
Los filósofos son gente que se pasa la vida preguntándose qué es la vida. Esa que no viven. El bueno de Kant demostró que Dios y el alma nos incumben a todos pero que, a veces, el alma se nos mueve. Acabamos atrapándola en un reloj de tiempo inventado que el resto del mundo pone en hora por nuestra puntualidad. Dan campanadas de alma. Y, a veces, se para. -Chssst- Aunque no sea del tipo de relojes que basta con dar cuerda...


Uno puede descubrir que se ha pasado la vida reflexionando sobre la vida misma sin vivirla en absoluto. Lo mismo les ocurre a los diseñadores que se pasan la vida pensando en lo que se ponen los demás pero se olvidan de ponérselo ellos, de regirse por las leyes de la moda, de las tendencias... Pero, al final, es a ellos a quienes creemos. Contrastes dicen. Dicen... Quizás es estupidez o ver lo que otros no ven. O quizás el precio por vislumbrar algo. O no.

Porque acabas atrapado en tus propios a priori. Y se lo cuentas al mundo cuando te ha llegado la hora. Cuando el tiempo que has confesado al resto de la humanidad, te ha matado. ¿Has descubierto el tiempo viejo Kant? Eso crees, al final, te habrás dado cuenta de que el que te ha descubierto a tí es el tiempo. Y no al contrario...

Lo que nos lleva a preguntarnos quién nos enseña a vivir y a vestir.

Porque acabas atrapado en tus propios a priori. Y se lo cuentas al mundo cuando te ha llegado la hora. Cuando el tiempo que has confesado al resto de la humanidad, te ha matado. ¿Has descubierto el tiempo viejo Kant? Eso crees, al final, te habrás dado cuenta de que el que te ha descubierto a tí es el tiempo. Y no al contrario...

Lo que nos lleva a preguntarnos quién nos enseña a vivir y a vestir.
¿Modelos con anorexia y diseñadores rollizos, damas italianas que podrían detener por disfrazarse de putas o británicos que usan pelucas rubias, pantalones de lentejuelas, chalecos de lunares y pectorales aceitados con un tipo -digamos- dudoso?.



















