domingo, julio 20, 2008

Modelo, Maniquí, Mujer


El concepto modelo, incluso el de supermodelo, ha cambiado a lo largo del tiempo con el febril discurrir del tiempo. En un principio, Mademoiselle Gabrielle Chanel buscó “chicas de sociedad” a las que vestía con sus diseños para dar empaque a su firma. Lo hacía de forma gratuita pero esperaba que, la belleza de las muchachas junto con la elegancia del traje hicieran que, cuando les preguntaran cuál era la firma que había creado aquella maravilla ellas respondieran Chanel.


Aunque, en realidad, la idea original de modelo, tal cual como la entendemos hoy en día de persona en la que se hacen humanas y adquieren la dimensión real las prendas de una colección creada por un modisto nace con Worth. Antes de Worth los modistos simplemente eran costureros, tenían un repertorio de telas y las diferentes damas de sociedad acudían a ellos para reclamar o demandar diferentes vestidos o prendas para que se las confeccionasen a su gusto y medida. El modisto no entraba en la elección, todo el peso recaía sobre la compradora. Worth se dio cuenta de que aquello no podía ser, copiar o crear un modelo de las indicaciones de otro con un grado de obligatoriedad total y sin que la creatividad entrase en el juego no era, como diría él, el modisto más francés de todos los ingleses, su taza de té.


Pero llega Worth y decide que, él será el primero, el padre de la Costura, en crear colecciones y que, luego, sobre lo ya confeccionado las clientas puedan escoger lo que desean. Es un cambio de mentalidad aunque, el grado de decisión de la clienta sigue siendo grande pues puede cambiar telas y colores amén de poder añadir adornos, enaguas y encajes o, incluso, cambiar el tipo de bordados. Necesita modelos para enseñar a las damas de sociedad, respetables y decentes, sus creaciones y, aunque en un principio se vale de su esposa, luego contratará a modelos “profesionales” para exhibir sus diseños.


Con el tiempo, las maniquíes que aparecen en las revistas especializadas de la época, amparada en este contexto surge la idea de una revista de moda más allá que de, solamente, patrones y, posteriormente aparecerá Vogue; pasan de ser bocetos e ilustraciones a fotografías. Paul Poiret con Iribe, lo que luego será Chanel y Erte o Sem y lo que Christian Dior acabará aplaudiendo con Gruau pasa a ser fotografía. Una naturaleza teatralizada y las damas posando en los contextos para los que los diseños estaban pensados: jardín, ópera, teatro, té, paseo, día, noche, etiqueta y recepción. Sin muecas, sin gestos ni poses de modelos. Ellas son -también- decentes. Y, para gestos ya está la ilustración en la que, al menos, no hay culpable.


Ser modelo aún no es, exactamente, una profesión. Es más una actividad poco respetable, no indecente pero no muy bien vista. Son iconos de comportamiento actrices y cantantes o bailarinas e incluso, las damas de sociedad, nobles y burguesas pero, modelos, modelos tal cual y cobrando por su trabajo en vez de tener prendas a cambio de su imagen para exhibirlas en “la vida real” aún no está bien visto. Tampoco hay agencias y, pocos fotógrafos quieren dedicarse a ello porque lo consideran poco respetable y, con poco carácter. Sin alma, casi.


Dice Christian Dior que sus modelos siempre le acaban abandonando porque se casan o porque van a dar a luz y que, es tarea agotadora buscar otra señorita refinada, con clase y elegante dispuesta a ser modelo. La edad de las modelos oscila entre los veinticinco y los cuarenta según cuenta el propio Christian Dior y, para Gabrielle Chanel una característica más importante que su edad es que tengan charme y que, además tengan una línea apropiada para sus colecciones sin exceso de caderas o busto. Aquí es donde surge el conflicto del peso de las modelos - de su altura- aunque según un estudio americano el peso de las señoritas ocupadas temporalmente en la profesión de maniquí para diversas y respetables casas de modas es en torno al 20% inferior que el da la media de la población mientras que, su altura es del 30% superior.


Según pasan los años, las diversas caras que se repiten en los reportajes fotográficos se mantienen. Dovima, Dorian Leigh (que, acaba de morir a los noventa y un años de edad y que, entre otras cosas, inspiró al personaje de Holly Golightly de Capote) o Lillian Bassman no se jubilan, si eso se retiran para formar una familia pero siempre vuelven. ¿Acaso la mujer que inmortalizó la mítica imagen que marcaría un antes y un después rodeada de elefantes podía no valer? La edad importaba pero sin caer ante el mito de la eterna juventud.


El peso de las modelos es otro cliché porque hay casos y casos. Por ejemplo, Balenciaga decía que prefería a las modelos “con alguna redondez y algo de tripa” porque “eso es una mujer” pero, al mismo tiempo, detestaba que se les viera el rostro porque decía, ¡visionario!, que le robaban protagonismo a las prendas. Digamos que en el periodo que abarca de los años cuarenta a principios de los sesenta es cuando se va definiendo la línea y las características de las maniquíes y la delgadez se va imponiendo. El corte regio y, también la juventud.


Puede ser con Twiggy el inicio de una era y el fin de otra a la vez, delgadez, ausencia de curvas, anorexia, coqueteos con el lado oscuro (o lo que la gente cree lado oscuro) y ser considerada, por primera vez, icono y causar una revolución en el estilo de vivir. No sólo de vestir. Twiggy hace esto más que Twiggy viste esto. Para eso ya estaba la señorita con corte cinco puntas. Aquí es donde nace la idea de supermodelo como icono y no solo como modelo. Más lejos de la biografía y con una fecha de caducidad larga y corta al mismo tiempo. Juventud efímera pero el “algo” más que dura para siempre. Un romance tortuoso pero reconfortante.


Luego vendrían otras épocas. Modelos anónimas, mujeres para la guerra y la posguerra, editoriales para ambos sexos, modelos de todos los colores y estilos, un nuevo look para los hippies y para los facinerosos, una nueva forma de ver a las modelos: carne bonita con fecha de caducidad. De Lauren Hutton, Jerry Hall o Veruschka se pasa a Eddie Sedgwick y, es con ella y con Andy Warhol, el hombre de los quince minutos de fama, con el que la celebritie se convierte en modelo volviendo, en realidad, a los principios del mundo de la moda.


Studio 54, rock, sexo, drogas y rock and roll podría ser el emblema o, el leit motiv de una carrera en la que la niña pasa a ser socialité y, de allí a mujer, a musa y a muerta. O leyenda como también les llaman. Luego llegaran las supermodelos, que tan de moda están, han estado, estarán y marcando leyenda mientras garabatean con una sonrisa su nombre en la historia de la moda, de la que ya forman parte, para pasar a la historia del mundo como la mujer. La Mujer. Top. Supermodelo. Más allá de ser simple modelo o maniquí. Claudia, Naomi, Cindy, Eva, Nadja, Linda, Christy. Nombres propios. Esas mujeres que batían sus melenas, movían sus caderas, sacaban pecho, bailaban y, sonreían en la pasarela. Diosas.


Precisamente por eso, precisamente, por tener nombre propio en la historia de la moda. Por ser más famosas que el vestido, por su estatus divino, por no levantarse de la cama por menos de diez mil dólares (¡qué grande Linda!) y por ser, eso, casi sobrehumanas. Por eso necesitaban una niña que no fuese mujer, necesitaban alguien sin cadera, sin melena, sin pecho, sin sonrisa y, sin bailes. Necesitaban una niña lánguida, no una mujer. Necesitaban un felino desprotegido, un gato sin nombre, una mirada furtiva, una juventud perdida, perenne y arrebatada. Necesitaban belleza cruel, no de la que tortura sino de la que duele mirar. Necesitaban a Kate Moss, desnuda, frágil, vulnerable y, necesitaban ropa interior parar mirarle a los ojos y no al cuerpo moldeado a golpe de WonderBra.


Ahora Kate Moss ya no es aquella niña pero, la pregunta de si es mujer sigue en la cabeza de muchos. Kate Moss tampoco es mujer. Ni siquiera es persona. Kate Moss es un icono. Le pese a quien le pese. No es como Agyness Deyn, no es como Irina ni es como Giselle. Las modelos han cambiado. ¿Se necesita ser joven? ¿Ser bella? ¿Tener clase? ¿Ser altiva? Claudia Schiffer dijo que bebió su primera copa de vino a los veintiocho años y que está ahí para trabajar y no para salir de fiesta. Se retiró para tener hijos y ser feliz y, ahora ha vuelto. Ya no es una niña ni una condesa abandonada en Chanel, ahora es más mujer. No más mayor, más mujer.


¿Le pesan los años a Kate Moss o los excesos? Kate Moss protagoniza “el número de la edad” de Vogue USA. Anna Wintour le regala la portada. Posa como una de esas señoras decentes de Park Avenue con su vestido blanco de entretiempo, con su collar de perlas, con su cabello recogido y en una pose seminformal entre “de etiqueta” y natural. Relajada. Sencilla. O pareciéndolo. Dicen que los cincuenta son los nuevos treinta y que los cuarenta son los nuevos veinte. Que Samantha Jones, mujer de éxito (sí, porque ser liberal no es ser promiscuo -no necesariamente-) es su ideal y que, son las señoras con dinero las que compran es suficiente para que la edad sea un número sin importancia. Como la talla. Más o menos. Y, esto -debe ser- una gran verdad. Para algunos, claro. Pocos, pocos, pocos. Talla treinta y ocho, caucásica, bella y joven contra talla cuarenta y dos, madura y con clase y experiencia. ¿Quién gana la partida? Eso depende quién escoja. Yo, me quedo conmigo. Que para eso soy quien escribe.


De cualquier forma la edad no importa. Pero Kate Moss posa como una de esas señoras de las que dista -tanto- (mucho) de ser. ¿Le extraña a alguien que Agyness Deyn diga que tiene veintiuno dónde tiene veinticinco? No. A nadie. De hecho, es una falta de educación hacer la pregunta. Uno tiene los años del corazón. Y la edad de la inocencia -o de su carencia- es la que cuenta. Ni adolescentes ni señoras, mujeres por favor. Y nada de pulcras y desalmadas muñecas cubiertas de baby dolls en color rosa con encajes y flores que miran por la ventana al jardín inglés donde el verde de la hierba que huele a lluvia se confunde con los rayos del sol. Preferimos mujeres que se maquillan frente al espejo recogiéndose el cabello ante él y pasándose el pintalabios de color rojo. Mujeres. Carácter y carisma, no maniquíes. Mujeres.

14 comentarios:

Di dijo...

¿Será esta portada el pistoletazo de salida hacia el gran cambio de Kate Moss? No sé porqué pero tengo la sensación de que Kate está cambiando...

Holly Golightly dijo...

Di. Será la sobrexposición o quién sabe qué pero Kate Moss ya no es modelo.

Quizás esto sea un antes y un después. Un beso

Jamelgo de luxe dijo...

La verdad que las supermodelos siempre han estado ahí, y ahora con la crisis siempre es mejor coger un rostro de mujer sinónimo de éxito seguro antes que la típica niña que parece disfrazada con la ropa de su madre.



La que lleva el tailleur blanco y negro de Chanel es la gran Gina, ¿no?. Besos.

Señor Quinquillero dijo...

A mí la portada de Vogue USA me parece un espanto, no solo porque Kate vaya disfrazada, es que la foto es muy fea.

Kate es más que una modelo y si la visten de viejuna no te la crees.

Un beso.

Holly Golightly dijo...

Jamelgo De Luxe. Es que una mujer es Una Mujer. Sí, qué grande. Un beso

Señor Quiquillero. Una vez me dijeron que en Nueva York las ricas, para qué usar eufemismos, visten de dos formas. O llevan un traje sastre de Chanel o, uno de esos viejos,que lo parecen no que lo sean, chaquetones Barbour o Burberry. Para reafirmar su posición o para, parecer más jóvenes.

Eso sí y, bolsos Marc Jacobs que, uno no sabe cómo pero, parece que los regalan. Un beso

Hummingbird dijo...

extraña portada la de vogue usa, kate nada favorecida, y con lo que me gusta... veo sí cambio en cuanto a las 'edades', entre poderes adquisitivos/tallas, la vuelta de las super divas que teenagers desde luego no son, la manera en que los 40 y los 50 son atractivos (sharon stone). lo bueno es que el tiempo pase y poderlo vivir y contar, disfrutando el presente. mujeres: leed este post!. muchos xx! y gracias por este post.

aka scrunchie girl dijo...

Las mujeres de 50 son el nuevo target. Ni adolescentes, ni jovenzuelas: señoras liberadas. Fantástico post. beso!

Pau dijo...

Hola Holly,
Bonito post como siempre. Un minucioso relato de cómo surgen las modelos y lo que actualmente significan, precioso de verdad !!!
Mi abuela fue modelo de joven, casi has calcado su carrrera, era un honor y un prestigio increibles, sus recuerdos son maravillosos y de pequeña me encantaba escucharla.
De nuevo, me ha encantado leerte,
Un beso

BoatoLuxo dijo...

creo que me han gustado todas las épocas por las que han pasado las modelos.

Me ha encantado la foto que pusiste de los elefantes, es que ese diseño de Dior para mi es un ícono.
saludos.

Lil dijo...

Hace mucho que no leia yu blog, holly.
La universidad me tuvo muy ocupada.
¡Si no pude seguir la HC!!
Excelente post sobre las modelos
Yo naci durante el reinado de Linda, Naomi y Claudia.
Creci con la muerte del gran Versace y la aparicion de Kate
Me hice adolescente mientras YSL decia adios y aparecian Gisele y Natalia.
Ahora veo como la moda cambia, las modelos desaparecen y renacen como el fenix, pero como decia Coco:
"El estilo permanece" y vemos de nuevo a Claudia, Christy, Linda entre otras mas bellas y elegantes a sus cuarenta años...
Y ahora -la sorpresa del año-: Kate en la cover de Vogue USA posando como si fuese una señora de la Park Avenue.
I can´t believe it!!!
Kisses from Buenos Aires,
Lil

Holly Golightly dijo...

Hummingbird. La verdad es que a veces es estúpido lo que las marcas hacen. Las niñas están bien en un determinado momento, con la moda de los baby doll y de la eterna juventud peor, por otro mundo y otro universo que la moda quiera crear; lo cierto es que el mundo real existe y que, en el mundo real se envejece.

Y, para ejemplo, cualquiera. Yo misma guardo mi retrato envejeciendo en el armario pero, me da pánico mirar. Quizás cada vez me da menos miedo, antes me daban un miedo horrible las arrugas y, ahora pienso que cuando las tenga no me pondré botox como pensaba porque prefiero ser mayor que parecer un espectro. Un beso y gracias.

Aka Scrunchie Girl. Es que los cincuenta tienen su punto. En los veinte no saben lo que quieren, en los treinta saben lo que buscan pero no encontrarlo, en los cuarenta buscan cómo deshacerse de los errores y, los cincuenta... Ahí ya tienen experiencia y saben lo que quieren.Un beso

Pau. Muchas gracias. Un beso

Boatoluxo. Esa foto es icónica. Es un mito. Un beso

Lil. Te he echado de menos. Un beso

Roberfumi dijo...

Grande Kate, aunque me hubiera gustado más una foto más autentica. Ella esta mucho más cerca de la reciente sesión en W que de esta portada. Pero el caso es que ella siempre está genial.

Sigue teniendo eso tan difícil de explicar con palabras...el factor Moss jejeje. Es más que una modelo, es....no se....la coca cola de las modelos.

Y olvídate del cuadro, mira como le fue a Dorian Gray jejeje. Todos estamos hartos de ver caras de cera por culpa de esas cosas.

Ciaoo

Hummingbird dijo...

yo haría un matiz: a los 20 buscamos y aprendemos a decir 'no', a los 30 cambiamos aquello que no nos gusta, a los 40 nos aceptamos como somos y sin disculpas, a los 50 qué nos van a explicar? y si podemos seguir atractivas, por qué no? de ahí a ser un engendro.... muchos XX! y un abrazo.ps: por qué siempre me voy del tema del post? otros XX!

Holly Golightly dijo...

Robertfumi. (Risas) Moss puede resumirse en una cosa que dijo una vez: "Mi madre me dijo que uno no puede divertirse. ¿Por qué no? Le dije yo." Un beso

Hummingbird. No lo sé. :) De cualquier forma, mira a Carine Roitfeld, Sharon Stone, Catherine Deneuve, Anna Wintour... Un beso