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miércoles, junio 30, 2010

Tacones


En los 50s se pusieron de moda los tacones de aguja que eran casi armas blancas y a Chanel casi le da un shock.


¿¿Qué??


Podía pasar que a Dior le dieran cosas y pusiera a sus mujeres liberadas una jaula de pajaros, los morros de rojo y mucho colorete demostrando el latido del corazón entre pechos puntiagudos pero que a Dior -ese normando- pero que taladrase el suelo con aquellos zapatos, encorvase espaldas, sacase el lado objeto, decorativo, de la mujer lámpara y la esposa trofeo era algo que Madame -la suiza en aquellos años- no podía tolerar.
Diseñó una colección de zapatitos planos, los bicolores, como zapato salón de tacón normal y bailaraina para desafiar todos los desaires de la moda y esos inútiles hombres que no saben diseñar. Massaro ayudó claro y relajó el cuerpo cargando el peso en la planta del pie y no en los dedos y el talón, descargando el empeine.
Luego llegó Vivier y se inventó la coma.
O el punto y aparte.
Y luego vinieron las plataformas -ja-, las cuñas -ouch-, el tacón fetichista -ay- y más esperpentos sacados de la indiosincrasia de alguien, imagino. Ahora, sumergidos en un revival de los 60s, de los taconazos, de las mujeres perfectas y demás (oui, ya saben), aparece ese modelo en Milán por la señorita Bataglia.
Lo veo masculino.
Erecto.
Quedan lejos los sesenta.
Y no hay Gabrielle.
Pero hay Prada.
"Femeninas pero no débiles"

sábado, mayo 15, 2010

Las Bonitas Parisinas


Inés.
The Selby también.
Su casita en París.
Y la vida en rosa.
Sigh.


París como Europa es esplendor en la decadencia.

Gorrioncitos sacados de la calle, de un prostíbulo, de "amor" a un par de francos que cantan que la vida es rosa aunque la suya sea más de rien de rien.


La casa es de la señorita Inés.
Ex modelo.
Musa de Chanel.
Actualmente consejera-lo que sea de Roger Vivier.

Colecciona imágenes suyas.
Cajetillas de tabaco.
Post its escritos con mala letra.
Zapatitos de Vivier.
Y cosas de color rosa.

Más orquídeas.


Mucho color. Mucha alegría.
Mucha vida radiante.
Y algo infantil.

Algo de savoir faire también.
Pañuelitos de Hermés.
Cajitas naranjas en el mundo de color de rosa.
Y perlitas de Chaumet.


Detallitos kitsch. Horteras.
De mal gusto.
Chillones.
"Chirriscantosos" que dicen en la España profunda y no tan profunda.
Y una postura que haría sonrojar a bueno... supongo que a alguien porque "hay gente pa tó".

Acumulaciones de cosas.
Bonitas. Feas. Curiosas. Horrendas.
Artísticas. Absurdas. Baratas. Caras.
Delicadas. Bastas. Extrañas. Comunes.
Barrocas. Modernas. Sencillas. Chics.

Flores frescas para el alma.
Y zapatos para el cuerpo.


Algo de represión.
Libertad y rebeldía de niña bien.


Egolatría.


Un poquito de miedo a la muerte.


De alejar los fantasmas del pasado.


Y recordar que uno es joven.
Que vive la vida.
Que queda mucho tiempo.


Y cosas por hacer.
Intelectualismo barato.
Y auténtico.

Estilo de vida.


Recuerdos.


Antigüallas caras.


Cosas modernas caras.

Un recuerdo de corazón.


Un símbolo.


Un poco de caos en el orden y orden en el caos.


Y, ¿para qué?
Para ver la vida de color de rosa.
Tiffanys o tu casa.
¿Qué más da?

domingo, mayo 02, 2010

Delicadeza


En las piernas de una mujer está todo su mundo.
Los zapatos dicen tanto de una persona como callan.
Hay zapatos respetables, los purasangre de Ferragamo por ejemplo, y zapatos de escándalo como los de Vivier.
Hay zapatos que cuentan que son antiguos, otros que son nuevos, que son motivo de orgullo, que se tiene una preocupación, que llueve, que son regalo de un Narciso con un ego inmenso, queuno tiene algo de fetichista o que la preocupación máxima es que "los zapatos combinen con el bolso" -cosa que sólo preocupa a las chicas de sociedad-.
El empeine es empujado por los tacones hacia delante. Gritando sexo, pidiendo un avance o una incursión. Los zapatos rojos tienen algo de cardenalicio y de pecado como en la historia de aquella muchacha a la que el diablo obligaba cada noche a gastar las suelas de seis -sigh- zapatos de baile.
Y el corazón late deseando qué él se fije en los zapatos nuevos...
Que son tan importantes porque dicen tanto.
Ay.