
Tokio es todo lo que nunca has visto y siempre has soñado. El caos por el caos. En Tokio no puedes no atreverte, debes arriesgarte. Tokio es la ciudad de los sueños, un nuevo emblema del capitalismo, de Occidente en Oriente. Tokio es ritmo frenético, incesante. Una verdadera marea de símbolos, señales y nombres que, vistos una vez, desaparecen. Tokio es la ciudad más efímera del mundo.
En otoño, Tokio es la ciudad del cielo. Díscolas adolescentes recorren las calles con ansias de europea americanización. Es un ir y venir de tendencias, de marcas, de consumo. Tokio suena a caja registradora sólo que con símbolo de Yen. Tokio es un lugar donde el brillo, la opulencia y la agitación son los únicos adjetivos posibles. Tokio sabe a bolsos de Vuitton con cortes de pelo sacados del manga japonés y a increíbles cortes y colores. Sabe a enaguas de algodón de color rosa y a Hollys Goligthly´s wanna-be.
En invierno, Tokio es diferente de lo que imaginas. Los japoneses ni siquiera se rozan, caminan totalmente perdidos en el continuo disturbio de sus teléfonos, de sus señales, de su caos calmado. Invierno es sinómino de lujo, de frío metal, de hielo. Publicidad estéril europea, mercados en expansión, ejecutivos que viven en cubículos y ruido. Ruido. Ruido. Tokio sabe a negro, a gris, a ordenadores. También sabe a alcohol. Y a tabaco. Y a perdición.
En primavera Tokio sólamente sabe a turistas. Buscan el Tokio puro por así decirlo, el de los templos, los cerezos, los jardines, los japoneses corteses que inclinan la cabeza y esas tradiciones que a tí, extranjero, te saben tan exóticas. Sabe a sedas de colores y a perfumes. La belleza japonesa es diferente. Es frágil, de porcelana y suena igual que la dinastía Ming. Tiene una sonoridad tranquila, pausada, etérea. Que se rompe en pedazos como uno de sus bonitos jarrones.
En verano Tokio sabe como todas las grandes ciudades. A gente. A caos. A acumulación. En realidad siempre es verano en Tokio y nunca lo es. En realidad el verano ni siquiera existe. Pero eso sólamente es porque en verano, Tokio es realmente Tokio. Y no Tokyo.
Pero, ése, es el mejor secreto de la ciudad. Tokio no existe. Sólo existe en tus mejores sueños. ¿Crees que conocerás algo más real?
En otoño, Tokio es la ciudad del cielo. Díscolas adolescentes recorren las calles con ansias de europea americanización. Es un ir y venir de tendencias, de marcas, de consumo. Tokio suena a caja registradora sólo que con símbolo de Yen. Tokio es un lugar donde el brillo, la opulencia y la agitación son los únicos adjetivos posibles. Tokio sabe a bolsos de Vuitton con cortes de pelo sacados del manga japonés y a increíbles cortes y colores. Sabe a enaguas de algodón de color rosa y a Hollys Goligthly´s wanna-be.
En invierno, Tokio es diferente de lo que imaginas. Los japoneses ni siquiera se rozan, caminan totalmente perdidos en el continuo disturbio de sus teléfonos, de sus señales, de su caos calmado. Invierno es sinómino de lujo, de frío metal, de hielo. Publicidad estéril europea, mercados en expansión, ejecutivos que viven en cubículos y ruido. Ruido. Ruido. Tokio sabe a negro, a gris, a ordenadores. También sabe a alcohol. Y a tabaco. Y a perdición.
En primavera Tokio sólamente sabe a turistas. Buscan el Tokio puro por así decirlo, el de los templos, los cerezos, los jardines, los japoneses corteses que inclinan la cabeza y esas tradiciones que a tí, extranjero, te saben tan exóticas. Sabe a sedas de colores y a perfumes. La belleza japonesa es diferente. Es frágil, de porcelana y suena igual que la dinastía Ming. Tiene una sonoridad tranquila, pausada, etérea. Que se rompe en pedazos como uno de sus bonitos jarrones.
En verano Tokio sabe como todas las grandes ciudades. A gente. A caos. A acumulación. En realidad siempre es verano en Tokio y nunca lo es. En realidad el verano ni siquiera existe. Pero eso sólamente es porque en verano, Tokio es realmente Tokio. Y no Tokyo.
Pero, ése, es el mejor secreto de la ciudad. Tokio no existe. Sólo existe en tus mejores sueños. ¿Crees que conocerás algo más real?
















































