viernes, septiembre 10, 2010

El Espíritu De NY


Empieza la Semana de la moda de Nueva York. Por una vez, no es Briant Park, así que no habrá tiendas de esas blancas ocupando el lugar y las modelos no correrán entre entusiastas de la moda, turistas genéricos y redactoras con mechas de Vogue. Esta vez es en el Lincoln Center, sin árbol de navidad se sobreentiende, pero con más innovación que nunca. Algunos hombres de negocios, muchos periodistas, alguna celebritie y Anna Wintour que, al final es quien manda, aka quien corta el bacalao.
Cuando empieza Nueva York, la excitación llega. Las tiendas de ropa nos surten de tendencias pero todo, aún la nueva temporada, tiene un aire de vieja temporada. Entrar, salir, pagar y demás. Aquí todo es diversión. Ver, tocar, flash y beber champagne entre un gritito, un taxi que acelera y un montón de asistentes histéricos, de publicistas sonrientes y de RRPPs. Qué se le va a hacer.
Cuando llega a España "Peyton Place", la gente comprende mejor a Estados Unidos. Pero Nueva York no es Estados Unidos, tampoco Europa, no se crean. Nueva York tiene mucha, mucha, energía lo que, en parte, evita que tenga que ser bella. Es una ciudad llena de rascacielos, de azoteas que tocan el techo, de gente frustrada, de estrellas que visten de negro, de gente normal, de ricos, de pobres y de todo lo que hay en cualquier ciudad.
Cuando empieza la semana de la moda, todos sabemos lo que vamos a ver. Ropa bonita. Fácil. Divertida. Que se vende extraordinariamente bien. Por ahí Oscar de la Renta, por ahí Ralph Lauren. Algo de DKNY, algo de Alexander Wang-hum, Altuzarra vestido de Tom Ford -hum?- y princesas en Marchesa. Nuevas ricas en Michael Kors, colorido pastel en BCBG. Buenas chicas en Carolina Herrera y todas esas cosas.
¿Y qué?
Con sus prendas, uno puede soñar sobre un tejado.

2 comentarios:

Pau dijo...

Cambio de Paris por NY ( jamás pensé que diría esto ), este último viaje me ha cautivado aún más si cabe. Easy -going my friend.
XXX Holly

Holly Golightly dijo...

Pau. ;) A veces nos sorprendemos. Un beso