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jueves, mayo 24, 2012

Langostas









Ah las langostas. Dalí se fascinó por ellas en 1936 y luego le diseñó un vestido a su amiga Schiap aunque siguió obsesionándose por el tema de la langosta teléfono especialmente. Aludía también a un significado extra: de naturaleza sexual. Cuando Wallis Simpson salió en Vogue para mejorar su imagen como queridísima de "David" y Dalí hizo público esa connotación: su imagen pública se hundió. Pero ahora, con la exposición del MET sobre Schiap y Miuccia Prada el tema de la langosta vuelve a estar de moda. Una mujer como Issabella Blow no precisaba de modas ni de tendencias para ponerse el crustáceo en la cabeza pero Anna Wintour sí, parece que la cosa del sexo... no le importa demasiado. Total, lo que pasa en Nueva York se queda en... ¿Las Vegas?


viernes, enero 13, 2012

El General Invierno


El invierno ruso es tan temible que lo usan en las guerras como arma contra el enemigo. Sin embargo, hay algo profundamente romántico en todo ese hielo que cubre completamente el mundo, en la capa de mortandad de la estepa rusa y en la vida que reverdece debajo. Más allá de ese tema, la frívola vacuidad del ser que no sabe cómo abrigarse -puesto que nace desnudo- subyace en el tema divino -ya lo dice Dios en la Biblia- del vestirse. Como nota al margen, David y Wallis hicieron un buen trabajo en el tema del estilo. Es díficil ser más elegante. Más chic.

miércoles, mayo 25, 2011

Una Boda Real


Hay hombres que son capaces de hacer todo por contentar, encontrar y amar a la mujer que desean.
Los ingleses conocen dos reales ejemplos: el de Ana Bolena y el de Wallis Simpson.


Por la primera, el rey Herny VIII dio su cielo, casi su reino, alianzas con otros países, el fin del catolicismo en Inglaterra, su hija Mary y las vidas de todo el que se opuso minímamente. Bueno, es verdad que le cortó la cabeza a Ana pero fue "a la francesa" que es más delicado (y pese a ser inocente).


Lo que no acabó tan mal, sino simplemente algo triste, algo extraño, algo ... delirantemente extravagante fue el romance de Wallis Simpson y chez David. Americana y divorciada y experta en artes amatorias cual Mata Hari destronó a un rey por su amor y vivió cubierta de joyas: él nunca se perdonó que no hubiese sido reina. No tengo que decirle que Aline Griffith, sí -esa señora muy elegante, con el pelo lleno de laca al más puro estilo cool y con un pasado como espía americana y el nombre en clave de "Butch"-, subasta sus joyas. Aunque es otra historia, entre ellas tiene un delirante reloj de brillantes de la señora Simpson con una fecha grabada por detrás que ella heredó de Wallis. La fecha es del 36, la boda fue más tarde. Aline dice "tuvieron relaciones íntimas antes de la boda, un escándalo en la época, él lo marcó para siempre en el reloj". Aparte de eso, la señora Simpson tenía el broche panter de Cartier, collares de esmeraldas y pulseras de rubíes y otro millar de joyas para acompañar a ese hombre elegante que llevaba trajes azul noche porque son los únicos que parecen negros.

Aunque no crean ustedes que el hombre solo vive de joyas, como diría la propia Wallis "yo no era hermosa así que me vestía mejor que todas las otras mujeres".

En Vogue se saben una anécdota genial de ella, para mejorar su imagen, hicieron un reportaje con ella en Vogue. En una de las escenas, lleva el vestido langosta del combo Schiaparelli-Dalí. Llovieron críticas. Sobre todo cuando Dalí aclaró el significado freudiano y sexual de la langosta. De todas formas, para mí Wallis Simpson ES Wallis Simpson con este vestido de Mainbocher. Y sí, cuando Sarah Burton acabe de fulminar el estilo-archivo-esencia de McQueen puede empezar a hacer lo mismo con la historia inglesa. Esperen, que eso ya lo ha hecho.Vive Dios. El vestido de la hermanísima Pippa Midlleton se inspira claramente en la modernidad de la línea I de Wallis Simpson. Bueno, otra vez será Sarah. Wallis desde luego está maravillosa.


domingo, octubre 03, 2010

Dior, En La Otra Orilla


La gente ha dicho que la colección de pret a porter de Dior ha sido una colección de crucero. Tienen rázón. Galliano ha cedido terreno a la creatividad por la comercialidad, quizás no está tan inspirado, quizás ya no tiene que demostrar nada (no como cuando llegó a la casa Dior) o quizás esté cansado de ser tachado de efectista o de que Bernardt Arnault le abronque y le justifique diciendo que "no le entienden".


Ésta es la colección del verano. El crucero -como todo el mundo sabe- era para las mujeres ricas, muy ricas que querían ropa nueva y todo aquel jaleo. Se iban en Navidad al Caribe, en Pascua a Amalfi, en verano a París o a Niza y en invierno a Aspen. Pero, yo veo a una mezcla de Wallis Simpson y los años que tanto le gustan a Galliano, los 40s y los 50s.


 La Duquesa de Windsord vivía en el culo del mundo -algunos decían que en aquellas islas perdidas de la mano de Dios aprendió las artes amatorias con las que volvió loco al Duque de Windsord- y ya estaba casada. No era la más bella pero siempre iba mejor vestida que el resto porque no tenía más remedio.


A Galliano le interesan las nuevas zonas erógenas: la espalda, por ejemplo. Porque es una colección sutil. Me recuerda un poco a Dita Von Teese, el aire de sofisticación y de sensualidad de una bailarina exótica, el traje, la picardía, los tacones altos de esclava sumisa, la actitud de señorita cándida y la perversión.


Esto no es Los Hamptons y aquí todo el mundo está fuera de casa. Los niños y el amor se fabrican entre el silbido de las balas, los uniformes, el me voy a ir a la guerra, nena y los vestidos de colores de la Polinesia, de Hawaii y del verano de nuestra juventud.


No es una gran colección, no lo es y punto. Galliano combina como nadie el naranja y el oro, la chica de buena familia que ayuda a su patria y por la noche baila el twist y el charlestón o lo que toque, jazz a ser posible, y ama a un marinero al que quizá nunca vuelva a ver.


Pero a veces hay que vivir deprisa. Y morir joven.


Porque lo que importa de vestido, es quién te lo quita.


Bueno, ¿quieres pasar un buen rato, marinero?