miércoles, julio 07, 2010

Gaultier, Buenos Y Viejos Amigos


Me encanta Gaultier. Lo reconozco, es uno de mis modistos favoritos. JPG siempre quiso diseñar en Dior pero a Arnault le gustaba más Galliano que podía vapulear lo que le diera la gana y que siempre ha sido su niño mimado y que, además, con la excusa de su genio y su creatividad podía venderle a cualquiera sus descabelladas propuestas porque, como todo el mundo sabe, los genios son incomprendidos necesariamente.



A Gaultier le gusta lo que a mí. Elsa Schiapparelli, la guerra, la posguerra, las medias con costura, las uñas largas pintadas de rojo, las bocas maliciosas, el humo del tabaco pululando con un aura encantadora al lado de la femme fatale, las vampiresas, las medias de rejilla, los zapatos de tacón, los sombreros, el negro, los febriles 40s, el cabaret, las estrellas del cine, Ava Gardner, Carmen Miranda y el sexo. Y el chic. Y la buena chance.



Realmente veo los años de las entreguerras salpicados con un poquito de la posguerra y algo de la II Guerra Mundial, pero poco de esto último. Hay algo austero en el aire que se respira y al mismo tiempo esa decadencia del cine negro que insturaba vampiresas rubias a golpe de filtro, de alcohol y de tabaco de liar. Vestidos dorados con muchos brillos y el pelo sobre el ojo malcayendo como quien dice.


Las imagina uno fugitivas, con mal de amores, repostando en Viena, pasando por París antes de Vichy, yendo a Marruecos, a Casablanca, paladeando el humo y el champagne y besando servilletas blancas para dejar la firma de los labios rojos.

Tienen esa cosa canalla del cabaret. Muy canalla. Esa Alemania de los 25 del espíritu Locarno, de Briand y todo el jaleo de las reparaciones de guerra que parecían solucionarse por sí solas en la que Berlín era el centro del mundo, de la nueva cultura, de las nuevas tendencias, del estilo exagerado y de las mujeres más bellas y más perfidas del mundo.


Aquellas que iban al Cabaret y salían agarradas del brazo de otra chica y un chico. Todo muy de a tres. Y todo muy ¿in?moral.

De aquellas que bebían champagne como agua, creían que lo bueno empezaba y lo malo acababa y las que se pegaron el susto de su vida con el crack del 29.


Hay que joderse. Cuando todo iba tan bien. Schiapparelli vio que todo iba tan bien que las mujeres podían llevar diademas de langostas, sombreros con zapatos, bolsos con manos, guantes con uñas y trajes con cajones por bolsillos.

Chanel la odiaba. La decía italiana -sigh-. Porque ponía a Picasso donde ella ponía otro Picasso y a Dalí donde ella ponía a Cocteau.

Claro que a Chanel, Poiret le decía "sombrerera".
Y que vestía a telegrafistas mal alimentadas.
Y raquíticas de luto.


Pero qué bonitos son los sueños de Gaultier. De un caballero que lo olvida todo a la noche siguiente.


Como la moda actual se olvida de este viejo glamour.



Pero no del todo.
Siempre quedan ellos.
Ellas.
Él.

13 comentarios:

Pau dijo...

Goog girls go to heaven ...
Las malas a todas partes.
Las medias son un capricho muy francés.
Una colección sublime
XXX Holly

Hummingbird dijo...

y el suspiro que me sale... y cómo me gusta!

esas boquillas eternas.

un beso, buenas noches Holly

MIENTRASMEVISTO dijo...

Que me gusta fumar... es otra forma de suspirar.
www.mientrasmevisto.com
echale un ojo a mi blog
besos mil

variopaint dijo...

Totalmente ideal...

Un beso

M.

Holly Golightly dijo...

Pau. Bonito comment. Un beso

Humm. Un beso

Mientrasmevisto. Un beso

Variopaint. Un beso

BEWOMAN dijo...

me encanta.
xx

Holly Golightly dijo...

Bewoman. Un beso

El Diván de Silvie dijo...

Son unos diseños fantásticos y el post te ha quedado genial, da gusto leerlo.

Besos

Holly Golightly dijo...

Silvie. Mcuchas gracias. Un beso

Pau dijo...

Encuentro las medias con la torre Eiffel irresistibles.
Deduzco de tu silencio que Valentino no tiene buena nota ;)
XXX Holly

Holly Golightly dijo...

Pau. Deduces bien. :) Un beso

IAMTHEANGELNEGRO dijo...

fumando con o sin guantes, de labios rojos y uñas largas...
De a tres la vida es mas bonita!

Holly Golightly dijo...

Angel. Un beso