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jueves, junio 04, 2009

Pin Up



Eso parece. Que todas quieren ser Claudia en Guess. Aquella de los vaqueros 501 con sombrero de paja, en blanco y negro y demostrando que la belleza no lo es para unos y no para otros. Que la belleza es objetiva.

Y eso y segundas partes nunca fueron buenas. Damas y caballeros, Anja Rubik disfrazada de... bueno miren, ustedes sabrán.

martes, mayo 05, 2009

MET



La gala del MET trataba sobre las modelos. Esas musas mudas que deben ser sólo perchas, nada de caderas, poco pecho y mucha espectacularidad. A las modelos se las trata como mercancía -ganado, carne, jarrón- son, sencillamente vitrinas en movimiento. Y, no tiene nada de malo. Ya hay cabezas pensantes y, de la misma forma que los filósofos no viven, los modistos no se visten, las modelos no son musas. Y, nunca lo fueron. Y, no lo serán.


Las modelos son como antiguas estatuas griegas. Se las escoge para el culto, la contemplación. La hermosura. Son personificaciones del alma, de la belleza extrema, de la sofisticación, la elegancia, el erotismo divino. Son diosas. Son Afrodita.


Las modelos son efigies egipcias. Perfiles dinásticos de cuello largo y rostro afilado. Felinas. De ojos peligrosos, de mirada altiva, descendientes de los dioses, prístimas damas del Nilo. Exóticas, panteras, ágiles. Animales, fieras, damas, reinas...


De alguna forma, son instantes impresonistas. El reflejo del sol sobre un vestido, los rayos de la luna resbalando por el cuerpo desnudo, el carmín rojo devorando el rostro, Olimpia tendida en su diván. Damas de un día, damas para toda la vida.


También deseo. Sexo, pasión y calor. Juventud, vanidad y superficialidad. Sexo, drogas y Rock And Roll. Impulsos. Descargas eléctricas. La tentación. Y, ni siquiera necesitas serpiente.


Otras son tentaciones. Rubia, femme fatale, insignia. Mil rostros o actrices de prendas. Quizás la primera rubia en Chanel. Quizás el deseo. Psicoanálisis de una mujer. O de cientos.



Otras son los fuera tópicos. Supermodelos de las que coreaban su nombre al final de la pasarela y de las que se contoneaban como gatos en celo por la alfombra roja convencidas de que allí arriba son la perdición.



Hay modelos que son, clones de un ejército. Sigen un patrón e identifican una tendencia. Y una clase social. Son modelos wanna be. La moda de hoy. Las niñas bien. Voguettes. Y exclamaciones. Personajes de cómic, casi. Y, siempre con alma de NY.


Etnias. Modelos que son excepciones. Puntos y apartes en el mundo de la moda. Modelos negras cubiertas de diamantes y vestidas de YSL, modelos negras de piel del color del ébano y cuerpo de atleta. Modelos que nunca hablan de lo exótico, hablan del color del alma.


Hay modelos que son ángeles. Ángeles rubios. De Berlín. De Goethe, de tragedia, de pactos con el demonio. O con Mefistófeles, al que, obligarían a comprender las más altas aspiraciones del ser humano quizás hipnotizándole con su mirada.



También hay modelos que hablan de los tipos de belleza. De una androgeneidad muy femenina, muy masculina, muy atemporal. Una especie de divinidad de piedra y cielo, de eternidad, un ser superior muy especial, muy distinto de los rasgos divinales. Una suerte de conciencia última con la frente de mármol y el rostro de cristal.


Y modelos de esas que sirven para todo. Sexo, refinamiento. Y, al final acaban siendo celebrities. Mujerones que miran por encima del hombro y son todo sonrisas y vestidos brillantes. La novia del superhéroe.

Y, otras mujeres... Pero, a veces, las modelos juegan a ser celebrities.

viernes, febrero 20, 2009

Wang, El Chico De Ayer


Supongamos que vives en Nueva York y has llegado a la gran ciudad deseando oír sólo los latidos de tu corazón al compás del trajín de la ciudad. Supongamos que un día mientras piensas en si es moral apretar o no apretar la alarma del ascensor a pesar de no estar atrapado entra una chica. Supongamos que esa chica tiene un rostro afilado, un cuerpo equilibrado y como si fuese una balanza y una mirada felina. Supongamos que te sonríe, tú la sonríes y de repente la reconoces.


Supongamos que tú ya habías reparado en que ella no era como las demás. Algo tenía, eran sus zapatos altos, su ropa de segunda mano y una actitud dudosa. O el cigarro que fuma compulsivamente entremezclando el aire puro con su humo y haciendo que se enrede entre su pelo con el mismo tono que el sol de California. Supongamos que ella repara en tí.


Supongamos que ella es Erin Wasson. Y supongamos que tú eres Alexander Wang. Alex para Erin, claro. Y tu tembleque le parece gracioso y entre que sois vecinos y el carácter digamos peculiar de Erin consigues intimar con ella.


De un día para otro Erin mueve un par de hilos, se deja fotografiar contigo, con algunos estilistas del ramo y habla de tí. Y te conviertes en diseñador. Bueno en El Diseñador de moda, me refiero a de moda en el sentido más literal. Chico it.


Y tú con tu discurso -simple- -manido- sigh sobre la deconstrucción obvias todo. El todo. Te conviertes en la sensación de la gran manzana. Miss Wasson se convierte en musa y estilista y todo el mundo te alaba. Y de repente tus blusas rasgadas y tus vaqueros roídos y tus camisetas de tirantes irritantes sacadas del Ejército de Salvación se convierten en la quintaesencia de todas las fashionvictims que antes se morían por cualquiera. Por cualquier otro tildado de it.


Y entonces tus prendas se venden por seiscientosdólares. De hecho tus prendas sacadas de un baúl de desperdicios atacado por una banda de polillas gigantes con mal humor se venden y son proclamadas por Vogue como maravilla.


Y todo el mundo te adora. Y Erin Wasson se pasea por tu desfile, y Sarah Jessica Parker se emociona, y Wintour te sonríe. Y tú prometes tequila a las modelos que no se caigan en tu desfile.


Y luego cuando tu última modelo sale y hacen la última foto a Erin Wasson te asalta una duda. ¿No serás el siguiente chico de ayer? Quizás por eso decides aprovechar el presente... O quizás aún no te hayas dado de eso.

martes, febrero 17, 2009

Luces, Cámara, Acción


Marc Jacobs es un verdadero show man. Es un hombre que ha realmente entendido el concepto de la moda actual. Negocio, celebrities y Vogue Usa.


¿Qué pasaría si el futuro se entremezclase con el pasado en una red irresoluble?


Las damas respetables quizás se convertirían en damas del grunge. Las rebecas de punto de cachemire quizás se convertirían en lanas y pitillos y las carteras de mano en bolsos del rastro.


Las fashion victims seguirían siéndolo. Sólo que en vez de azul sería amarillo y en vez de Valentino, el emperador sería Marc Jacobs.


Las celebrities cambiarían sus trajes vaporosos de la Alfombra Roja por engendros mutados de una pesadilla o un paraíso.


Las ejecutivas se convertirían en todopoderosas armas de mujer con zapatos de tacón. Una suerte de militares en acción.


Las díscolas niñas seguirían siendo niñas.


Y las bohemias seguirían deambulando por la Rive Gauche sólo que comprando en Jacobs.


Las damas de sociedad llevarían hombreras. Lady Di renacería, los ochenta renacerían.


Studio 54 en neón renacería.



Y la gente que espera en la cola fumando marihuana o sólo oyendo el estruendo a través de los muros de hormigón.


Viendo a toda la genteguapa colándose. Warhol quizás no pero otros seguro que sí.


Una feria de las vanidades


Quizás con severas institutrices.


Pero feria de todos modos.