domingo, marzo 09, 2008

El Prestigio


El prestigio en el mundo de la moda es sinónimo de calidad, una marca es prestigiosa cuando alcanza un status que, implica necesariamente prestigio. El status convierte a una marca en un ente responsable que hace que sus clientes sepan que, si visten algo firmado por esa marca, el lujoso encanto de la elegancia va a rodearles. Cuando dicen lujo, prestigio, moda y calidad sólo una marca viene a mi cabeza, para algunos será el malogrado Vuitton, para otros será Chanel, siempre icónico y para otros será Dior, la maison del pasado y del presente pero; para mí sólo puede ser Balenciaga. La única casa de moda con nombre propio en el mundo de la moda, la única maison con tradición, la única casa que ha dado un nombre con mayúsculas, un genio al que imitar, un hombre al que aplaudir. Eso es lujo y eso es prestigio.


Cuentan, y es verdad, que Balenciaga combinaba un rasgo altivo y un carácter austero y noble con la seriedad notoria, algunos dicen monjil pero yo digo, reflexiva y meticulosa; con la perfección exigible al arte que, era como él concebía la moda. Lo que dicen de Balenciaga era que no vendía ni creaba para quien él no considerase y que no prostituía sus colecciones por la comercialidad porque, él era un artista, un modisto, un genio y, los genios no pierden veleidades ya que sólo se dedican a pasar a la historia. Como Cristóbal Balenciaga.


El prestigio es dudar acerca de qué ponerte para una fiesta y, saber que “sólo se necesita un Balenciaga” para estar fabulosa. “Ponte un Balenciaga y, simplemente asistes” dicen y, si eso dicen, es verdad. Es, como diría Chanel, “si las amas de casa se ríen al verte pasar, pregúntate el porqué. Quien ríe tiene razón.” y, a veces llega a extremos preocupantes. Balenciaga confeccionó incluso unos pantalones de jardín para Mona Von Bismarck y, ella apareció como la mejor vestida del mundo y como ejemplo a seguir. Nadie se rió jamás de Balenciaga, ni de ninguno de sus modelos. Balenciaga podía ser excesivo, podía ser rompedor pero era, sobre todo, elegante.


El prestigio, es saber a quién vas a vender tus diseños. Saber cómo los van a llevar, quién los va a usar y dónde van a aparecer. Balenciaga no vendía a nadie a quien no creyese digno de su marca, de su nombre, de su sello. Balenciaga era un emporio, un maestro, el director de la orquesta que diría Dior o, el hombre al que todos seguimos. Balenciaga es un siglo de moda, Balenciaga es el rey. Aunque opacado por Dior y por Chanel.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

hola soy estudiante de estilismo y tengo un blog recien nacido y me encantaria que lo incluyeras....
se llama en la retina de mi cerebro
enlaretinademicerebro-minue.blogspot.com

gracias

Holly Golightly dijo...

Anónimo. Ahora mismo me paso. Un beso

Roberfumi dijo...

En un libro que tengo sobre Audrey Hepburn aparece una carta en la que ella le cuenta a Mel Ferrer su estancia en un convento durante la preparación de su personaje en Historia de una Monja. En la carta cuenta que cuando se probo el hábito la madre superiora y otra monja que estaba allí la miraban entusiasmada, según sus propias palabras "Me miraban como si hubiesen visto lo último de Balenciaga"

Son de admirar los artistas que no renuncian a sus principios en favor de la comercialidad y que, con ello, se afianzan aún más en su puesto, sea en el ámbito que sea.

Un saludo!!

Holly Golightly dijo...

Robertfumi. Qué anécdota tan bonita. :9 Un beso

alterego dijo...

Dior-Chanel-Balenciaga: la Santísima Trinidad. Poco más se puede decir de unos diseños que han sobrevivido al tiempo. Hoy podrías llevar un Balenciaga de 1950 y ser la mejor. Eso lo dice todo. Saludos.

lectora dijo...

quería decirte, con algo de retraso, que he disfrutado muchísimo con tus reseñas de la última semana de la moda de París.Un saludo.

Holly Golightly dijo...

ALterefgo. De plena actualidad. Un beso

Lectora. Muchísimas gracias. Un beso

Archi dijo...

Es la primera vez que te escribo, aunque siempre leo tu blog y te tengo entre mis favoritos.
Con respecto a lo que decís del prestigio, coincido con vos totalmente. A veces me pongo a pensar que hace que una prenda, una cartera o un zapato de Vuiton, Ferragamo o Prada cuesten tanto, pero al mirarlos en detalle, en cada costura, en cada pliegue del cuero o en un herraje de primera bien seleccionado y diseñado con gusto está la diferencia. hay gente que todo el día piensa en eso, en distinguir sus prendas o accesorios para que sean únicos. Ya eso solo, justifica el desembolso de una suma superior al que encontramos en marcas corrientes del mercado.
Gracias a Dios existen esas personas, que día a día nos acercan belleza en cada uno de sus productos.

Holly Golightly dijo...

Archi. Gracias. Un verdadero placer. Un beso