jueves, diciembre 22, 2011

Las Nuevas Princesas

Lara Stone por Testino para Vogue Uk diciembre 2010.

La navidad. Artificio. Sin embargo, Capote estaba completamete en lo cierto cuando dijo que alquien era auténtico por ser genuinamente falso y, claro, viceversa. Quiénes somos y quién queremos ser es la eterna dicotomía a la que se enfrentan nuestras aspiraciones y nuestras realidades. El quién somos y lo que realmente somos junto con la forma en que los demás nos descodifican es clave. Las monarquías son cosa del pasado pero las niñas siguen queriendo ser princesas. No sé, quizá tenga algo que ver con lo que opina Elie Saab de que representan el cúlmen de las aspiraciones o quizá sea algo atávico relacionado con Jung y el inconsciente colectivo o con Freud y una pulsión sexual sobre la virginidad y el deseo.

Lara Stone por Willy Vanderperre para Vogue China diciembre de 2010.

El deseo es un elemento fundamenal en nuestras vidas y, de hecho, quizá debiéramos plantearnos si el amor no existe para vender vestidos y el Nuevo Testamento para que hagamos regalos. En lo que se ha venido llamando Biblia de la Moda, lo saben bien. y, por eso, cuando llegan las fechas de delirio y espasmo navideño, de celebración burguesa y ancestral, apelan a lo que más nos gusta. Y no tiene nada de malo.

Vogue España enero 2012. Maryna Linchuck.

¿No es una meta loable convertir la vida en arte y el arte en belleza? Estoy harta y aburrida de la cantinela del qué significa. Nada. No significa nada. Somos seres compulsivos, nacemos y nos reproducimos hasta morir igual que uno de los virus que se instalan en nuestro cuerpo hasta matarnos, pero nosotros lo hacemos a gran escala en el planeta. Llevamos dándole vueltas a la cabeza sobre el significado de la vida, probablemente, desde que aparecimos en el Universo y, además, seguimos en igual situación. Somos unas fieras. Quizá con piel de cordero. Y por eso nos gustan tanto las princesas.

Editorial de Lara Stone por Testino para Vogue Uk diciembre 2010.

Parece que en Dior han acertado de pleno con sus tres iconos para 2012: Marilyn Monroe, Grace Kelly y Marlene Dietrich porque los caballeros sí que las prefieren rubias. Y no sólo  los caballeros. A las puertas del aniversario de la princesa de Mónaco, su chic, su boda, su estética y toda ella se convierten en tendencia. Eso es lo que Vogue jura. Sobre todo Vogue España que, en su número de enero de 2012, apuesta por las nuevas princesas de las tendencias con la rubia favorita de Hitchcock en el punto de mira.


Un cisne es el ideal de mujer que se lleva. De alta cuna y de baja cama. Elegante, grácil, serena, de hielo, con pedigrí, con clase -y clasista- y envuelta en tules como una flor. Dior, Balmain y Charles James convirtieron desde los 50s a la mujer en un objeto, en un bello maniquí de miles de pétalos que brillaba envuelto en el rocío de la mañana. Poderosamente sexualizada, la intimdiad se guardaba entre bustos armados, capas de tela y zapatitos diminutos. Aquel viejo cuento de cómo Cenicienta perdía su zapato a posta para volver loco al príncipe con su pie diminuto... El príncipe resultaba ser un ingenuo y Cenicienta, la pobre, una mujer fatal. Qué bonita historia sobre el fetichismo.


No hay nadie más royal que un burgués y eso somos nosotros: pequeñoburgueses. Nos encantan las bodas de los príncipes -sobre todo vistas en la televisión-, comprar Hola para diseccionar quién llevo qué y cómo y soñar, desde la intimidad de nuestras casas, con una existencia menos funcional y un tanto más absurda. Antes de que el siglo XX fuera convulsionado por la Gran Guerra, el XIX aún no había acabado y tampoco la hermosa confianza en el progreso. Y, en medio de toda la decadencia previa a la Primera Guerra Mundial había una noción deliciosa: la belleza.


Lo bello es un concepto tan pasado de moda como el honor y, probablemente, igual de pedante. Sin embargo, igual que en el trabajo de Lagerfeld para Chanel y el de Valentino e Yves Saint Laurent al final de su vida para sus respectivas marcas, la decadencia es hermosa. Algo debe tener el ser humano inmerso en su código genético que le hace volverse más y más romántico con los años. Quizás sea la mediatización o un componente biológico que se basa en el mero afán de conservación. Quién sabe. Lo que sí que sabemos es que de las chicas de los 80s con cazadora de cuero llena de tachuelas que se protegen como un erizo de cualquier agente externo, hemos pasado a las beldades frías, virginales, delicadas y deliciosas que viven como Mariantonietas de hoy (y que incluso puede que tengan su mismo final trágico).


Carine Roitfeld ha sido sustituida por Emmanuelle Alt al frente de Vogue París y aún apuesta por Bowie (Kate Moss es su portada de diciembre de 2011 con semejante "transfiguración" reptiloide) pero es la única. Bueno, siempre hay algún despistado más pero ya no queremos ser superwoman. Ahora queremos ser damas. Se acabó toda la cantinela de chico y chica y de todo lo strech, estamos en crisis, se venden más barras de labios y Dior ya nos devolvió la moral bajando las faldas y embutiéndonos en un corsé. Y lo que nos gustó...


El icono de la mujer de los 90 (y de hoy) -!cuánto daño!- es Sexo en Nueva York. En el primer capítulo Carrie mataba todos los tópicos de un golpe: sexo sin amor, vida corriente y glamour. Soltera sin aspiración de matrimonio y con un cuerpo para lucirlo. Nadie desauyuna con diamantes, dijo. La periodista, la abogada, la galerista y la representante eran el prototipo de todos los tipos de mujer y de sus aspiraciones: guapas, con éxito, trabajadoras y con problemas. Nada de malo. Al contrario. Sin embargo, será eso de que nos vamos haciendo ñoños con el paso del tiempo porque "mis" chicas -las chicas- pasaron a casarse, reproducirse, comprarse un ático en medio de Nueva York y comer perdices con el guapo millonario.


Va a ser que no desayunamos con diamantes pero que lo seguimos queriendo.
Y, de verdad, no hay nada de malo.
Solo hay que atreverse a ser una princesa.


11 comentarios:

variopaint dijo...

¿Tu crees que Lara Stone es una princesa de las de antes...?

Feliz Navidad, Holly

bsssssssssss

M.

Holly Golightly dijo...

M. Felices fiestas. :) No, la Stone no es una princesa de las de antes. Pero las imita bien. Sin embargo eso del "antes" siempre queda un tanto nostálgico porque ese antes se sitúa en un momento inconcreto pero pretérito que no deja de ser utópico al poder trasladarse por un "siempre". Qué se yo cómo eran antes las cosas, si es que no sé cómo son ahora. :) Mua

Anita Anota dijo...

Feliz Navidad!
http://trendytips-trendygirls.blogspot.com

Anónimo dijo...

Hola Princesa "D",
deseo que pases un felíz día de Navidad, con todo mi cariño ;-)
un beso enorme
Manuel

Holly Golightly dijo...

Anita. Gracias. Igualmente. Un saludo

Manuel. Lo mismo te deseo. Un beso

Maria Emilia dijo...

Holly, te admiro porque es fascinante la apreciación que haces de la moda, y los conceptos que la rodean como el arte y la belleza, que a la ves estan tan entrelazados entre sí, lohaces muy palpable y a la vez psicológico =)
Me gusta Lara, es fresca, es una nueva sensación.

Besitos

Holly Golightly dijo...

Maria Emilia. Muchísimas gracias. !Vas a hacer que se me suban los colores! :) Muchas gracias por pasar por aquí, un saludo.

Irene (capuccinobar) dijo...

Me niego a ver las últimas temporadas de Sexo en Nueva York. Se me cayó un mito.

(y las películas ya ni te cuento...)

Un besito holly y felices fiestas!

Holly Golightly dijo...

Irene. Muchísimas felicidades. SATC a mí es que me da bastante igual pero no me importa verlo. :) Mua

UN BESO dijo...

Está muy bien esta web. Está llena de contenido muy interesante y de actualidad. Me gusta, sigue así de bien. Un beso

Holly Golightly dijo...

Un beso. Muchas gracias. :)