordito-de-viaje que busca sharis, Bollywood y baile. Y, no hay personas más felices que en Bombay. Felicidad. Oro.

Bombay brilla y reluce con su sol y su lluvia. Bombay tampoco tiene estaciones. Las suyas son calor asfixiante envuelto en velos de princesas y mendigas y especias que se huelen en las tumultuosas calles, caos, de la ciudad y, monzones. Y sus ciudadanos porque Bombay es la puerta de India.

Rosa fucsia, el que inspiraría a Diana Vreeland con su shocking pink, oro, azul pavo y verde esmeralda. Bordados y henna. Pulseras, diademas, melenas del color del azabache y puntos rojos en la frente. Dioses de color azul con muchos brazos, vacas sagradas y elefantes. Canela, sándalo, rosa. Contaminación, basura, un olor que nunca desaparece. Miseria y turistas.

Música. Laúdes, encantadores de serpientes y night clubs. Bailarinas y turismo sexual. Danza ritual y collares de flores. Jade, turquesa y brazaletes. Un shitar. Y sueños.

Muchos sueños. Sueños hechos de sueños de gente que sólo quiere poder soñar.


sábado, marzo 21, 2009

Kate Moss, La Vie En Rose


No hay ninguna ciudad en el mundo como París. Con París caes enamorado la primera vez que respiras su aroma, la primera vez que ves su cielo. El secreto mejor guardado de París es la cantidad de días al año que llueve, pero la lluvia en París es diferente. Deja una luz que ilumina todo, que deja bañar con su reflejo a la luna en los charcos de las calles mal pavimentadas de la parte antigua de París.


París es una ciudad muy triste. Llueve las lágrimas de sus amantes. De las enamoradas que esperan posadas sobre la bola del mundo, de sus extranjeros, de los poetas malditos, de los artistas fracasados. De sus perdedores.


París es el único lugar del mundo donde el cielo es gris y te regalan rosas.

jueves, enero 29, 2009

Givenchy, Del Sentimiento Trágico De La Vida


Hablaba Unamuno de la inmortalidad como el motor de la existencia. El ansia del más allá y de perdurar en la otra vida como un propósito de ésta. La duda, la curiosidad o el qué pasará cuando le llegue el turno a Caronte.


Tiscci cuenta, con una colección meláncolica, lo que ocurre en el mundo del más allá. Lo que ocurre cuando pasas el Arco de Triunfo romano y te encuentras con la moneda en la boca.


Cuenta que, tras pasar por un lecho de rosas, que cuenta tu recuerdo por los que aún quedan en el mundo del aquí; te encuentras como un guerrero perdido.


Uno nunca sabe hasta dónde llegan las dependencias del Varhalla y, las valkirias hace mucho que dejaron de ser de confianza.


Desconocidos, espíritus, fantasmas, seres, entes, Inmemoriales milenarios que recorren las lagunas del río de Caronte. Damas perdidas, princesas recluídas en su torre sin caballero que las recogiese, generales heridos, enlutados, tremendísimos compañeros de viaje al fin del mundo.


Las Moiras, el destino. Las ninfas. El fatalismo, la belleza, la igualdad.


El vanitas caduco de Valdés Leal. Princesas, reinas y demás nobleza en el mismo barco donde moran el resto de mortales. Compartiendo llantos y dolores, angustias y rencores hacia la otra vida. Por la nueva vida.


Cortesanas, burguesas, anfitrionas. Amantes, queridas, plañideras. Herederas, desheredadas y trepas. Esposas, madres, monjas. Musas de autores ya muertas. Inspiración, divina muerta.


Ninfeas y Arias tristes. Jardines lejanos. Almas de Violeta.


Y, tras el lecho de rosas....


La muerte.

O Givenchy...

domingo, octubre 12, 2008

Volar Por París Con Un Rácimo De Globos

La felicidad tiene que ser volar por París con un racimo de globos.


Volar por París con un lazo de satén rosa.

Sobrevolar cada parte de la ciudad de la luz colgada de un arcoiris de color.

Me recuerda a aquella canción de Nena que me gusta tanto, de esas que te da ganas de vivir.

Si eso no es la felicidad, que alguien me explique entonces qué demonios es.