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miércoles, agosto 29, 2012

Up In The Air


Septiembre es año nuevo pero más emocionante. Lo malo es que acaban las vacaciones, lo bueno, que vuelve mi blog favorito, Cianuro espumoso . Por ejemplo. Otra cosa interesante es que las revistas ya son todo lo nuevo, campañas, perfumes y editoriales de modelos llenas de piel, ligueros y joyas. Una maravilla. Sin embargo, la publicidad de moda está un poco en el limbo. ¿Stella Tennant en Chanel y en Givenchy?, ¿de verás, querida?. Pues sí. Menos mal que siempre nos queda Air France. Así podemos irnos a, no sé, Namibia, o un sitio así, donde piensen, como yo, que la Tennant debería irse a tomar un té. Ese es otro motivo por el que me he acordado de Alexa.

sábado, julio 14, 2012

Cool And Chic

Seis. Estaba convencida de que eran cinco y, no, son seis. Uno, dos, tres, cuatro, cinco y ¡seis!. Cuando empecé a escribir este blog, un amigo me  preguntó qué iba a hacer con él cuando pasara el tiempo. Bueno, el tiempo pasa. Este año se cumple el quince aniversario de la muerte de Gianni Versace. Versace fue sensacional. No hay palabras, es el diseñador -El Diseñador De La Imagen-. Alexander McQueen e Yves Saint Laurent también han dejado de hacer historia en la moda. Saint Laurent, durante una época, lo hizo todo. Todo. Trabajó en Dior a la muerte del propio Christian Dior, un maestro con el que se entendía sin necesidad de hablar. Dior y el argelino eran igualmente supersticiosos pero, mientras a Dior le mató un bombón -¿una sardina?-, a Yves Saint Laurent fue la edad, el paso por el frente, la adicción a las drogas y el tiempo. McQueen se suicidó. Consideraba que en sus colecciones se veía su mente. Piratas, psiquiátricos, báquides, basura, indianos, sirenas, ángeles...
Valentino se despidió de la moda. Fue él mismo quien decidió que su casa continuara en manos de otro, esa decisión ya la tomó YSL cuando hizo aparecer de la nada a Tom Ford y bien que se dedicó a criticar su trabajo. Inevitable. Valentino criticó salvajemente a Alessandra Fachinetti, su sucesora, hasta el punto de que fue despedida ipso facto. Ahora la firma la ha comprado la familia de la jequesa Mozah de Qatar, considerada una de las mujeres más elegantes -mejor vestidas- del mundo. El dúo de diseñadores que tienen ahora en las manos Valentino (Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Picchioli) han conseguido -ahogando todo lo que Valentino fue (y no, esto no es una crítica)- que la firma venda más. Y Valentino no les critica. Bueno, algo harán bien, digo yo.

YSL y Lagerfeld ganaron el concurso que les hizo aparecer en el panorama de la moda parisina el mismo año. Lagerfeld continúa con su carrera a día de hoy. Nada tiene que ver con lo que antes hacía, nada tiene que ver con aquellas maravillosas Claudias que paseaban en Chanel como valquirias. Nada. Lagerfeld aburre en su decadencia. Pero -sí, lo reconozco- Lagerfeld sigue teniendo su punto. Y le echaremos de menos cuando no esté en la moda. El tiempo no ha tenido nada que ver con que Lacroix ya no diseñe. Es el dinero. Que viene a ser lo mismo, más o menos porque el resultado es peor que si estuvieras muerto. Puedes y no puedes a la vez, fascinante. En el caso de Galliano, lo fundamental, es que ya no diseña. Todo lo demás, da igual.

En realidad, todo da igual. Pero aquí seguimos. Y que el tiempo se nos lleve cuando quiera.

jueves, julio 14, 2011

Cool And Chic



Uno. Dos. Tres. Cuatro. !Cinco? Cinco años ya con este blog en medio de momentos bochornosos, instantes encantadores y de la historia, al fin y al cabo, somos historia. Normalmente los aniversarios son aduladores pero quizás se pueda hacer una excepción. Yo acuso, y yo, y yo... Me acuso a mí misma de muchas cosas y veo en este blog carencias evidentes, olvidos terribles, ausencias notables y faltas que me hacen sonrojar. También veo cosas buenas pero eso lo aparco. Debo decir que, como todo el mundo sabe, los blogs están pasado de moda. ¿Y qué?.

Acabada la semana de Alta Costura de París con cada vez más urgencia en la boca, es evidente que no hay nada nuevo bajo el sol. Unos entran, otros salen y al final, año tras año, es idénticamente lo mismo. Tom Ford que no es, a diferencia de muchos, santo de mi devoción, trata de cambiar un poco las cosas como ya hizo cuando entró en Gucci aunque, en mi opinión, Tom Ford es demasiado Yves Saint Laurent y, lo que importa, es que todo lo que hace ya lo hice Yves, antes y mejor. Tom Ford me deja fría. Tiene ropa preciosa, un concepto inserto en su mente y no niego que es un buen especialista del marketing. Tiene un concepto que encaja con la filosofía de nuestra moda, esa en la que se abre un blog cada minuto -o más- y la mitad se cierran en menos de un año.

Ahora, Ford, le ha dado la vuelta a la sartén para seguir teniéndola por el mango, por supuesto. No quiere fotos, no quiere que sus colecciones se vean en todos los sitios ni que todas las estrellas las luzcan. Quiere privacidad e intimidad, algo que, por cierto, descubrieron al final de la Edad Media los nobles y que causó más estragos que la tan cacareada Guerra de los Cien Años.

De repente, todos los conectados tras las pantallas del ordenador se sorprenden ¿cómo es posible que llevemos ropa que salió a las pasarelas ayer, que aún no ha salido, en marzo la de verano, en febrero un entretiempo futuro y en invierno vayamos de tirantes? En eso parece basarse la nueva propuesta de Tom Ford. Y, también en una europeización extrema que siempre ha caracterizado al diseñador aunque, sí, Tom Ford es americano hasta las trancas. Y, como decía Oscar Wilde, los americanos son ese pueblo que recuerda que en Roma se compraron unas medias.

Por eso, yo acuso.

Sobre todo acuso de que no conocemos la historia y que, por ello, estamos condenados a repetirla. Lo que hoy vivimos, ya se vivió en la Belle Epoque. Chanel lo vivió y Chanel se lo cargó. Pero, soy de la opinión que hay que echar el muerto al hollo y el vivo al bollo. Aún así, aunque me maravilla el fenómeno de la moda actual, los millones de blogs de moda, las páginas ¿especializadas? y los portales de Alta Moda que abren un nuevo mundo tan increíble que es, precisamente, difícil de creer y, aunque, hay blogs maravillosos en los que uno no puede dejar de maravillarse del buen gusto, la hondura de la sabiduría de sus autores y de la generosidad que los lleva a escribirlos, no queda más remedio que acusar.

Empiezo yo, claro.
Este blog me deja fría muchas veces. No pasa nada.
El resto de la blogosfera y de Internet en general me da tan igual como muchas revistas.

Vogue USA se va al carajo poco a poco, Vogue París vive momentos de contricción, Vogue España no sabe si es una Voguette cuando el furor se ha pasado o si ser original es lo más -ja- y Vogue Italia es tan inestable como bailar sobre un volcán. La crisis económica está convirtiendo nuestro mundo en algo similar al de los Años 20. Mucha pompa y mucha miseria. No digo pobreza solo, digo miseria. Es como si todo ese aire mágico de Vogue y de la moda en general -y la Alta Costura en particular-´se estuviese esfumando a pasos agigantados.

La nostalgia no vale nada.
Por eso precisamente hay que acusarse.
Yo acuso, la primera a mí.
Y por eso, les digo:
"abran los ojos, nos espera un mundo de oro pero hay que ayudar a levantarlo".
¿Dispuestos?
Pues qué demonios, se ha abierto la veda.
A ver si así entramos en calor y dejamos de vivir en este apático frío. Yo la primera.

miércoles, julio 14, 2010

Cool & Chic


Un. Dos. Tres. Cuatro. Nos hallamos ante el umbral de las preguntas fundamentales tras haber desarrollado la suficiente vanidad y la suficiente conciencia en cuatro años de fascinación abierta por la era digital.

¿Quién soy?,
¿Adónde voy?,
¿De dónde vengo?

Para responder a quién soy a veces tenemos que buscar en nuestro pasado porque como dice Wilde, "sólo las mujeres con pasado tienen futuro". A veces sólo somos nosotros mismos, pero para darnos cuenta tenemos que vivir las vidas de los otros. Aunque, como dice Sartre, sean un infierno. La otreidad misma siempre lo es, ya que en ella reside el darse cuenta de que "rechazamos en los demás lo que no nos gusta de nosotros mismos".

¿Quién soy? dice el profeta. Criatura de los hombres devorada, a partes iguales, por las llamas de mi pasado y de mi futuro. Tras las bajas pasiones, asciendo al quitar el peso como un globo que se abre camino entre los cielos. Como le pasa al jovencito Dorian Gray, quito la vanidad, y hallo cómo "curar el alma por los sentidos y los sentidos por el alma".


Y me doy cuenta que eso es adónde voy.


Sencillamente voy, como dice Saint Exupery "tras aparecer en el destierto, siendo libre porque alguien me ha indicado el pozo donde calmar mi sed" y, al menos, espero que sea con paso honesto aunque uno se permita de vez en cuando, un vicio. Voy como ser humano, como "bípedo implume", como "mono desnudo" y, para ello culmino vistiéndome. Encuentro en mi instinto el origen del espíritu y la materia y la culminación del arte al que me consagrado: moda.

Voy caminando por el abismo de la hoguera de las vanidades para saber dónde se halla el precipicio por muy bello que sea. Busco en la juventud el camino hacia el infinito, aunque sea con instintos encontrados y el intento, quizás inútil, de aunar esplendor y decadencia.


Porque si los hombres tienen cuerpo de hombres, tienen alma de dioses y a ellos pertenece, en primera instancia lo divino y lo humano. Y lo divino brilla en las tempestades del lujo y lo sublime.


Pero una vez encontrado el camino que uno desea marchar, lo duro es seguirlo.
¿De dónde? y, ¿para qué?

¿Con que fin en la ruleta de la fortuna y el eterno retorno que dice noche cuando quiere decir día?


Venimos del sueño como dice Calderón "y entonces la vida es sueño y los sueños, sueños son" y entremezclamos los tormentos y las ascensiones como Caravaggio pinta santos de baja estofa y vírgenes que eran putas ahogadas en el río.


Venimos de otra historia, realmente, una que idolatra y venera a la mujer con toda su maravilla de dadora de vida que, como sabe el matricida Orestes, es exigente como una madre pues sólo ella da el beso de la vida y el de la muerte que sabe a madre. A brazos que reciben y a alma que sena.


Podría ser cualquiera Orestes, un cualquiera como McQueen por ejemplo que tras ser amado y querido, vive en un tormento y al siguiente segundo se da cuenta de que la novia no es la muerte sino la madre amada y estrecha lazos con su alma que es vida y es muerte ya que se unen por la regeneración.


Venimos de nosotros mismos, constatamos.


No importa tanto hacia dónde vamos, como ir con paso firme.


Porque nosotros sabemos que nuestra madre, moda, vida y muerte, no nos ha abandonado.


¿Hijos de los hombres?
De sus mujeres, amigos.


lunes, junio 07, 2010

Eugenia Silva, De Carne


Sí, Eugenia Silva ha abierto un blog en Elle.es donde trata de postear una imagen suya cada día con su atuendo. Lo que viene siendo más streetstyle o no tan "street" como puede parecer. Eugenia Silva que vive entre Nueva York, Formentera y Madrid enlaza la despreocupación veraniega del verano Mediterráneo, la cosmopolita, gris progreso y estandarizada pero bella y actual Madrid con las fiestas de Nueva York y la vida social al otro lado del Atlántico y por este lado también.
En Cannes viste de Armani, en Nueva York de Hervé Leroux Couture, en Madrid lleva bailarinas Repetto, en Cannes joyas de Chopard y en Formentera se olvida y se pone muchas joyas, shorts y camisas blancas masculinas en plan hippy con sandalias hechas a mano planas. Para eventos, aparte de Armani, sigh, usa Leroux Couture y parece que le gusta llevar a bodas y fiestas prendas de BCBG. También usa prendas de Zara básicas, sus prendas favoritas del armario -como una chaqueta de Slimane para Dior Homme- y ropa burnafteruse de Isabel Marant.
Lo curioso es que en el formulario de comentarios, a Silva le piden más estilismos de día a día con ropa de Zara & Co y sus devotos fans aplauden su estilo. Partiendo de la base de que Eugenia Silva se pone lo que quiera, no deja de tener gracia lo de Zara. ¿Eugenia Silva siempre de Zara?, y... ¿por qué no decirle a Galliano que el extracto del banco vendrá muy largo si sigue haciendo vestidos imposibles que Amancio Ortega no puede copiar?. Ugh. De veras que creo que el único -o el aliciente- que tiene el blog de Eugenia en Elle es su estilo de vida.
Cuenta ella que a Armani no le gusta que use carmín rojo, que roba ropa a sus exnovios y a sus novios, que usa pulseras de Accesorize entremezcladas con Armani y en todas las ocasiones ya sea una boda de copete o un día a día, parece preocupada por el comercio justo y vinculada con los proyectos humanitarios que realiza usando sandalias y pendientes africanos por ejemplo, y que combina la vida ordinaria -prosaica ¿?- con la extraordinaria -en verso ¿?- de forma que un día apenas se peina en Ibiza y al siguiente deslumbra en Cancún vestida de blanco.
Eso sí, parece que por votación popular Eugenia va a tener que incorporar consejos de belleza y demás frivolidades -¿?- a su blog personal. No me parece que sea mala idea la verdad, todo lo contrario. Y tampoco me alíneo en los que creen que es el blog más frívolo de la revista. No cuenta su vida, no es pedante, no pega las etiquetas por detrás de los vestidos para hacer la foto en su egoblog y lejos de hablar de si tiene estilo o no, es una buena inspiración. Sobre todo para bodas y fiestas y tal. Peores cosas se han visto, además. Podría estar mejor evidentemente pero es una chica guapa, no se encasqueta extrañas alucinaciones siderales y es educada.
Y sí, esto son más de unas cuantas razones para entrar.
Pero como dicen que una imagen vale más que mil palabras...

martes, mayo 25, 2010

Boho


Estilo bohemio. Como quien dice, "la mujer del César no sólo tiene que ser honesta sino parecerlo" con The Pilgrim y su madre, Willy Van der Roy en los 70s es, la definición de estilo y glamour. La combinación del pañuelo con ese ribeteado de piel me hace evocar a Greta Garbo, o a esas estrellas del cine clásico con ese aura, ese halo de glamour que las envuelve y distingue del resto de mortales.
No es la ropa, es la actitud. La de Willy es despreocupada -parece mirar algo fuera de campo como quien dice- igual que la de Alejandro -The Pilgrim- que combina sus pantalones con sus botas de agua. Ninguno mira más que al entorno, eso de que nos marcan las circunstancias.
Como dice Passolini "el hombre está condicionado por su escenario porque los protagonistas son esclavos de las circunstancias". Y, hay circunstancias y circunstancias. Infancias con abrigos de piel, madres de Alfombra Roja y old manners de las buenas.
Como quien dice eso de antes de romper, aprende.
Aprender...
Qué fácil.

domingo, mayo 16, 2010

The Simple Life


Erin Wasson.
Su otra casa era de madera. Con una cocina mugrienta.
Aire skater. Hippie.
Zapatos tirados por todas partes. Y demás.
Y sí, otra vez The Selby.

Si a las francesas se las ve de lejos.
Las orquídeas y esas cosas suyas.
A las americanas, de Texas, se las nota.

Aire despreocupado.
Cachivaches.
Desorden.
Pocos muebles.
Limpio.
Cómodo.
Jovial.

Moderna.
Joven.
Sexy.
Guapa.
Y a la moda.

Una bici y un cuadro de 50.000 dólares.
Una lucecita minúscula.
Un sofa lleno de rotos.
Suelo cómodo para ir descalzo.
Y máscaras extrañas.

Una puerte churretosa en un bonito loft.
Chic. Pero de otra forma a la francesa.
Muy americana.

Tiene ese punto rancio americano.


Y ese punto joven. Despreocupado.
Romántico. Bohemio.
Desaliñado y detallista.

Minucioso pero sin muchas preocupaciones.
Una vez pagado, se vive.
Sin más.

Un domingo uno se siente gaviota.
Y al siguiente quiere arroparse con una manta.
En la misma casa.

Cables tirados por el suelo.
Cosas que no veríamos en la casa de Julia o de Inés.
Mucho espacio libre.
Cosa que tampoco se ve en Europa.


Y "arte" -jum- sacado de un callejero.
Un mapa con rotulador rojo.
Un trueque con un vendedor.
Y una charla con un mendigo.


No, por ello,deja de tener ese aire de intelectualidad demasiado forzada.
Un poco de !oh qué original!
Un poco lo que los de Ikea quieren conseguir.


Algún tópico obligado.
Para un texana sana acompañada de papá a los desfiles que hace surf, va en skate y se rompe los vaqueros.


Y, también, The Selby y sus casas tienen un extraño querer por las cosas "abiertas de piernas".


Bueno, y el sofá como mejor invento del siglo.
Como antes la chimenea.
El tabaco.
O el té inglés.


Narcisismo pero barato.


Un poco de progresismo carca.


De buenas vibraciones.
De encanto.
De juventud...

De caos.


De protesta.
De idealismo.
De humor.
Y de independencia.

De sencillez.
De calidez hogareña aunque con propio estilo.
Y...

Al fin y al cabo, de normalidad.
Rayana normalidad pero, eh, nada mediocre.
Y que les zurzan a los originales.
Echarse en un sofá arena, con vaqueros y el techo blanco.
Pero qué dama echada.

sábado, mayo 15, 2010

Las Bonitas Parisinas


Inés.
The Selby también.
Su casita en París.
Y la vida en rosa.
Sigh.


París como Europa es esplendor en la decadencia.

Gorrioncitos sacados de la calle, de un prostíbulo, de "amor" a un par de francos que cantan que la vida es rosa aunque la suya sea más de rien de rien.


La casa es de la señorita Inés.
Ex modelo.
Musa de Chanel.
Actualmente consejera-lo que sea de Roger Vivier.

Colecciona imágenes suyas.
Cajetillas de tabaco.
Post its escritos con mala letra.
Zapatitos de Vivier.
Y cosas de color rosa.

Más orquídeas.


Mucho color. Mucha alegría.
Mucha vida radiante.
Y algo infantil.

Algo de savoir faire también.
Pañuelitos de Hermés.
Cajitas naranjas en el mundo de color de rosa.
Y perlitas de Chaumet.


Detallitos kitsch. Horteras.
De mal gusto.
Chillones.
"Chirriscantosos" que dicen en la España profunda y no tan profunda.
Y una postura que haría sonrojar a bueno... supongo que a alguien porque "hay gente pa tó".

Acumulaciones de cosas.
Bonitas. Feas. Curiosas. Horrendas.
Artísticas. Absurdas. Baratas. Caras.
Delicadas. Bastas. Extrañas. Comunes.
Barrocas. Modernas. Sencillas. Chics.

Flores frescas para el alma.
Y zapatos para el cuerpo.


Algo de represión.
Libertad y rebeldía de niña bien.


Egolatría.


Un poquito de miedo a la muerte.


De alejar los fantasmas del pasado.


Y recordar que uno es joven.
Que vive la vida.
Que queda mucho tiempo.


Y cosas por hacer.
Intelectualismo barato.
Y auténtico.

Estilo de vida.


Recuerdos.


Antigüallas caras.


Cosas modernas caras.

Un recuerdo de corazón.


Un símbolo.


Un poco de caos en el orden y orden en el caos.


Y, ¿para qué?
Para ver la vida de color de rosa.
Tiffanys o tu casa.
¿Qué más da?