domingo, octubre 03, 2010

Dior, En La Otra Orilla


La gente ha dicho que la colección de pret a porter de Dior ha sido una colección de crucero. Tienen rázón. Galliano ha cedido terreno a la creatividad por la comercialidad, quizás no está tan inspirado, quizás ya no tiene que demostrar nada (no como cuando llegó a la casa Dior) o quizás esté cansado de ser tachado de efectista o de que Bernardt Arnault le abronque y le justifique diciendo que "no le entienden".


Ésta es la colección del verano. El crucero -como todo el mundo sabe- era para las mujeres ricas, muy ricas que querían ropa nueva y todo aquel jaleo. Se iban en Navidad al Caribe, en Pascua a Amalfi, en verano a París o a Niza y en invierno a Aspen. Pero, yo veo a una mezcla de Wallis Simpson y los años que tanto le gustan a Galliano, los 40s y los 50s.


 La Duquesa de Windsord vivía en el culo del mundo -algunos decían que en aquellas islas perdidas de la mano de Dios aprendió las artes amatorias con las que volvió loco al Duque de Windsord- y ya estaba casada. No era la más bella pero siempre iba mejor vestida que el resto porque no tenía más remedio.


A Galliano le interesan las nuevas zonas erógenas: la espalda, por ejemplo. Porque es una colección sutil. Me recuerda un poco a Dita Von Teese, el aire de sofisticación y de sensualidad de una bailarina exótica, el traje, la picardía, los tacones altos de esclava sumisa, la actitud de señorita cándida y la perversión.


Esto no es Los Hamptons y aquí todo el mundo está fuera de casa. Los niños y el amor se fabrican entre el silbido de las balas, los uniformes, el me voy a ir a la guerra, nena y los vestidos de colores de la Polinesia, de Hawaii y del verano de nuestra juventud.


No es una gran colección, no lo es y punto. Galliano combina como nadie el naranja y el oro, la chica de buena familia que ayuda a su patria y por la noche baila el twist y el charlestón o lo que toque, jazz a ser posible, y ama a un marinero al que quizá nunca vuelva a ver.


Pero a veces hay que vivir deprisa. Y morir joven.


Porque lo que importa de vestido, es quién te lo quita.


Bueno, ¿quieres pasar un buen rato, marinero?

8 comentarios:

Botica Pop dijo...

no es buena, no es mala. quizá todo tiene que ver con los estándares con los que evaluamos y -para bien o para mal- del marinerito galliano esperamos mucho. esta vez se repite infinitesinalmente, cierto, pero ya quisieran otros que se repiten su talento para el patronaje y el uso del color. al menos.

Holly Golightly dijo...

Botica. A mí no es este el Galliano que me gusta. Sea dicho. Pero yo quiero más de Galliano. Un beso

Pachi Sánchez dijo...

Gracias por subirla Holly. Ha sido algo decepcionante la verdad. Te deja un poco frío, no es que sea mala pero no me acaba de enganchar.
Un beso :)

Holly Golightly dijo...

Pachi. De nada. No es que sea mala, es que esto no es lo que queremos en Galliano. Un beso

Hummingbird dijo...

no he podido ponerme con París hasta hoy y debo de ser yo porque no veo por dónde pillarlo. se agradecerá alguna recomendación... ...

-la revista ya la tengo, sacanning el martes. muy parisino todo sí señor-

un beso
Humm

Holly Golightly dijo...

Humm. Un beso

isabel dijo...

Es cierto, de él esperaba otra cosa. No sé si mejor o peor, pero distinto.
No quiero decir que no me gusten sus propuestas.
Besos desde Estella.

Holly Golightly dijo...

Isabel. Touché. Un beso